jueves, noviembre 27, 2008

Recuerda conmigo el mundo mágico de la niñez..

Quería una carta de amor. Escribirla. Pero me dicen que todo ha sido ya escrito. Que no me empeñe en ese tormento. Me niego a aceptar que se haya dicho todo sobre el amor, no, no lo creo. Me dicen que la vida es otra cosa, aparte del amor, claro está. Que si me olvido del amor, las cosas me irían mejor. Sin sueños utópicos, pisando la realidad, pisando fuerte, que si algo cuenta son las relaciones afectuosas, que eso del amor, no es moda, y además, a veces, hiere. Que debo sentirme incluido en la sociedad, una cierta estabilidad económica, que debo dominar los últimos avances tecnológicos, y que si los compro en las tiendas modernas, las actualizadas, me darán más prestigio, que seré entonces un hombre seguro, que todos verán mi personalidad; “sabe lo que quiere, es un crak”. “Qué bien viste, cómo se hace admirar, y fíjate para su edad, hay que ver lo bien que se conserva, se nota que se cuida, cómo huele, es un líder lo lleva escrito en la frente”.
Son estos comentarios los que me ubican en ese escaparate; “qué dirán de mi”.Imagínate, supeditado a las opiniones de ese tiovivo. El verde le queda mejor, esos zapatos son los idóneos, sí, y la corbata, cómo le luce. Su aspecto físico es de alguien que navega, juega a tenis, golf, qué manos más cuidadas. Qué aire de triunfador tiene. Se lleva las mujeres de calle, y cómo se expresa, va a lo práctico, (eso de práctico debe ser algo así como; “en tu casa o en la mía”). Y todas esas opiniones giran entres ellos alrededor de ti. Te inventan mundos, vidas, amores, riquezas, te inventan la vida, cada uno de ellos. Los que necesitan referentes, espejos donde mirarse, compararse, no les basta su propia vida, necesitan las ajenas. En ciertas junglas lo mejor es no gritar, aprender a callar, estamos en la era de los contrastes, que nadie advierta tu presencia, corres el riesgo que te conviertan en el líder paradigmático de sus existencias. Te premiarán o te castigarán según les convenga.
Pero esto no va de la sociedad de los necios, esto va de amor, es lo que quise, es lo que quiero. Esto no va de aquellos que ya se consideran inmortales, esto va de ser un poco más solidarios, con los que sufren, con los que no tienen, con los que han padecido el aislamiento más feroz y cruel, esto va de vida, ¡Joder! De vida, de calidad humana. O es que nos han vuelto a todos locos.
Y me dicen que no me empeñe en una carta de amor, que ya no queda sitio. Desde cuándo las rosas mueren en el asfalto, desde cuándo los ríos surgen en centros comerciales, dime tú, tú lector, tú que me lees, dónde dejaste arrinconado tu mundo mágico. Ibas de la mano de la confianza, de la seguridad, ibas de la mano del amor maternal, te sabías a resguardo de ese mundo, el que describo, que te acechaba, y decías, mamá no me dejes nunca, mamá, déjame ser niño toda la vida, mamá yo quiero jugar con Peterpan.
Y vendrán los amigos, los de siempre, y volveras a creer en LA NAVIDAD.. dime tú lector, ¿nos construimos un mundo mejor?


Peatón

B.O.E.

En el solar de mi noche..de mi conciencia...

Emanó de mis sucesivos modos de ser y estar, esta última publicación de la oficialidad de mis sentimientos. Utilicé mi papel, qué otro podría haber sido, donde voy acumulando todas esas lágrimas, sonrisas, brotes de vida, y algunas tristezas. Es privado, es obvio, es mío. Y si uno cree en Dios o no, es algo íntimo, a nadie más le has de importar, pero la diferencia es que yo lo escribo, necesito hacerlo, liberarme. Porque si no escribo yo no vivo.
Mis estados de ánimo, lo acabo de descubrir, son cosas mías, sí. Pero indudablemente lo externo cuenta, influye directamente e indirectamente. Nadie está a salvo, dime tú si lo sabes, ¿dónde están los buenos, dónde los malos? Dime tú vida, cuando dos corazones se rozan, qué se quema. Mis arrebatos emocionales mermaron cualquier posibilidad de un futuro entendimiento conmigo mismo, incluso con la existencia, y no lo voy a negar, lejos de lo visceral, sí, sí me reconozco “todo corazón”, por mucho que duela, seguiré así, demasiado corazón, demasiada lágrima derramada.
¿Vivimos como podemos? No lo sé, vivir al día tiene eso, pierdes la noción del tiempo, y cada día te parece un universo. Yo que intenté un tiempo nuevo, hube de olvidarme de mi presente. Y lo más curioso es que desde niño, me supe ajeno a este mundo que nos ocupa, viéndome de paso, sentí las estrellas como mi propia casa. En las noches de verano, cuando todos dormían, en mi calle estrecha y algo ladeada, yo me refugiaba en un balcón solitario, para contemplar en un trocito de cielo, mi cielo, las estrellas. "Encerrado en su naturaleza e infinito, en sus necesidades, el hombre no es sino un dios caído que se acuerda del cielo".

Nos hacemos como podemos, como nos dejan, las humanidades de todos los tiempos. Algunos valorarán lo que tienen aquí, es loable, como yo que sólo valoré saberme no de aquí, otros ni eso pudieron, nos les dejaron. Y si no estuve a la altura de las circunstancias, te aseguro que sí a la de mi corazón. Me sé de paso en la vida, pero también me sé ciudadano. Con los derechos y obligaciones de todos los demás, con respecto a la sociedad y a la vida misma.
A veces furioso, enervado, porque mucha gente no sabe valorar más que lo que toca, o simplemente lo que sienten sólo ellos. Somos los hijos de un paraíso perdido, que apenas unos pocos recordamos. En cada hombre existe un universo, siendo él mismo dueño y señor, y a veces, también esclavo de su propio universo. ¡Qué maravilla sentirse Vivo!!
No sé si el Boletín Oficial del Estado publicaría estas noticias mías, lo que acabo de escribir, pero te aseguro que mi conciencia, o lo que queda de ella, por mucho que me duela reconocerlo, dormirá tranquila.

Peatón

martes, noviembre 25, 2008

Sujeto al hilo de la despedida...

Que alguien me enseñe a pronunciar las palabras que no quiero pronunciar, que alguien me enseñe a salir de este silencio. Cómo decirle que me he de ir, cómo decirle, no que ya no la quiero, sino que no me puedo permitir este amor. Salir de las excusas banales, fáciles, salir y afrontar las verdades, “no, no tenemos futuro” he de ir a otro lugar donde sólo me espera la supervivencia, sobrevivir. Pero quién me enseñaría a borrar todo lo vivido hasta ahora, ¿quién? Aquellos días en que creímos que el amor era posible entre nosotros, que aún podíamos divisar un trocito de cielo.
Silencio, me voy, no existen palabras para el dolor, para el adiós, dejar que el viento pueda acunar el olvido, que se inventen mundos que jamás vendrán conmigo, no, no son míos, no los alcancé. Soy el que se va, el que no lo ha conseguido. El rey de las ausencias, que con los ojos cerrados, oye la melodía del mundo en un tiempo que jamás volverá. Y cómo irse con dignidad, con humildad, esperando que comprendan lo que decides, que no es ni más ni menos lo más coherente. El adiós, el olvido, el arqueólogo de los silencios. Los epitafios de la resignación orgullosa.
Dime tú amor mío, cómo te digo adiós, cómo irme de ti, sin daños, sin despedidas, y no, no quiero ser tu amigo, no, no quiero. Un hombre enamorado separado de su amor, no es más que un hombre que arrastra su cuerpo. ¡Dios! Cómo duele la fragilidad y fortaleza de la cobardía, y no quiero una puerta entreabierta, he de cerrar, cerrar esta maldita puerta que me amputará de tu vida, de la mía.
Amor mío, enséñame el adiós, el olvido, pues yo no puedo ya estar contigo.

Peatón

domingo, noviembre 23, 2008

si se trata de vivir..¡vivamos!

En el paisaje de esta eternidad mía que se estrecha, refugiado en la esfera de mis pensamientos, desisto, por fin, de ocupar un lugar en la sociedad de los hombres. Estoy más que harto de técnicos “honrados” carentes de genio. Hoy mi sol se baña en el mar. Pero, presiento esa libertad de sentir, amar, amistar, presiento un puente de palabras que me extrapola al mundo de las ideas. Una guerra a muerte entre lo positivo y lo negativo, entre la creatividad y la corrupción de una existencia al borde del abismo. Es uno de esos momentos en que estalla la tormenta existencial, y se dispersa la galaxia de los cuerpos desnudos. Porque siempre habrá alguien dispuesto a devorar, en tus entrañas, lo que tú, a la vez, también devoraste en otro momento. Es cierto, adoro este universo de palabras en mis silencios, que me circunda, que me construye, y con un poco de suerte también llegue a definirme. Yo necesito hablarme para saber quién soy.
Hube de creerme la fatalidad, la muerte, mutilando mi capacidad de pensar, aprendiendo de nuevo a mirarme, intentando nuevas palabras. Territorio donde las verdades absolutas desaparecen, donde todo se enmaraña, donde todos se pierden. Hube de creerme que la vida va en serio, hube de creerme que alguien me arrancó la dosis de veneno que me pertenecía en esta vida. Creer que el silencio, si realmente prestas atención, emite sonidos que son lo más parecidos a las palabras. Y todo para decirme un universo de palabras nuevas, donde la mente se ensancha. ¿Qué desecha la vida?
Armonía, palabra, mente y corazón. Yo te digo que no hay corazón que no sienta y padezca que alguna vez una palabra calló. Lo aprendemos en esta proyección que somos de nosotros mismos, no antes. Sí, hube de creerme la vida, mi vida.
Mi primer recuerdo data de un bautizo, un patio, un pozo con ventana, y cinco puertas, apenas un pasillo estrecho. Un lavadero cubierto por bandejas de pasteles. Qué inmensa la vida en esos momentos, recuerdo mis ojos abiertos, asomados a los gestos. La gente reía, cantaba. Y es que ahora es cuando lo sé, no siempre cantamos para la vida, existen otros motivos, aunque a veces no sean alegría. En aquel patio cabían muchas vidas. Mi primer recuerdo, duda y confusión, pues nadie me explicaba porqué cantaban y reían. Nadie me dijo que la celebración era el preámbulo que lo que iba a ser mi futura vida. Detrás de cada una de esas cinco puertas se podrían sumar todos los sentimientos del mundo. Hasta que por fin apareció la sexta puerta, el destino era otro, tierras lejanas, lenguas diferentes.
Me resisto a pensar que sólo se nace una vez, no, no lo creo, nacemos y naceremos hasta el fin de los tiempos. E iremos aprendiendo, errando, fracasando, hasta que la lección sea aprendida y podamos gobernarnos por nosotros mismos, todos en uno y uno en todos. La historia de la humanidad no ha hecho más que empezar.
¡¡Vivamos pues!!!

Peatón

viernes, noviembre 21, 2008

A veces me levanto con la cruz a cuesta, con todos los pecados del mundo encima, a veces, ni oso abrir los ojos, por no ver que el día llegó. Sabiendo que ya nadie me espera, que ya nadie me va a esperar. Y esa maldita pregunta; ¿qué será de mí? Ya no está en mi vocabulario. Y qué presentes se me hacen los que ya no están. Si es que no es que me haya cambiado la vida, es que ya no hay vida. Intento de nuevo el sueño, engañarme un poco más, pero no lo consigo, me tengo que levantar.
Repaso lo que debí hacer, lo que debí prever, lo que no hice y siendo tarde se me ocurre ahora. Repaso mi vida entera. Y un rayito de sol me arranca una sonrisa dándome su calor. Poco a poco, despacio, muy lentamente, las oscuridades desaparecen, y llegan otros colores, algo más vivos, más esperanzadores. Los senderos del día me devuelven el camino hacia la vida. Regreso a las miradas, las cosas, están ahí, siguen ahí, esperándome, devolviéndoles el sentido a esto que queda de mí; estoy solo. Y ahora que lo pienso, cómo he llegado aquí, qué hago aquí, acelero el paso, me pierdo si sigo reflexionando, una taza de café, esa chica que me saluda al ponérmela, y los recuerdos y la existencia se quedan en la puerta de la cafetería, el letrero lo advierte; “no se admiten tristezas.”
Me llegan lucecitas de cordura, haz esto, haz lo otro, reacciona, tú puedes, si es que no se puede tener tanta mala suerte. Pero sigo pensando que las uvas están buenas, sólo que no las alcancé, no pude, ¿salté poco? , ya no lo sé. Lo que sí sé es que ya no tengo a nadie que me diga; “vente conmigo.” Pago el café, exijo una sonrisa, y en la puerta de nuevo me espera, la vida, la existencia y esa tristeza que me parte en dos. Y me digo que mañana será mejor, que mañana seré ese otro, el que siempre fui, el que ya no sabe ni quien es. Me voy directo a mi refugio matinal, mi templo, pero hoy no puedo entrar, hay un entierro. Será que hoy mis pensamientos me quieren entero. Por lo menos me siguen diciendo que sigo siendo bueno. Me cruzo con dos sonrisas, dos miradas, y una noticia nueva; ¡estamos en crisis!
Salgo corriendo para mi casa, ¿mi casa? Bueno está, que sea mi casa. Y en ese mismo momento cae el sonido, un futuro ilusionado, “te quiero”, me dice…y dejo de caminar, y cómo se ensancha el oído. Cierro los ojos para intentar verla, olerla, tocarla, lo único que le da sentido a mi vida, ¿vida? “Amor, que no importa lo que diga ese destino, tú vente conmigo.” Regreso a mis ojos, los abro, y el cielo me reparte colores, de nuevo, sí, de nuevo yo vivo. Está también el mar, antes no lo había visto, y pasa gente, coches, ese tren que silva, y allá a lo lejos, donde se juntan cielo y mar un barco de vela. No lo puedo remediar, alzo la mirada, ¡dios, cómo vuelan! Esas aves y esa mi mirada de nuevo ilusionada.
En este día se quiebra algo, se rompe esa otra vida, y yo salgo, de nuevo a intentar la mía. Qué poder tiene el sonido de una palabra enamorada. Saber que alguien te quiere, te ama, te espera, y tú te mueres por que es ella, tu enamorada. Y nos lo decimos los dos a la vez; “tú vente conmigo que me tienes el alma enamorada.” ¿Hay más vida que dos corazones que se esperan, que se aman?

Peatón

miércoles, noviembre 19, 2008

Y por sola compañía mi soledad,mi quietud, mi vida.

Si algo tengo a mi favor es que sólo he sabido guardar lo bueno. Lo bueno de todas aquellas personas que han tenido que ver algo en y con mi vida. Según me cuentan en las enfermedades se conocen tierras extrañas, así como en las carencias y malos momentos. En la soledad, te lo digo yo, no existe tierra alguna que no seas tú mismo. Y ese es el drama o la tragedia, o aprendes a vivir contigo o no vives nunca. Es posible que a los solitarios nos llamen los náufragos de los mares del silencio. Pero he de decir que la travesía es compartida, precisamente con ese otro que también eres tú. Lo quieras o no, desde la buena conciencia, reconoces esos lugares donde corrientes ajenas a ti te llevaron, alta mar, navegar siempre, y no sé si mejor o peor, pero al menos sí consigues acercarte lo más posible a tu soledad, que en definitiva es lo único que te quedará al final.
Qué fácil someternos a la fatalidad, a ese deseo íntimo de inmolarnos. Demorarte en contar tus desgracias, como si supieras que no sólo aspiras a que te comprendan bien, sino que necesitas decírtelo, aprendértelo. Relatas, expones, y aparece esa morbosidad que te hace sentir, por contraste, la nostalgia de una pureza ya imposible. Reconoces que por fin, ciertas influencias, las del “lado oscuro”, que te impidieron ver la luz a medida que te alejabas de tu infancia. Esa luz con la que todos nacemos. Y es en ese lugar donde desmenuzas recuerdos e impresiones de tu propia infancia, tal vez vividas, tal vez imaginadas, tal vez simplemente soñadas. Y no acabas de explicarte porqué la tristeza aparece cuando menos la esperas.
Esa culpa, la culpa, tan simple y humana, motor a veces de la existencia, esa culpa es la que te hace poner en valor la vida, tu vida, sólo para que puedas vivirla. Flotas en una suave inquietud para reconocer ese mundo tuyo, suspendido, creyendo en esos momentos que “lo hecho puede deshacerse”. Quieres, deseas, profundizas, recuperar el pasado, única manera de ubicarte en tu presente. Quieres ese otro mundo donde la lluvia pueda ser sol, el frío calor, el atardecer amanecer. Que tus calles desiertas se puedan poblar de personas, a las que puedas tocar, o al menos rozar en un cruce de miradas.
De nuevo aquí contigo mi soledad, tú eres esa lucecita que me alumbra los días, un pitillo que permite la cortina de humo que me aísla de los demás. Mis canas desordenadas, así como mis ideas. Pero claro está, siempre me quedará una peluquería que me quiera ordenar. Unas manos que me quieran hablar, y una piel que sólo me quiera abrazar. Soledad ya no eres culpa, ni siquiera resignación, soledad tú ahora eres mi única compañía.

Peatón

viernes, noviembre 14, 2008

Hoy lo decidimos, salimos a nuestro encuentro...

Vamos a dejarnos de tonterías..

En los juegos de la infancia alguien siempre sale herido, y sólo ahora, desde el tiempo que me ocupa lo puedo entender. Ahora que por fin soy capaz de otorgar a lo cotidiano la dignidad de lo desconocido. Esas experiencias cósmicas en el terreno de lo cotidiano. Es “algo” que me hace posible la vida. Que me hace divisar los signos de lo más profundo de mi ser. Lo que no llego a comprender por qué fui tan severo en el compromiso conmigo mismo, con mi manera de pensar. Mi realidad, el mágico mundo de mis sueños y todo aquello que a pesar de mi aconteció. ¡Qué cierto es! En los juegos de la infancia, tal vez sin ser concientes, a veces, salemos heridos. Pero soy de esos que jamás se negó las señales que continuamente emite lo cotidiano, de ahí que pudiera sobrevivirme.
Son muchos los que deciden su vida en un instante de lo cotidiano. Instante que les sorprendió, o simplemente se abocaron al mundo de lo desconocido, al reconocer que ya no soportaban su realidad. Y lo increíble, lo mágico, es que a pesar de todo, decidimos continuar, fracasar de nuevo, un poco de felicidad, decepciones, intimidades que sólo nosotros padecemos y gozamos, según los casos. Y es que todos, absolutamente todos, necesitamos ese margen de libertad donde crear nuestro propio mito, sentir que no sólo existimos sino que también vivimos. “¿Cómo le va a dar uno la espalda a lo más íntimo que hay en uno?”. Así aprendemos la capacidad de estar solos, los que estuvimos solos en la niñez, y más que solos los que de alguna manera se sintieron “abandonados”. Pues en los territorios de las intimidades sólo mandan las razones del corazón.
Nunca pensé en el más allá, en la muerte, mi idea sólo era una; sentirme vivo antes de morir. “Hay quien piensa que estamos realmente solos, que la vida y la conciencia son el resultado puntual e imposible de un proceso aleatorio”. Yo pienso que debemos cruzar la soledad, sentir el miedo, vencer la tristeza y buscar lo otro, aquello que sabemos que nos falta, la otra parte de nosotros mismos, para volver a identificarnos con el símbolo que sabemos que somos. Dejar de sentir que el refugio es la soledad. No lo es. Nunca lo fue, necesitamos la relación. Y eso lo aprendemos en nuestros viajes privados a la noche. Nos sabemos niño y adultos, modernos y conservadores, nos sabemos y nos alejamos, no nos atrevemos al paso definitivo, la valentía que supone renacer lo cotidiano, nuestro mágico sueño.
La mayoría de las cosas se nos presentan como ficticias y las vivimos como en sueños, pero, de pronto algo se hace real y uno despierta a un ámbito nuevo. Nos volvemos a encontrar, nos hacemos las preguntas que habíamos olvidado, nos reconocemos en todos los tiempos, y llegamos a una conclusión; mi vida es lo que he vivido. Yo te digo que a veces el amor se expresa con palabras mudas. Que una vida sin leyendas está condenada a morir de frío. No, no se trata de saber cómo es el amor, sino de saber qué podemos decir acerca del amor. Así que vamos a dejarnos de tonterías. Todo ese amor inmediato y verdadero, cálido y desesperado, abstraído ahora y petrificado en el más doloroso de los olvidos. Sí, ha llegado el momento de condenar la eternidad, precisamente lo más próximo a nuestra piel.
Intentamos mirar cualquier entorno como se mira lo divino, suplicando a través de los mares de nuestros ojos, que se detenga el tiempo, que todo no sea más que un breve instante, donde nos jugamos la vida, burbuja milagrosa, que los brotes de felicidad amanezcan en nuestra cama. Es cierto, lo íntimo, por muy breve que sea, se vive como un milagro. Y aparece el reto de las emociones, el desafío de los valientes. Aquellos recuerdos amorosos significaban más de lo que realmente significan. Son la suma de demasiados besos, los dados, los pensados, los imposibles. Escribo para los que sólo supieron vivir pegados a lo inmediato, soñando futuros inciertos. Conjugando tiempos, sus tiempos, o los que jamás alcanzaron su real tiempo. En un intento de estirar el tiempo de su propia intimidad.
Pero podemos, sé que podemos, sustituir un mundo plano por otro que nos ensanche la vida, aunque eso suponga más intimidad. Que podemos experimentar nuestra verdad experimentando el amor. Todos somos un universo que se crea a sí mismo.
Por eso y sólo por eso, déjate de tonterías y sal al encuentro, sal de esa soledad, y ve a tu verdad, y porqué no, a otro amor, si se ha de dar, si se deja encontrar.

Peatón

lunes, noviembre 10, 2008

Una sociedad nueva para todos es posible...

La fuerza de la raza.

Como dice el poeta la vida me ha reducido a; “hijo del placer y padre del dolor.” Nunca entendí los reinos de lo irremediable. Pero sí el ideal de cada vida, el entusiasmo del momento. Mis orígenes son de otra época, de almas puras, y nobles que sobrevivieron en una naturaleza despiadada y a la vez impuesta. Siempre fieles a sus fuerzas. Una especie que no sabe morir. Confiada a su propia fe, los hijos de tiempos adversos. Fe y esperanza a que tal vez llegaran tiempos mejores. Siempre con la duda de si eran reales o no, en los límites de la existencia y eligiendo la eternidad como alternativa al saberse defraudados. Y es que en los agujeros de las carencias es muy importante la solidez de las amistades. Es cuando se acrecientan y emanan los sentimientos, los afectos verdaderos.
Por qué hoy en día todo lo sensato me resulta tan sospechoso. De qué cultura podríamos hablar hoy en día. ¿Existirán tantas culturas como personas en el mundo? O simplemente somos fragmentos perdidos de una civilización anterior a todas las civilizaciones. Cómo podríamos hoy en día definir la interiorización de las civilizaciones. “Olvido la mayor parte de lo que he leído, así como lo que he comido; pero sé que estas dos cosas contribuyen a sustentar mi espíritu y mi cuerpo.” Es decir, no sólo de pan vive el hombre.
Vendría bien un poco de cultura para todos. Un credo que nos haga de guía sin el credo mismo. “Creo en Shakespeare, en Goethe y en las obras canónicas reconocidas así en la tierra como en el cielo. Creo en Vincent Van Gogh, el retrista tocado por Dios, nacido en Groot Zinder ( Breda), formado en París y en Arles, que trabó amistad y se enemistó con Gauguin, que enfermó, enloqueció y se suicidó, que subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre, de donde ha de descender para juzgar a los cultos y a los incultos. Creo en el poder de la cultura, en la vida eterna de los genios, en la santa Iglesia del Arte, en la comunión de los cultos, y en los valores del humanismo. Por los siglos de los siglos, amén.”
Yo quiero poder crear las formas de mi intimidad. Quisiera saber de dónde emana esa teoría de un mundo nuevo y mejor. Amo a la gente con capacidad de amar, luchar y pensar. Y quiero una casa del lenguaje donde la comunicación sólo aspire a entendernos. Por eso creo que lo que mueve a mundo son las ideas, y mantengo que se requiere, antes que nada, en estos tiempos extraños que nos ocupan, una revolución de tipo social. La humanidad aspira a un sistema de vida coherente, si no nuevo, sí el que siempre deseó. Y de ahí se deriva una posible solución, ¿Qué se le está ofreciendo a la gente? Así pues, una revolución social basada en una política internacional, dentro de un sistema económico que englobe al planeta en su totalidad. Con fines como; la humanidad. Y no como hasta ahora, el lucro personal basado en las diferencias de un status social, según el poder adquisitivo, mayor o menor. Un nuevo orden social que no admita meros observadores, pero sí ciudadanos involucrados.
Un modelo de sociedad en continúa evolución y que, a su vez, emane de la sociedad misma. No que le venga impuesto desde unos parámetros donde sólo se benefician unos pocos. La ciencia, los logros de la ciencia concebida en beneficios a la humanidad y no en términos de rentabilidad. Uno de los requisitos imprescindibles de esta buena civilización, de esta cultura; “el hombre como centro de nada”, ha de ser precisamente, la comprensión de nuestra sociedad en su totalidad. El desarrollo del individualismo según la escala de valores que nos ataña a todos. Conocer y saber para comprender a nuestros congéneres y acceder a la cultura misma, la cual es compartida por todos. Será entonces cuando la cultura se convierta en esa forma en que espíritu, carne y civilización se traducen en persona y se reflejen en el espejo que somos todos. No más los unos y los otros, sino todos.
Todas las tribus sociales que nacen en la actualidad no son más que el reflejo de una disconformidad que no encuentra viabilidad alguna, y perecen en el tiempo del atroz consumismo al que se ven abocadas.
Así pues, volvamos a la era preindustrial, empecemos de nuevo. Creamos de nuevo en la pluralidad cultural y en las riquezas de la diversidad, eso sí, común a todos. El camino es sólo uno; nuestra verdad, la verdad de todos, la verdad de la humanidad.


Peatón

viernes, noviembre 07, 2008

Yo escribo lo que siento, yo escribo lo que amo...

Escribimos lo que nos dejan y decimos lo que no pensamos, y gritamos en silencio todo lo que realmente deseamos. Escribimos sobre las paredes, sobre la arena, escribimos sobre las olas del mar. Escribimos mentalmente una vida que jamás existió. Escribimos con la tinta del que nunca fuimos. Escribimos, escribimos y las letras se hunden en el mar. Escribimos para que nuestros lamentos no se disipen en los desiertos de la incomprensión. .Escribe ese otro que nunca sé. Escribe el que nunca es, el que nunca está.
Mi tierra es lo que pensé, lo que pienso y pensaré. Mi tierra es un pensamiento. Y lo que escribo, lo que siempre quise ser. Mi tierra es y será un “quiero ser”, mi patria el corazón de una mujer. Y mi devenir que me dejen querer. Que no me condenen nunca al olvido, que me dejen ser, yo soy el poeta triste que actúa en el circo de la vida. Y aunque confieso que en mi vida existe la soledad, yo he venido para hablar y hacer reír y pensar a los demás. Con garabatos que tienen forma de globos multicolores, yo que lo único que quise en esta vida fue y es el verbo amar.
Si sólo una vez yo me pudiera hacer entender, de cómo te quise, de cómo te amé, si sólo una vez me permitieran volverte a besar. Yo sería entonces el héroe de los silencios y marcharía de nuevo lejos, lejos, donde tu ya no estés. Porque eso es lo único que importa ahora, que escribo para decirte que te quiero, para dejar de pensarte, y que me traspase de una vez este dolor, porque no te tengo, porque no estás. Que me expliquen cómo no querer más, que me digan el camino del olvido, porque yo no puedo más. Y que deje de quemarme esta amarga soledad.
Hola amor, por última vez, dime cómo estás. Algo en mí se desliza y no sé adónde va. Déjame al menos la despedida, cómo estás, y dime adiós, que eres feliz, que no te pierdes, que por fin encontraste lo que tanto buscaste. Dime que ya no piensas en mí, dímelo para que yo por fin me pueda ir. Algo muy frío se desliza en mí y no sé adónde va. Si alguien me supiera decir que hay al final, si alguien me lo supiera decir.
Cómo aprender la despedida, a decir adiós. Cuando lo único que tuviste es precisamente ese amor, cómo se va uno, cómo se olvida. Si existiera un empezar de nuevo, yo que acabé hasta la última de mis palabras, diciéndotelo de mil maneras, te amo amor, te amo amor, sabiendo que no me amabas. Que ya no había nada. Miedo a perder lo único que me quedaba, saber que tenía que decirte adiós.
Y ahora lo sé, sólo me dejaste una triste pregunta, ¿dónde estás amor, dónde estás? Ni siquiera me permitiste el adiós.

Peatón

jueves, noviembre 06, 2008

Me lo dijo el mar..

Mirando las estrellas, anoche, me lo dijo el mar...que yo de estas tierras he de emigrar..

Hola mi Amor…

Sigo aquí, en este leve espacio que la vida tuvo a bien darme. Me gusta el lugar pues es tranquilo, con vistas al mar. Me gusta este lugar donde las estaciones se hacen notar. Incluso el tomate sabe a tomate, y entre tú y yo, cada día se me invita nadar. ¿Recuerdas aquellos días? Cuando soñábamos con esa casita al lado del mar. Y nos dibujábamos, cada uno, con nuestros lápices de ilusiones, una vida, juntos los dos, y esa brisa que nos unía, la brisa de la felicidad. Las tardes de ocasos y esos amaneceres, abrazados los dos en un rincón llamado; verbo amar.
En mis tardes nostálgicas paseo las orillas de esta playa ya mía. Qué memoria la mía, recuerdo cada granito de arena que pisamos juntos, tú y yo, y cómo en cada uno de ellos depositábamos nuestros deseos. Déjame recordar, reír un poco, aquella vez que se juntaron esos dos deseos nuestros, ¿lo recuerdas? Y brotó una rosa del desierto.
Son los días de cielo azul y gaviota alta donde me asomo al balcón, para recordarte, cada día a la misma hora, para que sepas que soy yo, en ese preciso momento en que mi pueblo marinero despierta. Y aparecen, de nuevo, los ruidos de la vida. Se diluye entonces el pensamiento en otras imágenes, el día a día, pero yo te llevo conmigo, esas pocas nubes lo saben, son mis testigos. De cómo cada amanecer yo te envío mi querer.
Otoño es un tiempo de nuevas vistas, tal vez ya no de mar, aunque las olas quieran retenerme, ahora son otras tierras las que me llaman, apresúrate me dice el tiempo, ella aún te llama, aún te espera, ella nunca te dejó de amar. Y en las noches estrelladas, donde Venus se afirma iluminada, yo apenas si llego a susurrar tu nombre, tú mi amada, tú mi amada…
Llego pronto amor, y pronto es tal vez mañana, ese mañana que los dos queremos, sin tiempos, sin horas, sin calendario que frene lo que podemos sentir ahora. Si amor, vencimos el tiempo, vencimos y ahora sólo falta el encuentro. Reunirnos de nuevo, como antes, en esos países de nuestros sueños. Mira amor, esas lágrimas sobre la arena, míralas, ahora son perlas, y conchas del mar transportadas por sirenas, vienen a recogerlas, tú y yo mi amor, yo y tú. Cuánto saben las profundidades marinas de cómo nos quisimos, en estas orillas de esta playa, llamada por nosotros; nuestro amor.
Ya llega la luna, nuestro tiempo, el ayer, el futuro y tú y yo, el presente enamorado. No más palabras, lenguaje de los cuerpos, de las almas y nuestro silencio creando vida, deseo, y la eternidad que se nos prometió. Somos los que creímos en un mundo mejor, los fragmentos de ese mismo símbolo, que te quiero, que me quieres, y nuestras casas unidas dejarán de estar deshabitadas.
Ya llego amor…ya llego.. espérame así , desnuda, ya te visto yo, de besos, caricias, y ese abrazo que un día nos unió a los dos…Ya llego mi amor, soy yo, te amo…

Peatón

miércoles, noviembre 05, 2008

Regreso...no me esperes si no quieres..

Quiero saber cuál es la deuda, ¡quiero saberlo!

Hasta qué punto la vida me ama que no me deja vivirla. Y si el precio a pagar soy yo mismo, quiero saberlo. Reconozco otras vidas, otras maneras de pensar, de comportamientos, salvo en aquellas cosas que, según dicen, unen a la humanidad, y sinceramente, en estos días, la vida es aún más corta. Cada vida un mundo distinto, ese es el milagro precisamente, formando la galaxia que llamamos la gente, la humanidad. En cada plan de vida que observo, aparte las confusiones propias del ser humano, existe un objetivo y no como yo que casi siempre, no es que me dejase llevar, sino que la vida misma me indicó en cada momento, caminos diferentes. Abocado a incertidumbres que siempre me tocaba vislumbrar.
Madurar debe consistir en eso, una reflexión retrospectiva sobre lo que te acontece y tener la habilidad y la luz suficiente para no cometer los mismos errores, o al menos, los mínimos. Qué constructivo es saber preguntarnos, tomar decisiones, llegar a conclusiones, dejar atrás otros “porqués”, no mirar hacia atrás y conseguir una cierta estabilidad, anímica también. De ahí que el que sabe anticiparse es el que sabe crear futuro, su futuro. En mi caso estas reflexiones hicieron de mi un hombre muy desconfiado, qué difícil es encontrar alguien que diga alguna verdad. Actuar consecuentemente piensas.
Estemos todos condenados a la eternidad o no, la vida hay que vivirla, es lo que toca ahora. Pero, en ese “ahora”, cuántas vidas caben, cuántos momentos no esperados nos sobresaltan. Qué queda entonces de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, de esa idea propia que amoldas a los acontecimientos del curso natural de la vida misma. Es entonces cuando aprendes a valorar lo que apenas si tuviste en cuenta, y llegas a pensar que no todos tenemos la misma suerte. Un hombre delante de las vicisitudes de la vida, sus reacciones, su capacidad en enfrentarse a los problemas, evitarlos, asumirlos, escudriñar soluciones. Y es en ese momento donde debes reconciliarte, contigo mismo, o te pierdes para siempre. Convirtiéndote en una sombra de los acontecimientos diarios, a merced de según que vientos soplen.
Hoy decido saber qué deuda ancestral contraída he de saldar, intentar descubrirla y solucionar ese tema. Lo más triste de este viaje que emprendo es que se me exige viajar solo. Pero no será la tristeza la que me impida recuperar mis ojos, mi mirada, y enfocar allá donde queden supuestas verdades que me lleven de nuevo a mí mismo. A mirar a través de mi vida, y no ya con los ojos de todos los demás. Sabiéndome no solo, sería el peor de los pecados, la soledad del solitario soledoso.
Imagino que regresaré, a la gente, a las cosas, que el olvido no será para siempre, o tal vez sí, quién sabe. Pero te aseguro que este viaje alrededor del sol, en este vehículo llamado Tierra, valió y vale la pena.

Peatón

domingo, noviembre 02, 2008

¿Te detienes un momento y piensas conmigo?

El hombre ha dejado de ser lo que era; el centro de todas las cosas. Ahora es el centro de nada. Pero, cómo ubicar al hombre en la vida espiritual, del conocimiento, y por supuesto en la vida contemplativa. ¿Se ha liberado el hombre de los dogmas? ¿Es, por fin, el camino hacia la liberación en su totalidad? Pues lo quiera o no el hombre sigue siendo un animal metafísico, lo sepa o no. Se acostumbrará el hombre a vivir sin verdades absolutas.
Como animal místico es luz, despierto, capaz a través del pensamiento de romper el propio ego. Capaz de enfrentar su destino sin salvadores. En el flujo de lo vivido el hombre describe la realidad, la única que posee. Toma conciencia de ser conciencia en algo. La conciencia trasciende y la subjetividad alcanza el sino; el destino del hombre a pesar del hombre en sí mismo. “La función intelectual de las dificultades es la de conducir a hombres y mujeres a pensar.”
Al vivir sin pensar la vida desaparece. Nos convertimos en un animal raro, y diría que peligroso incluso para nosotros mismos. Pero pensar consiste en algo más que pensarte, debemos pensar las cosas, porqué acontecen, porqué la vida, según la nuestra, nace y muere. Y al no pensar la exigencia de esa supuesta felicidad es aún mayor. Todos queremos ser felices, pero muy pocos se detienen a pensar en qué consiste esa felicidad que solicitamos. Es una mar de confusiones. Pues no estamos solos, no vivimos solos. Pensar y obrar en consecuencia, de eso se trata.
"¡Cuán pocos son los que piensan justamente sobre los pocos que piensan! ¡Y cuántos que creen pensar y no piensan nunca!"
Pero ser demasiado libre puede ser irritante, como tener todo lo que uno quisiera. ¿De qué nos serviría esa libertad, si no tenemos con quien compartirla? Hoy en día el impacto inmediato en las comunicaciones, nos ha llevado a decir; “tengo miles de amigos y además por todo el mundo”. Y sin embargo cuando te cruzas con tu propio vecino, el que vive en tu mismo rellano, casi no aciertas a saludarle. No, no creo en ese tipo de amistad, donde la responsabilidad con el amigo desaparece. No podemos ser amigos sólo del que nos brinda únicamente lo que queremos oír, o constantemente nos hacer reír, eso no es un amigo, es un comodín que utilizamos a nuestro antojo, o viceversa. La amistad es incondicional, o no existe. Qué curioso que todos los géneros de felicidad se asemejen y en cambio cada desgracia tenga su carácter peculiar. "Si la vida es miserable, resulta penoso soportarla; si es dichosa, horroriza perderla: ambas cosas vienen a ser lo mismo."
Por qué no pensamos la desgracia como lo haríamos con la felicidad. O es que en los momentos felices el estado de conciencia se eleva y recuerda un paraíso que tenemos más que olvidado. Existe muchísima gente que si le quitas su poder adquisitivo, o se lo restas en alguna medida, no sabría qué hacer, ya que todo su comportamiento va asociado según tiene, y no según lo que es.
No sé..pensaba estas cosillas, hoy llueve, no salí de casa, y las quise compartir contigo..
Y tú, qué opinas…

Peatón

P.D. "Nadie es feliz durante toda su vida."

sábado, noviembre 01, 2008

¿Será la vida como tú dices..?

Será la vida como tú dices. Lo conceptual en lucha constante con lo racional. Tu “visión inteligente” y objetiva de las cosas y esa manera mía, sensible, de observarlas. La vida hay que vivirla es obvio. Pero, todos llegamos y todos nos vamos, de la vida, claro está. Y que cada uno, como pueda y le dejen, saque la lección aprendida.
Dime en qué momento asociaste amor a sexo, a ser con tener. Siendo el hombre una proyección de sí mismo, un darse sin más a la vida, al conocimiento, la sed de aprender. Recuerda, creo que se te olvidó, el amor existía antes del hombre. Entonces, en qué momento decides la negación de ti misma, de tu yo, atrapar el sentido y significado de las cosas, y sino, sencillamente te las inventas. Quejándote que sufres la invasión de la tristeza, la insatisfacción más cruel; la ausencia de ti misma.
La parte mágica de la vida también necesita de la racionalidad, lo sé. Pero, dime, cuándo fue la última vez que le hiciste caso a tu corazón. Es que no cabe ya en tu pensamiento (cartesiano, por cierto), una sola muestra de sensibilidad, aunque sólo te afecte a ti. Si tu vida lleva sólo tu nombre, necesito explicármelo.
Pero no te das cuenta que ya no se trata de un “nosotros”, y sí de las preguntas que habrás de contestarte incluso antes de abandonar esta vida. Me debo esta carta, me la debo, quiero que me ayudes a comprenderte, a leerte, a saberte, que a pesar de todo, en un momento de tu vida, fuiste tú misma. Me consuela pensar que te queda algún paisaje grato que recordar. Porque siendo como eres y contemplando tu vida, lo digo en serio, lo vas a necesitar.
Son muchos los hijos de la precariedad (en todos los sentidos) que se convirtieron en verdaderos monstruos para aquellos otros que no lo consiguieron. Intentado no recordar que un día ellos también lo fueron. Pero el amor existe, sigue existiendo, ya que el amor fue antes que el hombre. Siempre les quedará, a los hijos de las carencias, a esos otros, una buena tertulia, una mesa llena de afectos, e infinitas historias que contarse, sinceras historias que narran el pasar del tiempo.
Así pues, dime, qué tanta importancia, que no sea tu propio yo, tienen las cosas. Yo he visto la belleza en tus ojos, en tu risa, en tu alma, en esos pocos y breves momentos, que te atreviste a ser tú misma y te desprendiste de todo para dar paso a tu corazón, a los sentimientos, para darte, entregarte, a la vida también. ¡Y cómo crecías!
Seamos comprensivos, tal vez la vida sea cómo tú dices, como aprendiste y te enseñó la vida a vivirla, incluso antes, antes del hombre también, todo sea un error. Si es así, dime, de nuevo dime, en qué momento te supiste inmortal, cuéntamelo, por favor, será esa la solución, tal vez, para salvarme yo, tú, nosotros. Aunque a mí me suene a consuelo de ciegos. A disfraces de mentiras, aunque a mí me suene a que te niegas el amor...

Peatón

ecoestadistica.com