viernes, noviembre 07, 2008

Yo escribo lo que siento, yo escribo lo que amo...

Escribimos lo que nos dejan y decimos lo que no pensamos, y gritamos en silencio todo lo que realmente deseamos. Escribimos sobre las paredes, sobre la arena, escribimos sobre las olas del mar. Escribimos mentalmente una vida que jamás existió. Escribimos con la tinta del que nunca fuimos. Escribimos, escribimos y las letras se hunden en el mar. Escribimos para que nuestros lamentos no se disipen en los desiertos de la incomprensión. .Escribe ese otro que nunca sé. Escribe el que nunca es, el que nunca está.
Mi tierra es lo que pensé, lo que pienso y pensaré. Mi tierra es un pensamiento. Y lo que escribo, lo que siempre quise ser. Mi tierra es y será un “quiero ser”, mi patria el corazón de una mujer. Y mi devenir que me dejen querer. Que no me condenen nunca al olvido, que me dejen ser, yo soy el poeta triste que actúa en el circo de la vida. Y aunque confieso que en mi vida existe la soledad, yo he venido para hablar y hacer reír y pensar a los demás. Con garabatos que tienen forma de globos multicolores, yo que lo único que quise en esta vida fue y es el verbo amar.
Si sólo una vez yo me pudiera hacer entender, de cómo te quise, de cómo te amé, si sólo una vez me permitieran volverte a besar. Yo sería entonces el héroe de los silencios y marcharía de nuevo lejos, lejos, donde tu ya no estés. Porque eso es lo único que importa ahora, que escribo para decirte que te quiero, para dejar de pensarte, y que me traspase de una vez este dolor, porque no te tengo, porque no estás. Que me expliquen cómo no querer más, que me digan el camino del olvido, porque yo no puedo más. Y que deje de quemarme esta amarga soledad.
Hola amor, por última vez, dime cómo estás. Algo en mí se desliza y no sé adónde va. Déjame al menos la despedida, cómo estás, y dime adiós, que eres feliz, que no te pierdes, que por fin encontraste lo que tanto buscaste. Dime que ya no piensas en mí, dímelo para que yo por fin me pueda ir. Algo muy frío se desliza en mí y no sé adónde va. Si alguien me supiera decir que hay al final, si alguien me lo supiera decir.
Cómo aprender la despedida, a decir adiós. Cuando lo único que tuviste es precisamente ese amor, cómo se va uno, cómo se olvida. Si existiera un empezar de nuevo, yo que acabé hasta la última de mis palabras, diciéndotelo de mil maneras, te amo amor, te amo amor, sabiendo que no me amabas. Que ya no había nada. Miedo a perder lo único que me quedaba, saber que tenía que decirte adiós.
Y ahora lo sé, sólo me dejaste una triste pregunta, ¿dónde estás amor, dónde estás? Ni siquiera me permitiste el adiós.

Peatón

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