Recuerda conmigo el mundo mágico de la niñez..
Quería una carta de amor. Escribirla. Pero me dicen que todo ha sido ya escrito. Que no me empeñe en ese tormento. Me niego a aceptar que se haya dicho todo sobre el amor, no, no lo creo. Me dicen que la vida es otra cosa, aparte del amor, claro está. Que si me olvido del amor, las cosas me irían mejor. Sin sueños utópicos, pisando la realidad, pisando fuerte, que si algo cuenta son las relaciones afectuosas, que eso del amor, no es moda, y además, a veces, hiere. Que debo sentirme incluido en la sociedad, una cierta estabilidad económica, que debo dominar los últimos avances tecnológicos, y que si los compro en las tiendas modernas, las actualizadas, me darán más prestigio, que seré entonces un hombre seguro, que todos verán mi personalidad; “sabe lo que quiere, es un crak”. “Qué bien viste, cómo se hace admirar, y fíjate para su edad, hay que ver lo bien que se conserva, se nota que se cuida, cómo huele, es un líder lo lleva escrito en la frente”.
Son estos comentarios los que me ubican en ese escaparate; “qué dirán de mi”.Imagínate, supeditado a las opiniones de ese tiovivo. El verde le queda mejor, esos zapatos son los idóneos, sí, y la corbata, cómo le luce. Su aspecto físico es de alguien que navega, juega a tenis, golf, qué manos más cuidadas. Qué aire de triunfador tiene. Se lleva las mujeres de calle, y cómo se expresa, va a lo práctico, (eso de práctico debe ser algo así como; “en tu casa o en la mía”). Y todas esas opiniones giran entres ellos alrededor de ti. Te inventan mundos, vidas, amores, riquezas, te inventan la vida, cada uno de ellos. Los que necesitan referentes, espejos donde mirarse, compararse, no les basta su propia vida, necesitan las ajenas. En ciertas junglas lo mejor es no gritar, aprender a callar, estamos en la era de los contrastes, que nadie advierta tu presencia, corres el riesgo que te conviertan en el líder paradigmático de sus existencias. Te premiarán o te castigarán según les convenga.
Pero esto no va de la sociedad de los necios, esto va de amor, es lo que quise, es lo que quiero. Esto no va de aquellos que ya se consideran inmortales, esto va de ser un poco más solidarios, con los que sufren, con los que no tienen, con los que han padecido el aislamiento más feroz y cruel, esto va de vida, ¡Joder! De vida, de calidad humana. O es que nos han vuelto a todos locos.
Y me dicen que no me empeñe en una carta de amor, que ya no queda sitio. Desde cuándo las rosas mueren en el asfalto, desde cuándo los ríos surgen en centros comerciales, dime tú, tú lector, tú que me lees, dónde dejaste arrinconado tu mundo mágico. Ibas de la mano de la confianza, de la seguridad, ibas de la mano del amor maternal, te sabías a resguardo de ese mundo, el que describo, que te acechaba, y decías, mamá no me dejes nunca, mamá, déjame ser niño toda la vida, mamá yo quiero jugar con Peterpan.
Y vendrán los amigos, los de siempre, y volveras a creer en LA NAVIDAD.. dime tú lector, ¿nos construimos un mundo mejor?
Peatón


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