Un poco de amor...
Durante toda mi vida he deseado ser una buena persona. Ciertas circunstancias a pesar de uno mismo te indican otros caminos. Pero la realidad es muy sencilla, supe reconocer mis miedos al rechazo. Decir “te amo” y que no te correspondan, una timidez apabullante, y soportar las vicisitudes de mis tiempos, imagino que como todos.
Sufrir los pecados ajenos, los abusos, nunca me preocupó y la vida me enseño a defenderme de ciertas posturas. Buscas donde sea la valentía de decir, ¡se acabó!
Cuando lo hice ya era tarde. Juzgar y condenar se me da fatal.
Pues lo cierto es que cada persona se inventa un mundo a su medida. Un mundo a la altura y estatura de sus justificaciones. Con tal de no reconocer los errores propios.
Hoy en día, a pesar de las circunstancias vivo en paz conmigo mismo. Aunque en ocasiones ahogue ese grito al cielo, puño en alto, reclamando justicia.
Son muchos los que sólo quieren oír lo que les interesa, lo que les va bien. Lo que no les involucra en guerra alguna , así sea la propia.
Por eso y por otras cosas que no vienen a cuento, me pregunto ¿Qué hago yo aquí?
Al mundo me refiero. He amado, me han amado. He errado, y seguiré errando, así como también me fallaron. Como la vida misma, como la vida misma.
La conclusión es sencilla, sin lamento alguno, sino todo lo contrario. Queda el día a día, seguir intentando ser aquella persona que siempre quisiste ser. Luchar en contra de las injusticias como puedas. No perder nunca la dignidad de tu condición; eres un ciudadano más.
Ni más feo ni más guapo que nadie. La belleza, amigos míos, está en aquellos ojos que te miran y saben quererte y valorarte. El reflejo y espejo de esa mirada, ese eres tú. Esa mirada es la única que cuenta para un poeta, sin ella está perdido.
En serio, os quiero un montón, amigos lectores...
Juan Antonio
Juan Antonio


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