lunes, febrero 06, 2012

A la hora de siempre...

Pensaba de la manera que le caracterizó toda la vida. Pensaba en los demás
sin tener en cuenta su manera de vivir. De eso hace cuarenta años, es decir, ayer mismo.
Vamos y venimos, unos que vienen y otros que se van y la vida sigue igual. Hoy, tal vez sea el frío, no me atrevo a preguntar si valió la pena, anque sí tomo conciencia que un cambio es necesario. Por fin comprendo la frase; "La vida va en serio". Y mi tiempo requiere que ordene mi existencia.
Han descubierto no hace mucho un planeta muy similar al planeta Tierra, sólo que 4,5 veces mayor. Tal vez sea el futuro. Que la humanidad, a través de todas las historias evolucione de esa manera. Arqueología cósmica, sí, pero entonces qué hago yo con mi poesía. Emigraremos a otras galaxias, emigraremos a través de los tiempos, en las implosiones y explosiones del cima civilización. Los secretos se desvelarán, culminando en una sencilla frase; "el secreto es que no hay secreto". La única poesía posible será; seguir viviendo. Y lo conceptual como evolución vital.
¿Qué fué al principio del principio? De las políticas, de las religiones, de esa manera de vivir que nos unió y desunió. Cualquier sistema de gobierno, hoy en día, es caduco, pero no nos atrevemos a reconocerlo, y la exigencia es vital,¡se requiere un cambio sustancial en todos los órdenes! Los parámetros, valores, y escaleras de convivencias son ya obsoletas. Ya no se trata de mirar al pasado, sino de cómo construir un futuro para todos.
Quizás sea el frío amor, pero hoy te recuerdo como nunca, te necesito como jamás.
Y te sigo queriendo como siempre. Y yo sigo en el punto de partida, esperándote,
esperándote, y es que sigo amándote de esa manera que tú y yo sabemos, atemporal.
No es nostalgia y muchos menos melancolía, es una realidad, que hoy por hoy
es solo mía.
Juan Antonio

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