domingo, mayo 31, 2009

Así me veo..no siempre,...claro está

Lo quisera o no mi fantasía, autodidacta, me llevó a ser lo que hoy en día soy. Siempre me ví como un hombre común. Son esos momentos en los que se apodera de ti una extraña melancolía. Puede ser que fuera conducta, firme y definida, y al rompérseme el horizonte, me perdiera por sensaciones y caminos ajenos a mí y que desconocía hasta ese momento. Pero, no, esto no va del veneno del amor y sus consecuencias. Esto va de lo que no entendí en mi vida. Sé que algo se rompió en mi interior, sin apenas ruido. Algo que me hizo daño, mucho daño. Es evidente que pude soportarlo, pero, a partir de ahí mi vida cambió. Los fantasmas del pasado, olvidos, amores, sin valor para reconstruir las ruinas, afrontarlas, superarlas. A mí sólo me salvaba el amor. Indefensión, esperanza, confusión, supervivencia y esta desolación que acompaña mi tardía madurez. ¿es un fraude la realidad? ¿una triste falsedad? En esta creciente desilusión ( sin generalizar) siento un pequeño dolor, al recordar involuntariamente ciertas cosas. Revisar el pasado tiene eso. Si se trata de una lección, nadie me dijo que tomara apuntes (es una queja).
Es el amor quien me hizo así, para comprenderlo casi todo, aceptarlo, luchar, resistir. Aunque el final no sea más que polvo y cenizas. Qué maravilla la niñez. Tampoco sé muy bien qué opinarán los vientos de todo esto que te cuento. Es cierto, un día hallamos una isla y le pusimos nombre. Lo que nos permitía sentirnos a salvo. Pero, aprender la vida lleva implícito aprender el fracaso, la traición, la cobardía, la locura. Y más tarde, ¡a fuego! tatuarte en el alma; "¡tanto tienes, tanto vales!". Nadie, absolutamente nadie, puede fingir en el amor, para bien o para mal, la verdad acaba flotando. La escala de valores me viene de niño, el sentimiento de culpabilidad lo aprendí en la adolescencia, como adulto me fue dada la paciencia, y ahora...la soledad.
Cuando hablan de identidad, supongo que hablan de todo lo que uno quiso ser, hacer, conseguir, soñar. Pero es que a mí jamás me importaron esas cosas. Bueno, alguna que otra identidad me colgarán, ya que aparte de mí mismo, otros ojos me deben saber. Incluso cuando me interesé por algo ( ahora ya por muy pocas cosas) comuniqué, sin pretenderlo, envidias; "¡mira´, eso sí que le interesa!"
Aquí en la madurez yo te lo digo. Sólo uno mismo tiene el poder de vonvertir la vida propia en algo más o menos aceptable, o en un verdadero infierno. Y es que, lo quieras o no, la vida va en serio. Te escribo desde un lugar que muchos llamarían peligroso, yo le llamo agradecimiento. Gracias, gracias vida. Tal vez mañana sea otro día.
Son muchas las cosas que uno debería callar. Pues cuando las cuentas pierden su encanto, su misterio. Me nacieron así y yo te lo cuento, lo sé, no tengo remedio. Pero sigo de pie sobre mi nave de la libertad. Hay mar, espinas, claro, pero aun saboreo la belleza del beso cuando es deseado. Hace tanto que no beso, espero se siga haciendo igual, como hoy en día cambia todo y tan de prisa. No, no hallarás mi nombre en nigún libro. Pero si te fijas bien en los gestos, ahí donde se manifiesta el amor, ahí sí me encontrarás. Acuno arrugas y cicatrices en este mar de mis adentros.
Ahora me propongo cierta distancia con el muro del amor. Me debo apoyar en los silencios, apretar dientes y seguir. Aprenderé a callar, lo tengo decidido.
Acéptame esta sonrisa, la que te ofrezco, es mi corazón agradecido, porque una vez supo del aroma de tu cuerpo, de tus besos. El aire de tu vida siempre me resultó familiar. Han transcurrido tantos años, ¿verdad? Dime tú, si lo sabes, ¿lo que pasó, eso es el tiempo?

Juan Antonio

"Agregando una pequeña pincelada tras otra,
igual que una abeja, el cuadro se hace".
(Vieira DA Silva)

viernes, mayo 29, 2009

Mejor lo dejamos, amor...

Mejor lo dejamos amor. Tal vez ya no seamos los mismos. Demasiadas cosas nos separaron. Que yo recuerde de mi boca no salió reproche alguno. Las cosas, a las del amor me refiero, ya lo sabes, son así. Quizás te acostumbraste a esa manera de sentir, la de tu íntimo amor, que sí fue, pero imposible per se. Quizás vives del recuerdo de lo que pudo ser y nunca cuajó. Ya no lo sé. Mi equipaje sigue siendo igual de sencillo, un hombre, supongo que bueno, de buenas costumbres, que intenta un trabajo, algo que hacer, para que la vida lo siga teniendo en cuenta. Con mis altos y bajos estados de ánimo, me sabes vehemente. Mejor lo dejamos amor, en ese punto de la despedida, que por cierto dio forma a tu manera, hoy en día, de ser. Aunque me duela decirlo, el poeta lleva razón; no existe una vuelta al pasado.
Yo vine como me conociste, algo más gris y nevoso, con surcos imprevistos, los que anuncian el paso del tiempo, el principio de mis ocasos. Como me conociste la primera vez, dispuesto para los caminos, caminos que, contigo o sin ti, emprenderé. Sigo pensando que la vida ( entre y a dos) debe ser posible, ¡qué manías las mías! Pero, eso me enseñaron de niño. Incluso ayer, no te rías, la luna, con sus cortinas de plata, me lo anunció; "Tú sigue enamorado, llegará el amor si ha de llegar". Si vieras cómo me bailó la luna, si pudieras oír cómo me cantó.
Está bien, por fin lo reconozco, yo soy el loco y los demás los cuerdos. Yo el muerto no consciente y los demás, todo lo demás, la vida. Sólo sé que estoy, aun, en mí, que nunca llegaré a saber quién soy. Ya no. Y que tampoco sé adónde voy ni hasta cuándo estaré aquí. No tener que recordar debe ser como no tener que olvidar. Estar y ser solo y soledoso y poseer tal riqueza de conocimientos es un poco cruel. Pero aprendí que hablar con el aire eleva los lamentos. Y no sé, no, no lo sé, si se cumplió ya el destino. El único sentimiento que dio luz a mi vida, firme sentimiento, fue el amor. Y es que si no amo yo no sé vivir, yo me olvido de vivir. Puede ser que en estos momentos mi único camino sea; yo fuí. Mi sombra y yo, la vela mengüa, un libro abierto, y te lo cuento amor. Está la noche henchida de sucesos, los temores y las ansias que se disipan, entregado a mí mismo intentaré ser feliz. ¡Ay dolor! Dolor que me sabes a libertad. Qué hermoso debe ser tener sueño y poder dormir.
Estoy seguro, tal vez sea de lo único que estoy seguro, que si un día vuelvo a amanecer, despertaré de nuevo solo. Abriré los ojos y de nuevo preguntaré; ¿cuándo nace el amor? Palabras, amor y poesía. Yo soy mi único peatón de la vida. Dime, cuando despierte, ¿podré seguir soñando amor? Me quiero dormir sobre el ondulado vientre de las playas de mi tierra. Me quiero dormir y despertarme niño, como aquella primera vez. Arrugar todos los sentimientos vividos, que todo no sea más que un instante. Yo que me negué los sueños. Desarrugarlos más tarde y ver, a duerme vela, una paloma blanca que alza el vuelo, libre...libre...libre..y enamorada.
¡ay, amor, si tú supieras cúanto te quiero!

Juan Antonio

jueves, mayo 28, 2009

Aquello que nadie busca...

Son algunos, los momentos, en que necesitas definirte delante de los acontecimientos de la propia vida, tu vida, claro está.
En un porvenir oscuro, desde mi vacilante ser, cifra incial de todos los universos, alguien, el hombre, espera. La sensación es que necesito echarme a descansar. Mis escasas fuerzas ya no pueden más. Ahora lo pienso, sólo fuí mi pasión, mi transitoria libertad. No quiero la esperanza de ser lo que ya he sido. Debe existir otro modo, al menos, de vida. La vida a golpes, la imagen del amor, y todo se me antoja desierto. ¿en qué lugar ubica el olvido?
En el almanaque de mi memoria, se estigmatizan los días, en que, la vacilante pasión ( sólo mía), caducó. No te preocupes, no me he ido, aun no. No te preocupes, no necesito nada; tengo bastante con vivir. En las batallas de amor, sólo me salvaron los mares de pluma. Nadie, ni antes ni después, te amará como lo hice yo, como te amo yo. Pedí, incluso, a los dioses más distancia entre ellos y yo para no perderte.
Mi queja, mi amada queja, que te quiero, que no te tengo, que sin ti, dejo de ser yo. Si yo pudiera navegar en mares abiertos, encontrar aquello que nadie busca; el verdadero amor.
¡Cómo recuerdo tus senos! Al alba, despertándose, irguiéndose, sostenidos tan sólo por tus venas celestes. ¿Errores? Muchos. Nunca por herir a nadie. Tenía prisa por alcanzar las estrellas antes que el tiempo me llevase. Lo sabes bien, me gusta la vida, y me gusta porque yo ví la tierra abriéndose, ofreciéndome penetrarla. He visto tantas veces el Ave Fénix. Y aquí me tienes, colgando de los sauces las ausencias que me entristecen. No recuerdo dónde dejé la ilusión, tal vez la perdí, tal vez también se ausentó.
¿Pasa el tiempo? El deterioro de lo terrenal es la acumulación de mis paciencias. En estos días sólo el dolor cura. Si la verdad es dolor, tú también lo supiste. Pero es con la verdad que se alcanza la paz, la que nunca llegamos a imaginar. Dime, no lo recuerdo, ¿Adán y Eva mordieron la manzana al mismo tiempo? Verme con tus ojos, eso sí lo recuerdo.
Es tan denso el silencio que casi me impide respirar. Se fue el amanecer, amor, se fue. Tan sólo estuvo conmigo miles de millones de segundos. Y los latidos de mi vida ya no son redondos. Me regalaron tantas historias. La casa debe quedar cerca, supongo, pero aún no me atrevo, y si allí nadie me espera, y si allí sólo estaré yo...
Aquello que nadie busca es lo que soy, aquello que todos temen y tan sólo, de vez en cuando, encuentran para olvidar después. Y esto acontece cuando por fin defines que no eres el mensajero, sino tan sólo el mensaje mismo.

Juan Antonio

lunes, mayo 25, 2009

Ahora, ahora y siempre...

"Nunca se entiende un sueño
más que cuando se quiere a un ser humano,
despacio, muy despacio,
y sin mucha esperanza".
(Julia Uceda)

Ahora, antes que el tiempo muera en nuestros brazos, debemos vivir para nosotros. Qué de veces nos perdimos, pero, el amor ya había nacido entre nosotros. Mírame, de nuevo soy un breve espacio de amor esperanzado. Cuando tú apareciste yo andaba soñando, huyendo de ese pasado que me obligaba a la luz de ese túnel; creer que mi destino era vivir soñando.
Tú me enseñase como se puede amar con las manos y en silencio.
Tú recompusiste de nuevo mi corazón con tu manos hermosas.
Tú me devolviste la patria de mis estados de ánimo.
Y, ahora, me toca preguntarte, frente a tu silencio, con mis manos y mis labios, ¿volverás algún día?
Tú y yo nunca pensamos con palabras que todo lo confunden. Nos ayudamos a salvarnos, de nosotros mismos, intentando sobre otra tierra (Ítaca y el puente que nos unía); un paraíso. Dime, dime si lo sabes, ¿El amor es como un círculo? Surcaron los días por tu vientre, por tu alma, lo sé. Pero, yo te digo que somos el tiempo que nos queda. Amor, los poetas sólo son náufragos a los que nadie enseña a gritar y por eso escriben. Todo en este tiempo me arrastra a ti, hacia donde van los suspiros buscando su boca. ¿Escuchas mis preguntas o ya el tiempo cerró tu corazón y tus oídos? ¿Acaso pensaste que no volvería? Tú que me enseñaste como se puede vivir con amor y sin tristeza. Este es mi único modo de decirte, desde mi maltrecho y mudo corazón: te quiero.
Soy uno más que a su amor acude, sólo uno más, aún despierto, tal vez a la deriva. No quiero nada que no seas tú. Ahora, amor, ahora que en mi vida ya es todo juventud. Amor, serenidad, y el encuentro, sólo así estas líneas cobrarán sentido. No me niegues tus ojos, pues sólo en ellos vivo libre de mí.
He conocido desiertos, abismos, he subido cumbres y he dejado que la vista se pierda por los paisajes, para encontrar un lugar que ofrecerte. Amor, de nuevo el lugar soy sólo yo. Como al principio, como en todos nuestros finales. Te amo.
Ahora, ahora amor, ahora o nunca.

Juan Antonio

A la mañana siguiente...

"A la mañana siguiente, la huella de tu oreja había tatudado en mi hombro, un caracol".

Dicen que la distancia le da al amor un lugar, y a mí las ausencias me ubicaron en los límites de todas las fronteras que me separaron de ti.
Cierta vez me puse a llorar en el anden de una estación, que en ese momento me supo muy familiar. Te ibas, no sé adónde, tal vez al encuentro de superar la separación ( imagino). "La amo" -soñé- Sólo eso importó, ¿sabes? sólo eso. Caí en un túnel extraño, viajando en el vagón del olvido. ¡Caí! y por fín me di cuenta; había probado la inmortalidad contigo. Despedida, trenes y vías diferentes.
No te hablo desde el recuerdo. Te hablo aquí ahora. ¿con qué podríamos retenernos, bajo qué realidades? Y se alejaron nuestros cuerpos. Aquella fue nuestra hora, los dos lo supimos, intentaríamos otra vida al otro extremo del mundo. Qué difícil volver a viajar en tren de nuevo, a menos que sea contigo. "Apartados, hemos de encontrarnos, Tú aquí - yo allá". Oír la mar, amar el vértice de tu puente, cómo duele hoy la vida. Se rompieron mis venas.
Viejo y solitario de la noche, ¿qué lloras hoy? Una lágrima gris, deslucida, amarillando junto a esta familiar estación; mi soledad. Me arrullan las sombras, me envuelven, y el eco de tu nombre que en la noche no alcanza. Quiero recogerme, lo sé, pedazo a pedazo, y a ti te lo cuento. Sólo tú capataste en mí lo incapturable, sólo tú. ¿Será cierto que el cielo azul nuestro sigue visible? Mi amor, sigo aquí, nunca me fuí, esperando tu descripción del universo.
Nadie como tú diseñó mi cuerpo, beso a beso, caricia a caricia. ¿sabes? Lo que viste es lo que eres. Cristalizando con la yema de tus dedos el deseo. Aparecimos, desaparecimos, soñando los dos, que debe ser cierto, que todos los ríos, si son de amor, van a dar al mar. Amor, venimos de muy lejos, los dos, para ser feliz un día. Y sólo tú pusiste alas a mi alma.
La casa mantiene alguna pared, sin puertas, eso sí, pero es mi casa. Monto sueños y los cabalgo en este caballo loco; mi imaginación. Ya ves, vivo en mi casa y te hablo con mi palabra, lo único que me queda. Mendigando ese día venidero, siempre y cuando estés tú. Y poder decirte, cara a cara, yo te quiero.
Amor, una vez, yo ví en los confines del mundo como el ángel decapitaba melodías y palabras, porque no encontraba su amada. Nosotros somos los que se siguieron, nosotros, los que se amaron y aman, los que siempre recordaron. Si algo te pido, amor, es que si no te vuelvo a encontrar, si no te vuelvo a tener, es que nunca me olvides, tú sólo recuérdame...recuérdame...

Juan Antonio

viernes, mayo 22, 2009

Caballo Salvaje e Indómito

DEDICADO A TI INDIA...tú que supiste que el tiempo es una pura quimera si realmente se ama.

Dime cualquier forma de inteligencia y todas me llevarán a ti. Dime cualquier forma de amor y salvo el divino, todos me llevaron a las ausencias, menos tú. Sin embargo sigo pensando que no existe vida sin amor. Mi loco corazón es la prueba. Nunca concebí la vida como aprendizaje o como un entretenimiento. Mucho menos los horrores de los paisajes efímeros de lo material. Yo contemplo el amor sin sujeto, ni verbo, ni complemento directo. No hay nada que me hiciera más daño que la frustración amorosa. No hablo del amor no correspondido pero sí de las traiciones. En el amor, aunque suene a utópico, o todo o nada. La dicha completa o la soledad más descarnizada que existe, padecer de soledad entristecida y nunca llegar a saber porqué, o no atreverse a averiguarlo.
Que nadie se ponga de acuerdo, a la hora de opinar sobre el amor, lo encuentro lógico. La entrada al amor es chiquita, estrecha y dificultosa, de paredes aristadas, oscuridades que confunden, dudas. Pero, si aceptas el amor en y con todas sus consecuencias, descubres qué significa viajar sobre y en la energía de las verdades, energía de amor, energía de triunfo. Es el amor lo único capaz de unir dos almas gemelas, que se atraen, que se desean, que aspiran a la eternidad. Amor mío, nosotros, dos voces susurrantes extraviadas en el tiempo, dos evocaciones dispares que pugnan por confluir en la misma conformidad. Dos voces entrelazadas en la distancia, y que por momentos se multipicaron en el mismo pensamiento; yo soy tú, tú eres yo.
Me acostumbraste amor a mirar desde los precipicios: Acá sigo esperando de tus noticias, sufriendo (hoy) la costumbre de amar, de escribir, de leer, y ¡cómo lo sabes! de pacientar. Heridas y cicatrices que me convirtieron en el intelectual amoroso que soy. Cuando uno se siente preso en este mundo, pero dispone de la vida interior del libre, sabe reconocer que se fueron las amistades, que ya no sabes qué hacer con los sentimientos. Me reconozco experto en frustraciones, adversidades, grados de tolerancia. Amor si es que ya no me queda sino la memoria, lo único inmortal que reconozco. Nunca tan cerca de mí mismo, ni tan lejos de todos y todo. Son latidos, latidos de memoria que me hicieron llorar tu ausencia, recordándome, a cada instante, que sólo soy hijo del caos. ¿Cuándo amor, llegan nuestros amaneceres? No se trata del valor y precio de las cosas, ¡ni de la vida! Se trata del amor, amor. Del amor que supe siempre sin saber de dónde venía. Que me hizo descubrir el secreto de la lentitud, la constancia, la voluntad que se necesita para lograr lo querido.
Por amor, por amor a ti, se desplegaron todos mis tiempos. ¡Qué valentía la de los que aún se atreven a amar! Saben ganar, saben perder, irse o quedarse, con el más bello de los silencios. En las trincheras que me ocupan tú me diste la fuerza de la resistencia. El efecto general es extraño,
saber que perdí, recordar aún que amé, desordenar las precisiones del pasado, y cómo no, seguir de pie. Me resisto a creer que el cuerpo pueda vivir sin alma.
Tañen las campanas de la iglesia de éste ahora mi pueblo, antes marinero. Sirena del tren que anticipa la llegada. Galletas untadas en manteca, una cucharadita de miel, ¡qué bien sabe luego el agua! Con el gusto último cierro los ojos y saboreo bondad, paciencia, honradez, amor, y de postre , tu nombre. Si yo pudiera echarme y al despertar tú a mi lado, si yo pudiera. Lo sigo pensando, es posible amar y ser correspondido. Amor mío que bien se está así, aquí entre nos.
Sé que me leeras. Házlo sin decirte hasta llegar al final. Amor mío, se cierra la noche, discúlpame aún tengo que recoger pensamientos esparcidos por el viento. No envejezcas nunca corazón, sigue así, indómito, salvaje. Sabiendo que a pesar de todo, el amor es posible. Al verdadero me refiero, amor, claro está.

Juan Antonio

P.D. Hay en el aire el retardo de tu llegada.

lunes, mayo 11, 2009

Tras la pista del sueño perdido

Aflora una emoción, ajena a cualquier tiempo, y me recuerdo derrotado pero no vencido. Y es que no puedo dejar de recordar, amores, traiciones, personajes, historias, pensamientos, creencias, religiones y porqué no, el dilema de la vida. Hoy noto cómo las distancias y ausencias me contemplan, intentando igualar mi vida al pensamiento. ¿Morir es fracasar? Estas ráfagas de emociones dispares me hacen viajar en el tiempo, un tiempo donde sólo una vez supe para qué servía el amor. Inauguro, por fin, mi exilio interior, sí, lo sé, me ven aparentemente frívolo, pero siempre fui íntimo y profundo. De un país inconcreto de una época indeterminada.
Reconozco la importancia de nacer en "África", allí aprendí a pensar como los poetas y a expresarme en otras lenguas. Pero mi país ya no existe ( donde mi primaria y mi bachiller), ahora no es más que una tierra sumergida en el mar de muchos corazones rotos. Ahora es una tierra que sepulta y esconde mis orígenes, mis alegrías e ilusiones más bellas, allí se fraguó mi primer amor. Amor que me atrapó en una trampa dulce, trampa que se convirtió en mi único refugio; amor platónico, amor imposible per se, amor romántico.
Sólo el horizonte, aquel horizonte de playas doradas, me enseñó cómo poner alas al deseo. Y me sirven, hoy en día, para huir, de todos los caminos pensados pero que jamás inicié. Inmerecedor de todos los amores posteriores que llegaron a mi vida, a lo largo de toda mi existencia. Lo digo de manera sosegada, serena, contemplando un pasado en gris. Dividida siempre el alma, dos lugares, ocaso y orto, ¡qué extraña es la vida! Cuando la observas desde los pasados. "Cuando uno es joven se imagina porvenires diversos. Se va haciendo mayor y lo que imagina son pasados posibles".
Pero las carencias son un arma poderosa para evocar y revisitar emociones. Mi única manera de lograr superar el destino, mi destino, claro está. Terco corazón mío, sumiso hasta la rebeldía, que no se conforma con vivir sin amor. ¿Porqué son tan atractivos los azares del olvido?
Dime, alma mía, ¿cuándo dejé mi vida atrás?
Yo quería saberte conmigo, a mi lado, respirarte, tomarte de las manos y quererte, yo quería contigo el sueño de la historia de amor. Y fíjate, ahora me veo de nuevo abligado a crear mi propio mundo. Escribiendo sentimientos por si a alguien le sirven de consuelo. Querida alma mía, yo lo sé, porque tú me lo enseñaste, las campanas tañen, las campanas sueñan.
Aunque esto lo diga de rodillas y el corazón orgulloso y altivo, manchado de chocolate.

Juan Antonio

sábado, mayo 09, 2009

Humanos, sí, pero, ¿siempre lo somos?

Primera parte:

Ya no tienen cabida los honestos, los nobles, modestos y tímidos hasta la exageración, en este mundo nuestro. Los que se quejan vagamente a pesar de saber que poseen un salvador en su interior, los que superan a cada instante las desdichas y veleidades de la subjetividad, porque saben que el paraíso nunca fue ni será terrenal. Moradores de la casa de la paciencia, rodeados de silencios infinitos, donde necesitan un orden total. Proscritos de una sociedad vacía que no va a parte alguna. Padecen injusticias una tercera parte de sus vidas, y lo saben, lo saben.
La falta de individualidad a la que nos aboca la cambiante realidad, nos obliga, en las relaciones, a definir una trayectoria sentimental muy extraña. Pues, ya no suponen un fin, si no un escalón más hacia el abismo de un "yo" desdibujado.
Son muchos los que creen que buscan alguna novedad, un río que muere en esa cascada de emociones ficticias ( en la mayoría de los casos). Son muchos los que se ven arrojados a la salvaje soledad de sus existencias; ¡jamás satisfechos! Y el salvador ( conciencia ) que vive dentro de ellos se convierte en un extraño. ¡Qué funesta arrogancia! La de quellos que creen que el mundo fue creado para su servicio. Qué inseguridad emocional, la de aquellos que se estiran la piel creyendo que así estiran sus vidas. Nunca sabrán, no quieren saberlo, no pueden ya comprender el compromiso que supone el verdadero amor. El más sublime, terrenal y divino de todos; amar hasta el fin, en un ejercicio de libertad absoluto. La panorámica de su mundo (actualmente) no es más que un mosaico de vanidades, asociado a la estupidez humana de creer que no estamos de paso. Y fijan y pulen y dan esplendor a la ruina de lo que queda de ellos; ¡la carne podrida!
Pero, ¿es que ya nadie anima a ejercer la dignidad e inteligencia en la vida práctica, ya nadie se interesa por formas decentes de vivir?
¡Alma mía, cómo te extraño!

Juan Antonio

sábado, mayo 02, 2009

En tiempos de "Paz", crisis y silencios.

A los que fuimos una contradicción permanente a lo largo de nuestras vidas. A los que crecimos entre el blanco y el negro. Hijos de las necesidades, pobrezas y silencios. Bastardos de la dicotomía Bien y Mal.
¿Qué hacer en tiempos de paz? La humanidad tiene una larga tradición referente a las guerras. De ahí que, adelantándome a la reflexión, llego a la conclusión que el término "necesidad y bienes" se ha tergiversado de manera despiadada. Lo sé, el hombre necesita del hombre, pero no de esta manera. La sociedad actual lo basa todo en un poder adquisitivo (pura ficción) que divide a la civilización en dos bloques bastante injustos; "Muchos pobres, pocos ricos".
Al igual que cualquier país, o patria, contiene la pluralidad y diversidad, sello de su identidad, la Tierra. Por lo tanto, deberíamos ir pensando en una sola "casa". Casa habitada por todos y para todos: nuestro amado y sufrido planeta Tierra. Ya no se trata de ideologías en contra o a favor, sino de un porvenir común a todos, sin por ello perder nuestras tradiciones, creencias, hábitos y costumbres, pues, todo suma si realemente queremos que sume. En todos estos miles de millones de años hemos sobrevivido a todas las especies vivas conocidas ( seguro que aún quedan por conocer). Y además las dominamos. Ahora, en estos tiempos llamados de crisis, es el momento de pararnos y reinventar otros modelos de convivencia, donde impere la frase; "somos todos".
En cualquier área, política, económica o social, el denominador común, hasta hoy en día, ha sido; "rentabilidad". Término que se ha confundido con calidad de vida, no por más tener, o más ahorrar viviremos mejor. Pues se trata de ser no de tener. La mayor enfermedad que aqueja la población mundial es la insatisfacción perenne del ser humano. Y es justamente en ese lugar donde se le ha podido manipular al antojo de unos pocos. ¡consumid malditos, consumid! Pero, insisto, el hombre es un fin en sí mismo. Y va siendo hora que tomemos y hagamos tomar conciencia de ello. No se trata de la reunión (absurda) de un G-20 y sus decisiones que sólo hacen que alargar esta agonía llamada crisis cíclica. Se trata simplemente y llanamente de la humanidad. Necesitamos, urgentemente, pararnos y reflexionar sobre un mundo mejor.
Es la crisis de fondo que sufre nuestra civilización, la anulación de cualquier símbolo o síntoma que nos lleve a la esencia de nostros mismos. La maltrecha palabra libertad. Y unos derechos conseguidos, por la mayoría pobre, que costó mucha sangre. Ya basta de afán de lucro y poder. De cómo nos venden la inmortalidad, la eterna juventud, esas falsas expectativas de un futuro no cierto. No más falsas expectativas. La estética de la belleza es interior. Y no un concepto a lograr sabiendo que jamás conseguirás. Nos vende el lujo por el lujo, nos vende paraísos de barro, nos inculcan; "¡salvese quien pueda!" Que deja fuera a todos los excluidos socialmente.
Por favor, que no inventen más guerras salvadoras de no se sabe bien qué enemigos, que dejen de inventar enfermedades y sus remedios posteriores. Salgamos de esta espiral viciosa que no lleva más que a la autodestrucción colectiva e individual. Descubramos, de nuevo, esa mirada que ha de contemplar paisajes de un universo que nos concierne a todos. ¡Es urgente!

Juan Antonio

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