lunes, mayo 25, 2009

A la mañana siguiente...

"A la mañana siguiente, la huella de tu oreja había tatudado en mi hombro, un caracol".

Dicen que la distancia le da al amor un lugar, y a mí las ausencias me ubicaron en los límites de todas las fronteras que me separaron de ti.
Cierta vez me puse a llorar en el anden de una estación, que en ese momento me supo muy familiar. Te ibas, no sé adónde, tal vez al encuentro de superar la separación ( imagino). "La amo" -soñé- Sólo eso importó, ¿sabes? sólo eso. Caí en un túnel extraño, viajando en el vagón del olvido. ¡Caí! y por fín me di cuenta; había probado la inmortalidad contigo. Despedida, trenes y vías diferentes.
No te hablo desde el recuerdo. Te hablo aquí ahora. ¿con qué podríamos retenernos, bajo qué realidades? Y se alejaron nuestros cuerpos. Aquella fue nuestra hora, los dos lo supimos, intentaríamos otra vida al otro extremo del mundo. Qué difícil volver a viajar en tren de nuevo, a menos que sea contigo. "Apartados, hemos de encontrarnos, Tú aquí - yo allá". Oír la mar, amar el vértice de tu puente, cómo duele hoy la vida. Se rompieron mis venas.
Viejo y solitario de la noche, ¿qué lloras hoy? Una lágrima gris, deslucida, amarillando junto a esta familiar estación; mi soledad. Me arrullan las sombras, me envuelven, y el eco de tu nombre que en la noche no alcanza. Quiero recogerme, lo sé, pedazo a pedazo, y a ti te lo cuento. Sólo tú capataste en mí lo incapturable, sólo tú. ¿Será cierto que el cielo azul nuestro sigue visible? Mi amor, sigo aquí, nunca me fuí, esperando tu descripción del universo.
Nadie como tú diseñó mi cuerpo, beso a beso, caricia a caricia. ¿sabes? Lo que viste es lo que eres. Cristalizando con la yema de tus dedos el deseo. Aparecimos, desaparecimos, soñando los dos, que debe ser cierto, que todos los ríos, si son de amor, van a dar al mar. Amor, venimos de muy lejos, los dos, para ser feliz un día. Y sólo tú pusiste alas a mi alma.
La casa mantiene alguna pared, sin puertas, eso sí, pero es mi casa. Monto sueños y los cabalgo en este caballo loco; mi imaginación. Ya ves, vivo en mi casa y te hablo con mi palabra, lo único que me queda. Mendigando ese día venidero, siempre y cuando estés tú. Y poder decirte, cara a cara, yo te quiero.
Amor, una vez, yo ví en los confines del mundo como el ángel decapitaba melodías y palabras, porque no encontraba su amada. Nosotros somos los que se siguieron, nosotros, los que se amaron y aman, los que siempre recordaron. Si algo te pido, amor, es que si no te vuelvo a encontrar, si no te vuelvo a tener, es que nunca me olvides, tú sólo recuérdame...recuérdame...

Juan Antonio

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