sábado, mayo 02, 2009

En tiempos de "Paz", crisis y silencios.

A los que fuimos una contradicción permanente a lo largo de nuestras vidas. A los que crecimos entre el blanco y el negro. Hijos de las necesidades, pobrezas y silencios. Bastardos de la dicotomía Bien y Mal.
¿Qué hacer en tiempos de paz? La humanidad tiene una larga tradición referente a las guerras. De ahí que, adelantándome a la reflexión, llego a la conclusión que el término "necesidad y bienes" se ha tergiversado de manera despiadada. Lo sé, el hombre necesita del hombre, pero no de esta manera. La sociedad actual lo basa todo en un poder adquisitivo (pura ficción) que divide a la civilización en dos bloques bastante injustos; "Muchos pobres, pocos ricos".
Al igual que cualquier país, o patria, contiene la pluralidad y diversidad, sello de su identidad, la Tierra. Por lo tanto, deberíamos ir pensando en una sola "casa". Casa habitada por todos y para todos: nuestro amado y sufrido planeta Tierra. Ya no se trata de ideologías en contra o a favor, sino de un porvenir común a todos, sin por ello perder nuestras tradiciones, creencias, hábitos y costumbres, pues, todo suma si realemente queremos que sume. En todos estos miles de millones de años hemos sobrevivido a todas las especies vivas conocidas ( seguro que aún quedan por conocer). Y además las dominamos. Ahora, en estos tiempos llamados de crisis, es el momento de pararnos y reinventar otros modelos de convivencia, donde impere la frase; "somos todos".
En cualquier área, política, económica o social, el denominador común, hasta hoy en día, ha sido; "rentabilidad". Término que se ha confundido con calidad de vida, no por más tener, o más ahorrar viviremos mejor. Pues se trata de ser no de tener. La mayor enfermedad que aqueja la población mundial es la insatisfacción perenne del ser humano. Y es justamente en ese lugar donde se le ha podido manipular al antojo de unos pocos. ¡consumid malditos, consumid! Pero, insisto, el hombre es un fin en sí mismo. Y va siendo hora que tomemos y hagamos tomar conciencia de ello. No se trata de la reunión (absurda) de un G-20 y sus decisiones que sólo hacen que alargar esta agonía llamada crisis cíclica. Se trata simplemente y llanamente de la humanidad. Necesitamos, urgentemente, pararnos y reflexionar sobre un mundo mejor.
Es la crisis de fondo que sufre nuestra civilización, la anulación de cualquier símbolo o síntoma que nos lleve a la esencia de nostros mismos. La maltrecha palabra libertad. Y unos derechos conseguidos, por la mayoría pobre, que costó mucha sangre. Ya basta de afán de lucro y poder. De cómo nos venden la inmortalidad, la eterna juventud, esas falsas expectativas de un futuro no cierto. No más falsas expectativas. La estética de la belleza es interior. Y no un concepto a lograr sabiendo que jamás conseguirás. Nos vende el lujo por el lujo, nos vende paraísos de barro, nos inculcan; "¡salvese quien pueda!" Que deja fuera a todos los excluidos socialmente.
Por favor, que no inventen más guerras salvadoras de no se sabe bien qué enemigos, que dejen de inventar enfermedades y sus remedios posteriores. Salgamos de esta espiral viciosa que no lleva más que a la autodestrucción colectiva e individual. Descubramos, de nuevo, esa mirada que ha de contemplar paisajes de un universo que nos concierne a todos. ¡Es urgente!

Juan Antonio

ecoestadistica.com