lunes, abril 13, 2009

Irse, con los poemas...

Cae la noche con frío de otro cielo. Qué lejos ya de ti. Hoy me siento más solo que otros días. Hay algo en el espacio que huele a ternura. Las puertas de la casa están cerradas y tu amor me sigue a todos sitios. ¿Acaso estoy soñando todavía? Me miento de nuevo, lo sé, para nacerme otro. Cuántos caminos de ausencias, ahora, cuánta fiebre en este andar. Yo que sólo quería juntar mis manos con otras manos, unir mi rostro con otro rostro. Nunca matar un deseo, no morir antes de vivir.
Quiero una canción nueva para este camino, un canto rotundo sobre el inmenso e incierto devenir. Noto que me abandono, he debido perder el poema que nos unía, no consigo encontrarlo.
Pero, no quiero irme aún, a menos que me vacíen la memoria de palabras. Los sueños no despiertan y pronto amanecerá. Me voy sin escucharte, ni una palabra tatuada por aquellos nuestros tiempos. Te conocí como mujer, apenas algo, carne desnuda, sola, desarmada. Te conocí y aún no eras. Y me ataste a tu cintura. ¿sabes? Ayer me bañé en la mar, pero, sigo sin ser agua. Intenté frotar mi piel con una estrella: ni una chispa. No sé qué va a pasar cuando la noche acabe. Cómo podría unirme a los miedos. Por favor, envíame una carta, aunque se pierda. O mejor, envíame aire, sin cauces, aire suelto. Necesito un beso en esta pasión de mentiras que aún me mantiene en el sueño.
¡Necesito hablar! Reconstruir la vida. Usar las palabras para poder tocar y saber que existo. Escribir tu nombre en un libro. Recordar tus pasos en la arena mientras me oculto en las sombras. Besaré tus labios, como el viento besa las hojas, e intentaré conocer todos tus misterios. ¿Cómo se habita un nombre? Quiero escribir con tu forma yo que busco por el agua escribirte, para volver a la profundidad de mis silencios. Si yo pudiera morirme en tus brazos. Quemé la tierra, asolé mi corazón, ya no arranco raíces. De espalda, al fin, de todo.
Me han dicho que existe un túnel hacia el que van las horas. Me propongo descubrirlo. Sendero hasta la fe por las minas del mundo.

Juan Antonio

P.D. "El hombre a quien el dolor no educó siempre será un niño".
El hombre que nunca amó nunca supo de la vida.

ecoestadistica.com