Vivir entre los demás...
Tal vez sea eso, que nunca supe vivir entre los demás. No esconder nada, decirlo todo. De "decires" vivimos, ajustándonos mentalmente a las acciones posteriores. El hombre no es lo que dice sino lo que hace. Cielo, infierno, y vida. Y esa voz interior que nos guía, aunque, a veces, nos destruya razonablemente. ¿Quién no ha padecido alguna vez de un íntimo lado oscuro? Los puntos vulnerables de mi existencia se resumen en esta frase; "demasiado corazón". No se trata de lo que aproveché o desproveché, sino de lo que amé o dejé de amar. Puede que sea cierto, que me quedase dormido mirando el tiempo y no supiera de aquellas luces que morían en las esquinas.
La maravilla del detalle amoroso, la fragilidad del silencio enamorado aunque te sepas correspondido o no, lo inalcanzable, lo imposible y el corazón escribe sus historias con su propia sangre. Recuerdo lugares donde sólo hablaba el amor, ¡Esa maravillosa y breve espera! Paraísos que marcaron toda mi existencia posterior. Qué derroche de sentimientos. Sigo pensando que economizar en términos amorosos debe ser como suicidarse a diario. En la vida es necesario buscar lo que uno es, lo que puede ser, lo que realmente desea ser y llegar a ello por las vías de la existencia asumida conscientemente.
Nunca tuve tiempo para mí, ahora lo sé, salvo en los momentos de las tristezas y soledades. Es cierto, los abismos existen, forman parte de la realidad. Aún y así mi gratitud seguirá siendo infinita hacia las personas que amé y me amaron. ( me he permitido suspirar) No sé si la voz suena herida, no sé si habrá piedad para mi nostalgia, pero sigo empeñado en salvar a quien pueda y se deje.
¡Cómo me posee hoy la noche! Mis ojos huyen de la oscuridad, me dejo llevar, mi duende interior se niega, esta noche, cualquier disfraz. No siento ya el frío y nadie me explicó cómo se detienen los tiempos. La herencia de mis mayores es más vital que nunca. Ese afecto caluroso de abrazos, de sus abrazos. No, nunca odiaré, me niego en rotundo. Soy y seré siempre hijo del verbo amar.
Hay quien se pasa la vida imaginando el mejor de los finales posibles. Mi caso es distinto, ni osé pensarlo. Todas las sombras que desfilan ante los ojos de mi corazón, esta noche, no son más que mi propia vida; caminos de amor, encuentros y desencuentros. ¿Qué deja al descubierto la mayoría de nuestras pasiones? La dulzura de una pasión que se promete eterna. No, no añoro, pero reconozco que padezco de ausencias. Yo soy el pasajero del fracaso de mi vida, pero también te digo, que conmigo y como compañera, siempre; la sonrisa de una mujer enamorada.
Juan Antonio
P.D.
"Había una ilusión erguida
sobre la tierra
a sus pies yacía la vida."


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