lunes, diciembre 22, 2008

¡Basta de inútiles!

Nunca entendí este mundo, ni a los unos, ni a los otros. Estoy convencido, cada vez más, que ya no podremos ser lo que decimos, si no lo que hacemos. Y desgraciadamente lo que hacemos va ligado inexorablemente a una sociedad que ha perdido el rumbo de la sensatez, la sociedad del consumismo. Pero si algo me preocupa realmente, es el libre albedrío que existe en las comunicaciones, es decir, todo va tan rápido que la gente a penas si tiene tiempo de detenerse, pensar, recapacitar, incluso he llegado a oír; “si lo dice televisión es cierto” “sin no estás conectado a internet, no cuentas”. Se ha creado un monstruo sin control alguno, ya que el término “rentabilidad” lo ha absorbido, la excusa o explicación que nos dan es muy simple; “esto es bueno como cultural general, depende el uso que le des”. Pero no es cierto, ya que al mismo tiempo nos bombardean con el imperativo; “¡consumid malditos! ¡consumid!”. Nunca he llegado a ver una sociedad tan manipulada por los medios de comunicación. Y me precio de conocer algunas. La palabra progreso, no puede ir ligada a ese consumo, del cual nos hacen cada día un poco más dependiente. La palabra progreso ha de ir asociada a una calidad de vida. El slogan; “pásatelo bien mientras puedas” ha fragmentado y ocultado cualquier responsabilidad que suponga el bienestar para todos.
“El futuro no está en nuestras manos. No ejercemos poder sobre él. Sólo nos queda actuar, aquí y ahora.” Frase comprometedora y además contrariada, pero si lo pensamos bien, ese futuro es el que debemos dejarnos los unos a los otros. Salir de esta noche tan larga, devolvernos a la vida. De qué vale la vida si no es con vistas a un futuro para todos, trabajar en esos caminos. Sin embargo, hoy en día el ostracismo, el individualismo, las parcelas tan ínfimas a las que ha reducido al ser humano ahogan y asfixian de tal manera, que aparte de habernos extirpado el sentimiento de solidaridad, han fomentado el de egoísmo. Ya no basta con saberte infeliz, los demás han de serlo aún más. Ya no basta con no saberte, no quieres saberte. “Perder la propia individualidad y convertirse en un mero engranaje de una máquina está por debajo de la dignidad humana”. Claro que, muchos dirán;” ¿Dignidad, qué es eso?”.O lo que es peor; “¿Para qué sirve la dignidad?”.
Nos consideramos, pues, merecedores de algo mejor o entre todos hemos renunciado a la posibilidad que este planeta nuestro pueda ser más habitable, para todos, claro está. ¡Basta ya de inútiles! Y trabajemos en aquello que permita que la sociedad pueda conocerse mejor a sí misma. Obviamente no son beneficios tangibles, seguro que también nos tildarán de locos al solicitar este tipo de trabajo, hoy en día. “No es tarea fácil dirigir hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo.” Los más graves conflictos entre estados pueden observarse en las regiones con mayores problemas ecológicos. (Cualquier estudio geográfico lo confirma), y procede entonces, además, la siguiente pregunta; “¿Qué hacer con las masas de refugiados que no logran subsistir en sus lugares de origen y quieren participar de las oportunidades de supervivencia en los países llamados privilegiados?”
En este sentido me asalta una gran incertidumbre, pues no consigo respuesta alguna. Yo tenía entendido que todos los seres humanos nacen libres en dignidad y derechos (obligaciones también) y, dotados como estamos de razón y conciencia, debemos comportarnos fraternalmente los unos y los otros. ¿O eso de La Declaración de los Derechos Humanos también era un chiste? Creo que ha llegado el momento de decidir, cada uno de nosotros, si realmente es digno ir a las urnas o no, sobre todo en los países llamados desarrollados. Presentemos “otras alternativas”, sólo depende de nosotros.


Peatón

ecoestadistica.com