Qué larga va a ser la espera otra vez...
El mundo no es que calle, el mundo grita para no hablar, ni oír. El mundo se ha vuelto loco. Ahora lo sé, lo que siempre sospeché, mi sitio está en otra parte. Esa tarea adquirida desde niño que me llevaba el alma, sin poder abandonar, el mismo tiempo, “a los míos”. Sólo ahora me doy cuenta, yo que me conformaba con mirar las estrellas en todas las noches de luna llena, yo soy “el cautivo enamorado”. Intentando escapar de todos los tiempos, por esta manía mía de seguir creyendo en el amor. El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan de prisa cuando a uno ya no le pasa nada. Entonces, cómo escapar de una cárcel de amor intemporal. Sólo dije mi verdad, y esa no la perdonan, la verdad de mi amor, la quiero, la quise y la querré. Pero no bastó con la verdad. Yo era el cautivo y me negaron el derecho a opinar. Cómo pesan las cadenas del sentimiento de culpabilidad. Qué lejos queda todo de esta patria mía llamada soledad. Porque tú no estás, por que tú no estás.
O tú o ninguna, si no es así, qué fuerzas me quedan para volver a empezar. Amor, la espera será de nuevo larga, pero dime amor, ¿verdad que a las noches le siguen los días? Saber de ti, de nuestro amor, que durante todos estos años perduró. La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Pero yo no dejé de pensarte un solo día, venías conmigo a cualquiera parte. Mi único pensamiento; Ella llegará. Tarde o temprano lo hará. Y me vi navegante de mares que ni comprendía, ni sabía que pudieran existir. Los abismos existen, no te arriesgues, evítalos. O pensarás que sólo quedan los espejismos, y qué fácil y dolorosos resultan.
Pero esto no va de quejas, sí de reencuentro, de ese encuentro de los que nunca nos fuimos el uno del otro, el otro del uno. Me deben quedar más años, más vidas, o estas cosas no las contaría. Pero, ya no hago planes ni me marco objetivos, sólo paciento, espero vientos favorables, un poco de suerte, a veces, ni eso, y miro, fijamente ese punto inexistente, donde sólo se obtiene vida si se da el encuentro. Tal vez en ese abrazo, el nuestro, emerja una isla, la nuestra, y nuestros besos sellen la identidad del amor que nos procesamos, tal vez, así la vida lo quiera.
Los páramos, las soledades, los vacíos, las esperas, el desaliento, la impotencia, ¿también se van? Hace tiempo que agoté mi capacidad de exigencia de justicia. Pero no la del amor, el amor siempre está, en un rinconcito, allá donde más duele, donde más descansa, allá donde se le permite la posibilidad de seguir soñando. Es el amor, quien náufrago, se sujeta a tu alma, intentando el encuentro. ¡Cómo sabe de quimeras el amor! "Todo de antes. Nada más jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor". Pero no eches nunca al amor de tu vida. Te lo digo yo, sin amor no hay quien viva. Lucha, lucha, lucha siempre. Donde te lleve el amor.
He llegado, lo sé, ahora hace falta saber cómo cruzar..
Peatón


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