sábado, enero 10, 2009

Sé morir y salirme siempre con vida

Dónde queda ahora tu vida y su sueño inalcanzable. Dónde ahora el festín de las oportunidades. ¿¡Quién da más!? ¿¡Quién compra!? Ya tienes casi todo lo que hay que tener y un poco más. Amores para recordar, una lógica, una fuerza vital, una esperanza inmortal. Y alguien que te acompaña en tu vida, al que le pusiste nombre; “qué más da”, es alguien y aparenta formalidad. Pudieron ser tantos como oportunidades te diste, pero eres selectiva, elitista, y has de rendir cuentas a tus mayores, a tus amigas, que te den la conformidad, a eso que llamas vida vacía. Y ahora, ahora que te sientes incluida, dime, qué aprendes cada día, son tus días lágrimas que te abandonan para no recordar, que un día amaste, que un día te atreviste y arriesgaste. El mar de las locuras, y la vida tiene sentido, pero te encuadraste en el tiempo que marcan los relojes. Diciendo para reafirmarte; “a mí me va bien, y a ti, qué tal”.
En un año he sido capaz de hundir las manos en el fondo del mar. Que ya no sé lo que tengo en el corazón, no como, no duermo. Ya no suplico, ya no existe la levedad, ni manos que me quieran acariciar. Nadie me hace señales de quedarme, y esto no es fiebre, es calor humano, afecto acumulado. Como cuando te duele por brotes la existencia. Este calor, esta calma, y todo vive, nada mata. Donde se levantan los signos, donde la palabra se erige en reina y sus bosques son abrazos de alianzas. La palabra tiene sentido cuando procede de las carencias, de la hermandad silenciosa y callada, ¡qué inmensa minoría! El destierro fue inasible, yo camino la vida, atrás queda la no vida, los ciegos, los que se piensan que al final, con un poco de suerte, se quedarán, pero ni ellos saben dónde.
Le dije a la pobreza, soy un hombre feliz, algo torpe, eso sí, la ingenuidad nunca me abandonó ni lo hará, se siente segura en mí. Soy un valiente sin poderlo demostrar como no sea a mí mismo. Le dije a la libertad, mi casa es tuya y se acomodó en los umbrales de puertas y ventanas. Todo está bien así, aunque sea el final o el principio, ahora ya, qué más da. He salido ileso de cualquier batalla enamorada que emprendí. Atrás las sombras, y mi sol sigue siendo ella, el amor de mi vida. La única mujer que me dijo; “me quiero morir, sé que te amo y no puedo estar contigo”. Todo está bien. Un puente, ella el sur yo el norte, y vendrán los otros dos puntos cardinales, para hacernos saber que siempre lo fuimos; desnortados, acardinales. Quién detiene la llama del amor, quién. Amor la tierra somos nosotros, no existe otra. Si al final envejecemos juntos. (sonrisas, la juventud nuestra la callamos, es otra cuestión).
Mi vida es este patio, donde todos juegan a saberse y no a olvidarse. Me gusta saber que te va bien, que eres feliz, que nunca alejaste de ti esa manera tuya de ser. Yo nunca comprenderé cómo una casa puede dar cobijo a esas cosas tuyas, tal vez sea eso la vida, creérselo sin más. Se desmorona el mundo y sigue buscando ocasiones de rebajas en cualquier corte inglés. La vida no es sólo lo que te pasa a ti, para qué los demás entonces. Cuántas manos abrazaste huyendo, cuántas camas, cuántas vidas más.
Me dices; felices fiestas , besitos…y me río, a quién besas Judas? No, Amor sólo hay uno, el verdadero, que dios se apiade de ti, yo he encontrado lo que busco; el amor, el amor de siempre…el amor verdadero. Ve a las manos de la serpiente, la que te cobija, a mí déjame en paz, la amo, sé que ella me corresponde, y eso me es suficiente…es diminuta, alegre, vital, y cree en mí, me regaña, me riñe, no me deja fumar…risas..es ella, me ama., y no hay nadie más. En un año aprendí lo que da de sí la vida...eso sí, si es vida,,,,gitana mía...QUE DIOSITO SE APIADE DE TI....

Peatón

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