viernes, mayo 22, 2009

Caballo Salvaje e Indómito

DEDICADO A TI INDIA...tú que supiste que el tiempo es una pura quimera si realmente se ama.

Dime cualquier forma de inteligencia y todas me llevarán a ti. Dime cualquier forma de amor y salvo el divino, todos me llevaron a las ausencias, menos tú. Sin embargo sigo pensando que no existe vida sin amor. Mi loco corazón es la prueba. Nunca concebí la vida como aprendizaje o como un entretenimiento. Mucho menos los horrores de los paisajes efímeros de lo material. Yo contemplo el amor sin sujeto, ni verbo, ni complemento directo. No hay nada que me hiciera más daño que la frustración amorosa. No hablo del amor no correspondido pero sí de las traiciones. En el amor, aunque suene a utópico, o todo o nada. La dicha completa o la soledad más descarnizada que existe, padecer de soledad entristecida y nunca llegar a saber porqué, o no atreverse a averiguarlo.
Que nadie se ponga de acuerdo, a la hora de opinar sobre el amor, lo encuentro lógico. La entrada al amor es chiquita, estrecha y dificultosa, de paredes aristadas, oscuridades que confunden, dudas. Pero, si aceptas el amor en y con todas sus consecuencias, descubres qué significa viajar sobre y en la energía de las verdades, energía de amor, energía de triunfo. Es el amor lo único capaz de unir dos almas gemelas, que se atraen, que se desean, que aspiran a la eternidad. Amor mío, nosotros, dos voces susurrantes extraviadas en el tiempo, dos evocaciones dispares que pugnan por confluir en la misma conformidad. Dos voces entrelazadas en la distancia, y que por momentos se multipicaron en el mismo pensamiento; yo soy tú, tú eres yo.
Me acostumbraste amor a mirar desde los precipicios: Acá sigo esperando de tus noticias, sufriendo (hoy) la costumbre de amar, de escribir, de leer, y ¡cómo lo sabes! de pacientar. Heridas y cicatrices que me convirtieron en el intelectual amoroso que soy. Cuando uno se siente preso en este mundo, pero dispone de la vida interior del libre, sabe reconocer que se fueron las amistades, que ya no sabes qué hacer con los sentimientos. Me reconozco experto en frustraciones, adversidades, grados de tolerancia. Amor si es que ya no me queda sino la memoria, lo único inmortal que reconozco. Nunca tan cerca de mí mismo, ni tan lejos de todos y todo. Son latidos, latidos de memoria que me hicieron llorar tu ausencia, recordándome, a cada instante, que sólo soy hijo del caos. ¿Cuándo amor, llegan nuestros amaneceres? No se trata del valor y precio de las cosas, ¡ni de la vida! Se trata del amor, amor. Del amor que supe siempre sin saber de dónde venía. Que me hizo descubrir el secreto de la lentitud, la constancia, la voluntad que se necesita para lograr lo querido.
Por amor, por amor a ti, se desplegaron todos mis tiempos. ¡Qué valentía la de los que aún se atreven a amar! Saben ganar, saben perder, irse o quedarse, con el más bello de los silencios. En las trincheras que me ocupan tú me diste la fuerza de la resistencia. El efecto general es extraño,
saber que perdí, recordar aún que amé, desordenar las precisiones del pasado, y cómo no, seguir de pie. Me resisto a creer que el cuerpo pueda vivir sin alma.
Tañen las campanas de la iglesia de éste ahora mi pueblo, antes marinero. Sirena del tren que anticipa la llegada. Galletas untadas en manteca, una cucharadita de miel, ¡qué bien sabe luego el agua! Con el gusto último cierro los ojos y saboreo bondad, paciencia, honradez, amor, y de postre , tu nombre. Si yo pudiera echarme y al despertar tú a mi lado, si yo pudiera. Lo sigo pensando, es posible amar y ser correspondido. Amor mío que bien se está así, aquí entre nos.
Sé que me leeras. Házlo sin decirte hasta llegar al final. Amor mío, se cierra la noche, discúlpame aún tengo que recoger pensamientos esparcidos por el viento. No envejezcas nunca corazón, sigue así, indómito, salvaje. Sabiendo que a pesar de todo, el amor es posible. Al verdadero me refiero, amor, claro está.

Juan Antonio

P.D. Hay en el aire el retardo de tu llegada.

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