Así me veo..no siempre,...claro está
Lo quisera o no mi fantasía, autodidacta, me llevó a ser lo que hoy en día soy. Siempre me ví como un hombre común. Son esos momentos en los que se apodera de ti una extraña melancolía. Puede ser que fuera conducta, firme y definida, y al rompérseme el horizonte, me perdiera por sensaciones y caminos ajenos a mí y que desconocía hasta ese momento. Pero, no, esto no va del veneno del amor y sus consecuencias. Esto va de lo que no entendí en mi vida. Sé que algo se rompió en mi interior, sin apenas ruido. Algo que me hizo daño, mucho daño. Es evidente que pude soportarlo, pero, a partir de ahí mi vida cambió. Los fantasmas del pasado, olvidos, amores, sin valor para reconstruir las ruinas, afrontarlas, superarlas. A mí sólo me salvaba el amor. Indefensión, esperanza, confusión, supervivencia y esta desolación que acompaña mi tardía madurez. ¿es un fraude la realidad? ¿una triste falsedad? En esta creciente desilusión ( sin generalizar) siento un pequeño dolor, al recordar involuntariamente ciertas cosas. Revisar el pasado tiene eso. Si se trata de una lección, nadie me dijo que tomara apuntes (es una queja).
Es el amor quien me hizo así, para comprenderlo casi todo, aceptarlo, luchar, resistir. Aunque el final no sea más que polvo y cenizas. Qué maravilla la niñez. Tampoco sé muy bien qué opinarán los vientos de todo esto que te cuento. Es cierto, un día hallamos una isla y le pusimos nombre. Lo que nos permitía sentirnos a salvo. Pero, aprender la vida lleva implícito aprender el fracaso, la traición, la cobardía, la locura. Y más tarde, ¡a fuego! tatuarte en el alma; "¡tanto tienes, tanto vales!". Nadie, absolutamente nadie, puede fingir en el amor, para bien o para mal, la verdad acaba flotando. La escala de valores me viene de niño, el sentimiento de culpabilidad lo aprendí en la adolescencia, como adulto me fue dada la paciencia, y ahora...la soledad.
Cuando hablan de identidad, supongo que hablan de todo lo que uno quiso ser, hacer, conseguir, soñar. Pero es que a mí jamás me importaron esas cosas. Bueno, alguna que otra identidad me colgarán, ya que aparte de mí mismo, otros ojos me deben saber. Incluso cuando me interesé por algo ( ahora ya por muy pocas cosas) comuniqué, sin pretenderlo, envidias; "¡mira´, eso sí que le interesa!"
Aquí en la madurez yo te lo digo. Sólo uno mismo tiene el poder de vonvertir la vida propia en algo más o menos aceptable, o en un verdadero infierno. Y es que, lo quieras o no, la vida va en serio. Te escribo desde un lugar que muchos llamarían peligroso, yo le llamo agradecimiento. Gracias, gracias vida. Tal vez mañana sea otro día.
Son muchas las cosas que uno debería callar. Pues cuando las cuentas pierden su encanto, su misterio. Me nacieron así y yo te lo cuento, lo sé, no tengo remedio. Pero sigo de pie sobre mi nave de la libertad. Hay mar, espinas, claro, pero aun saboreo la belleza del beso cuando es deseado. Hace tanto que no beso, espero se siga haciendo igual, como hoy en día cambia todo y tan de prisa. No, no hallarás mi nombre en nigún libro. Pero si te fijas bien en los gestos, ahí donde se manifiesta el amor, ahí sí me encontrarás. Acuno arrugas y cicatrices en este mar de mis adentros.
Ahora me propongo cierta distancia con el muro del amor. Me debo apoyar en los silencios, apretar dientes y seguir. Aprenderé a callar, lo tengo decidido.
Acéptame esta sonrisa, la que te ofrezco, es mi corazón agradecido, porque una vez supo del aroma de tu cuerpo, de tus besos. El aire de tu vida siempre me resultó familiar. Han transcurrido tantos años, ¿verdad? Dime tú, si lo sabes, ¿lo que pasó, eso es el tiempo?
Juan Antonio
"Agregando una pequeña pincelada tras otra,
igual que una abeja, el cuadro se hace".
(Vieira DA Silva)


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