Mejor lo dejamos, amor...
Mejor lo dejamos amor. Tal vez ya no seamos los mismos. Demasiadas cosas nos separaron. Que yo recuerde de mi boca no salió reproche alguno. Las cosas, a las del amor me refiero, ya lo sabes, son así. Quizás te acostumbraste a esa manera de sentir, la de tu íntimo amor, que sí fue, pero imposible per se. Quizás vives del recuerdo de lo que pudo ser y nunca cuajó. Ya no lo sé. Mi equipaje sigue siendo igual de sencillo, un hombre, supongo que bueno, de buenas costumbres, que intenta un trabajo, algo que hacer, para que la vida lo siga teniendo en cuenta. Con mis altos y bajos estados de ánimo, me sabes vehemente. Mejor lo dejamos amor, en ese punto de la despedida, que por cierto dio forma a tu manera, hoy en día, de ser. Aunque me duela decirlo, el poeta lleva razón; no existe una vuelta al pasado.
Yo vine como me conociste, algo más gris y nevoso, con surcos imprevistos, los que anuncian el paso del tiempo, el principio de mis ocasos. Como me conociste la primera vez, dispuesto para los caminos, caminos que, contigo o sin ti, emprenderé. Sigo pensando que la vida ( entre y a dos) debe ser posible, ¡qué manías las mías! Pero, eso me enseñaron de niño. Incluso ayer, no te rías, la luna, con sus cortinas de plata, me lo anunció; "Tú sigue enamorado, llegará el amor si ha de llegar". Si vieras cómo me bailó la luna, si pudieras oír cómo me cantó.
Está bien, por fin lo reconozco, yo soy el loco y los demás los cuerdos. Yo el muerto no consciente y los demás, todo lo demás, la vida. Sólo sé que estoy, aun, en mí, que nunca llegaré a saber quién soy. Ya no. Y que tampoco sé adónde voy ni hasta cuándo estaré aquí. No tener que recordar debe ser como no tener que olvidar. Estar y ser solo y soledoso y poseer tal riqueza de conocimientos es un poco cruel. Pero aprendí que hablar con el aire eleva los lamentos. Y no sé, no, no lo sé, si se cumplió ya el destino. El único sentimiento que dio luz a mi vida, firme sentimiento, fue el amor. Y es que si no amo yo no sé vivir, yo me olvido de vivir. Puede ser que en estos momentos mi único camino sea; yo fuí. Mi sombra y yo, la vela mengüa, un libro abierto, y te lo cuento amor. Está la noche henchida de sucesos, los temores y las ansias que se disipan, entregado a mí mismo intentaré ser feliz. ¡Ay dolor! Dolor que me sabes a libertad. Qué hermoso debe ser tener sueño y poder dormir.
Estoy seguro, tal vez sea de lo único que estoy seguro, que si un día vuelvo a amanecer, despertaré de nuevo solo. Abriré los ojos y de nuevo preguntaré; ¿cuándo nace el amor? Palabras, amor y poesía. Yo soy mi único peatón de la vida. Dime, cuando despierte, ¿podré seguir soñando amor? Me quiero dormir sobre el ondulado vientre de las playas de mi tierra. Me quiero dormir y despertarme niño, como aquella primera vez. Arrugar todos los sentimientos vividos, que todo no sea más que un instante. Yo que me negué los sueños. Desarrugarlos más tarde y ver, a duerme vela, una paloma blanca que alza el vuelo, libre...libre...libre..y enamorada.
¡ay, amor, si tú supieras cúanto te quiero!
Juan Antonio


<< Home