jueves, enero 28, 2010

Sociedad de consumo...

La magia y el sueño
Un mundo encantando y real
que nada te ate a menos
que sean sonrisas
gestos de solidaridad.

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Ni tiempo ni paciencia,
camina, la senda de la vida
es corta
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Ante lo real,
¡tu corazón!
que brote...
Sabrá dejar de sangrar..

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Deja que digan,
sigue caminado,
la verdad siempre flota.
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Ahora, en este tiempo,
ya no tengo edades,
Ahora, habito las esperas.
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No nos queda sino
lo que nunca fue
y "¿quiso serlo?"
En ese concepto navego
en ese recuerdo muero
Náufrago en un isla
que no me atrevo
a llamar soledad.
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Decir te amo es
añorar la eternidad.
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Sé que no volverás,
y sin embargo,
de todo cuanto te fuiste,
nada consigo recordar,
Dime...
¿Te fuiste o te quedaste?
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Ya nadie cree en Dios
pero todos le rezan
Pero a Dios no le gusta
que le manipulen
y espera, espera, espera...
¿Quién habló, para todos,
de un mundo mejor?
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Se fue el día,
Se fue la tarde,
Se fue la noche.
Y yo tu nombre
No conseguía recordar.
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Dámelo todo
muy pronto
Y me iré para siempre..
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Me turbó su mirada
Aquellos ojos
espejos de futuro
Me besó los labios
y murmuró;
Ven y recoge
Tu condena.
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Hoy en día
existe un impulso social;
¡El Goce!
Y el deseo se entiende
como creación.
Pero yo aún recuerdo
-el primer beso
-la primera emoción
-la primera caricia
¡'Si mi corazón hablase!
Un paraíso llamado
"mi primer amor"
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Peatón

Y yo soñé que soñaba...

Anque no resulte un verdadero problema, Hoy en día, me resulta difícil, por no decir imposible, saber dónde ubicarme. De ahí que me guste el nombre de "Peatón", un exiliado venido de ninguna parte. Quiero que esta carta sea lo más parecido a un saludo retórico, un saludo que se eleve, y se dirija al punto exacto donde no quede nada que decir. Esperé, durante años, más allá de toda esperanza, que sucediera algo que fuera capaz de sorprenderme, como un acto de amor. Ahora, en este mi tiempo, ya no espero. La sensación, mis sentimientos, mis sensaciones, me suscitan una turbación extraña, como si hubiese atravesado la vida para nada; aunque no exactamente como pura pérdida. Lo digo a corazón abierto; lo mío es un intento continuado por ser invisible, pero sin conseguirlo.
Permíteme una reflexión, aunque suene a queja. Estoy solo, cada vez absolutamente solo ante este aislamiento, esta soledad, del otro "ante" la cual, para hablar con propiedad, no puedo ni mantenerme ni tocarla sin desfallecer, privado de ese sentido mismo y, en él, de todo sentido. ¡Qué horrible tristeza reina cuando no hay nadie! Fue el mundo aquí o allá y ya no estará en ninguna parte ni en ningún tiempo. Demasiados tránsitos furtivos. Y ahora el lugar, es como un no-lugar que al mismo tiempo aloja todas las ausencias. Con los ojos abiertos hacia la noche, en la noche y ellos mismos nocturnos; unos ojos que ven el fin de mis mundos, no representado ante ellos sino en ellos, desencadenando el derrumbe de la visión y el tacto de la noche misma. La noche frente a los ojos, como si se tratara de otros ojos que detendrían y ahogarían en aquéllos toda posibilidad de visión, de intencionalidad, de dirección, de orientación y de recurso fuera del adiós in retorno.
Amé reír junto a otra risa, soñar junto a otros ojos. Hablar de cosas nueva y lejanas. Pero me quedé sin tiempo para el amor. Y yo sin amor no sé reír, no sé soñar. Sería tan sencillo salir de nuevo al mundo, al aire de la vida. Pero no puede ser. Cerré todas las puertas. Necesito una cosa tan interior que no esté en posición de protestar al mismo tiempo contra su propia emanación. ¡Qué terca fidelidad a esa forma de pérdida en que consiste el pasado! Ya, ya lo sé, la amnistía no llega cuando quiere "el preso". Y no quiero repetir los amores frustrados, las renuncias, los engaños, los rotos horizontes. Yo quisera saberlo; "¿cuándo se despertó por vez primera la esperanza - exactamente lo que ahora estoy llamando esperanza - dentro de un corazón humano? Digo humano, por no decir casi humano.
De repente, el aire se ha vuelto más frágil, ¿no existe nada que me salve? Como una estrella azul caída ante mis pies, ¡tu recuerdo! Mi corazón, durante años dormido, despierta. Tu recuerdo crece, trepa, se hace viña. Como cuando tú leías entre líneas, esa gran aventura de mis paisajes perdidos; "cosillas mías". Eres tú, tú que me bebes, tú que no me orientas, tú que me adentras. Deseo, goce, y carencias.
Y yo que me he vuelto a quedar dormido. ¡Qué extraño sueño! Todo esto que yo te cuento.

Juan Antonio

P.D.

¿Alguna vez he de volverme y mirar hacia atrás?
Sólo existe una soledad,
sin sentido, que se empeña
en llamar Amor a las sombras.

martes, enero 26, 2010

Existir sobre todo....

Si de algo estoy seguro es que no le voy a pedir a nadie, absolutamente a nadie, perdón por mi existencia. Se trata, sobre todo, de existir. ¡Si el mundo supiera lo que me costó nacer! Y seguiré viviendo aunque madres y padres horrendos clamen sobre los montes, rasguen rostros y vendas y suelten sobre el mundo tijeras destructoras. Mentiría si dijese que poseo secretas fórmulas magistrales sobre la verdad. Pero sé que hay fuerzas espaciosas que pueden transportarnos muy lejos, a poco que permanezcan intactas algunas fibras del músculo de la generosidad. Yo te digo, lo digo hoy y nunca más, que un vendaval hediondo arrasó los lugares que yo solía habitar. Ese mismo huracán hediondo que intenta descarnarme los huesos, deshuesarme el ánima ¿Se puede reabsorber tanto dolor, tanta miseria, tal desconyuntamiento? No quiero saberlo y no lo pienso intentar. Esto va para los que aún no han aprendido que jamás se empieza desde cero. ¡Qué pocas páginas quedarán de mi asombro! Algunas páginas, sólo eso, por comprender, y unas pocas sobre mi forma de amar. Me dicen; "eso es mucho, es todo lo que te hace falta, todo." El dolor existe, es cierto, pero no haré una crónica de su estado actual. De momento, escribo esta carta, aunque se pierda.
De pronto, no recuerdo en qué tiempo, ni quiero recordarlo, me miré, me miré hacia dentro y comprendí que yo allí (en aquel tiempo) desentonaba. Lloré sordidamente por mi leve garganta, por donde resbalaron tímidamente palabras húmedas, palabras sin nombre todavía. Y lo supe en ese mismo instante, sólo el abismo me daría cobijo. ¡Dios! Qué cansado estoy de oír lo que desestimo como vanas lamentaciones. ¿Dónde demonios se habrá ido el bruñidor de consuelos ingenuos? Por favor, ¡una copa de amnesia! Ojalá mi memoria flaqueara. La que me recuerda, a cada instante, que cualquier lugar puede ser el paraíso, también éste. Por favor, que me dejen como cuando nací, desnudo y solo, vacío de palabras, con sólo aire en el pecho, y en mis venas los cursos de un arroyo. Que me dejen, como peatón y sin zapatos, seguir andando, y que regrese de muy lejos al pecho caliente de lo que me quede de afecto. Así podré proclamar mi secano y dormir para siempre soñando con la isla de "nuncajamás".
Necesito un vasto olvido. Sumergirme y dejar de saber. Exiliarme del jardín de la memoria. Sólo eso pido, que me dejen ir y venir, en libertad, por mis silencios. Secaré mis lágrimas, olvidaré mi vida, reverenciaré el olvido. Y si puede ser que me envíen aire, sin cauces, aire suelto. Una cima nevada que me mire desde arriba. Porque yo ya no recuerdo dónde dejé mi libertad. Si el cielo tuviese a bien enviarme una señal.
Leo tus palabras y sufro. Mira, estoy dispuesto, a ceder la existencia acumulada, para ti. Abro tus palabras y me pierdo en la enorme ola de antiguos suspiros líricos que viví inefables, desnudo. Si yo pudiese hacerte comprender cómo se habita la soledad. A ti, a ti que has conseguido que me sentara esta noche, mi noche, en mitad de un recuerdo. ¿Cómo rehacer el camino hacia lo que quizá no se perdió?

Juan Antonio

P.D. Delante de mis ojos
se borraba mi vida
Yo tenía sueño
Y me quedé dormido.

sábado, enero 23, 2010

¿Causas y efectos?

En la sobriedad de las carencias, nos hacemos fuertes para no enmudecer. Dime, ¿de qué sirve mentir, para qué la mentira? Te lo digo yo; "nada es improvisado ni inocente cuando surgen las dudas más serias." Pero, es que aún no has aprendido de la capacidad de penetrar en el corazón del otro, ¿aún no? Sólo puedo decirte que viví mi tiempo al humo cálido de mi corazón. Lo creas o no, yo resido en un lugar donde cualquiera puede encontrarme, "encontrarme". Quién hoy en día podría responder a la pregunta quién soy. Te comprendo porque sufres, pero yo también conozco ese dolor. Mis sueños se evaporaron en un extraño desequilibrio metabólico y los relojes ya no se atreven a penetrar en mis silencios. Éste es mi tiempo, el tiempo que, a pesar mío, he de aceptar.
No es agradable perder a la persona amada, como no es agradable perder amigos. "Yo mismo, a veces, sentí la boca llena de arena, y me pregunté si no estaba remedando al triste aquel que daba palmadas para no sentirse solo." Pero, ya se acabaron los días de tristeza y las noches de alcohol. Si supieras a cuánta gente conocí, a cuantas criaturas incapaces de imaginar las estaciones de su martirio. Me podrán exigir la nada, pero que nadie me exija paciencia, que nadie me exija respuestas a sospechas interesadas y sin fundamento alguno. Preguntas que intentan, como corazas, responder y conformar sus miedos, sus vergüenzas y cobardías.
Hoy en día me receto lo siguiente; "Frente a la dictadura del tiempo; la demora". ¿mi secreto? Sólo consiste en detenerme y llamar a las cosas por su nombre. Porque los que nos divide es lo que realmente no expresamos, no nos atrevemos, lo que callamos, aquello que tarde o temprano acaba por destrozar nuestros adentros. Jamás me negué la vida, nunca haré de mi casa la patria de la impotencia. Ya no busco lugar alguno, ya no me importa adónde voy. Pero, sigo teniendo suficiente fé en mí mismo para amar la vida - amarla de verdad, hasta el fondo- y no pienso derrocharla en suspuestos ( que sólo sirven para justificar erróneamente los popios errores) que mermen lo que me queda de ingenio.

"El infierno es lo que los seres humanos nos hacemos unos a otros.
El paraíso es lo que los seres humanos nos hacemos unos a otros.
Ese poco de sombra, ese poco de luz, ese poco de agua, ese poco de afecto."

Dice el poeta; " Las causas no engendraron sus efectos sino otras causas, y así. Los efectos, a su vez, se reunieron y las vieron volar en la distancia. Después, regocijados, fabricaron más causas, unas ojas, otras verdes, azules, amarillas. Las dejaron volar desde las plazas en el ambiguo aire de la tarde."

No permitas que la mentira acabe con lo que queda de nosotros, que te siga gustando lo que siempre te ha gustado, que nunca pierdas tu capacidad de reinventarte. Eso te deseé siempre, eso te deseo y quiero para ti. Y ahora, por si te interesa, permíteme orientarte con este mapa mío que nace del corazón.

Cuando seas consciente de hacer alcanzado el cruce de caminos llamado "Soledad", verás entonces un león con cabeza de murciélago, una serpiente de siete cabezas. Los divisirás en la puerta que da a la caverna oscura de las mentiras. No les mires a los ojos, tú gira hacia arriba, elévate. A medida que notes el ascenso ve desnudándote de todo. No vuelvas la vista atrás, es importante no hacerlo. Pronto verás un cielo azul, un sol amarillo, un horizonte que promete tierra firme. Cuando sientas, a tu lado, el aleteo de la gaviota blanca, oye su canto y te guiará hasta la isla "Sosiego", preámbulo de la península "Esperanza". Cuando llegues a buen puerto y te sepas a resguardo, verás una nube blanca que, en forma de brisa marina te dará mi mensaje ( espero que éste sí te llegue); "no necesitamos mentirnos, se trata de vivir, amor, juntos o no, siempre nos tendremos."
El amor y sus fantasmas. El amor tuvo que ser inventado como respuesta a cierto deseo de relación con los dioses, con la inmortalidad. Sigue pues, amando, a tu manera, pero no me vuelvas a mentir, nunca más

Juan Antonio

P.D. "El capital quiere hacernos creer que somos lo que vendemos.
Pero somos lo que regalamos."

martes, enero 19, 2010

¿Qué hago yo aquí?

Descifrar con palabras el misterio de lo que realmente pienso me resulta embarazoso. Pero, sí, si me veo capaz de hacerlo, ¿quién dijo miedo? En mi caso y desde que me nacieron, las circunstancias me eligieron en la mayor parte de las ocasiones. Después de todo este tiempo que comprende mis edades, reconozco, por fin, que nací perdido. Aunque, según dicen; "La sabiduría del buen sentido madura a través de las vicisitudes de una vida no siempre fácil." Y aquí me tienes, la vida y la muerte, pensamiento y sentimiento, acción y padecimiento, entorno y cosas, deseos y destino, pasado y presente, el sentido de la vida y de las cosas. Sí, todo esto debería haberme hecho más sabio, lo entiendo, pero no lo comparto. El tiempo avanza sin nosotros. Y menos entiendo estos tiempos donde tanto se habla de coherencia mental, pero no se profundiza en nada.
Por mucho que conozcas y sepas, inesperadamente se presenta un azar y te pone la vida "patas arriba". Asumes las nuevas circunstancias, convives con ausencias y dolor no deseados, y el sentido de la vida ya es otro. No sé si más sabio, pero sí más prudente. A mi el futuro siempre se me presentó en forma de amor y sentimientos, lo único, aparte de lo epistemológico, que le ha dado verdadero sentido a mi vida.
De niño, veraneando en mi tierra natal, una familia vecina, amiga de la mía, me llevaron en coche a una visita matutina. Al llegar al lugar ( no diré qué lugar) me dijeron; "Quédate en el coche, volvemos en seguida." Me tuvieron esperando dos horas. Jamás se lo mencioné a mis padres, no quería estropearles las vacaciones. Tenía la tierna de doce años y reflexioné mucho sobre lo acontecido. Es obvio que nunca más volví a aceptar una invitación de aquella "familia".
Ciertas circunstancias sólo te permiten "El Viaje" pero nada más. No llegas a lugar alguno. Regresas al origen y además enfadado, "¡será posible que me haya pasado esto otra vez!" De ahí que a los, más o menos, veinticinco años apróxidamente perdiera mi capacidad de asombrarme.
"La clave; no intentar conducirte a ti mismo, sino conducir discretamente aquello que te conduce. Lo atisbas sólo con artes indirectas."
No intentes buscarle sentido en el mundo real, no lo tiene, no existe, a menos que tengas finura de espíritu.
Acércate, acércate más, par que te lo diga al oído, te lo tengo que decir; abriga bastante de lo que no fue, y mucho de lo que se perdió. Estas palabras pertenecen a mis silencios. ¿qué hago yo aquí? Pues he venido a decírtelo; " ya nunca moriremos, amor, a pesar del dolor, ya nunca moriremos." Yo puse en tu coraje mi esperanza, tienes la tierra ante tus pies, ¡avanza! Sí amor, de nuevo contigo, en este silencio, como un amor de nadie, y sólo yo me sé tuyo.
No te preocupes, amor, no podrán robarnos la imaginación singular, de la que tú y yo supimos depender y dependemos. Debe existir un pensamiento, a la altura de nuestro tiempo, que nos lleve al encuentro, debe existir. O, simplemente, nos remitimos a la próxima reencarnación, ¡Ay, amor!" Si las palabras ayudasen a volver a ocupar los lugares devastados...

Juan Antonio

P.D. Ya todo se ha cumplido.
Perdura sólo el rastro.
Hay ahora un sosiego
que se llama silencio.
Y dime
¿Qué hago yo aquí?

miércoles, enero 13, 2010

Solo ante ti...

No sé si tú te buscas, y si al final te encuentras. Yo nunca me busqué, de ahí que tenga mis serias dudas sobre si algún día me encontraré. Lo que escribo es lo único que poseo, y sólo ante el desafío del folio blanco, me consuela la vida. Hasta mi tiempo regalé. Y no acabo de comprender esta misteriosa voluntad que me ayuda a resistir en las adversidades. Pero, ¿qué otra cosa me salvaría? En este mundo, que no me gusta, lucho por manterme libre y me atengo, como puedo, a mis principios. ¿Sabes? Le puse nombre a estos momentos; "Mundo de detalles menores."
Invierno. Cruel. Frío. Calella está saturada de inmigración, donde muchos jóvenes ( y no tan jóvenes) viven colgados de la droga y el alcohol. Aquí la única medida es el dinero, ¡tanto tienes, tanto vales! Las palabras interculturalidad, integración y tolerancia no existen. Todos me dicen ( casi todos) que viven en una pesadilla, que se sienten atrapados en lugares destruidos por el odio. Una cárcel donde ya no existe el regreso.
Acudo, de lunes a viernes, a las nueve de la mañana, a una misa donde somos muy pocos; unas doce mujeres ( la mayoría monjas, ya sin hábitos) y tres hombres, el sacerdote, Juan El Sordo, y yo. Es mi anónimo refugio, donde encuentro espacios de luz y verdad. Aquí supe que Cristo era vasco; Hombre y Dios (a-la-vez). Es un chiste que nos contó, a mitad de la homilía, el sacerdote. Hacía tanto frío que sólo se reía él. Son los personajes del imaginario local, ya no sé si reales o ficticios. Luchadores de la competación contra el tiempo.
Me gusta esta extraña luminosidad, que embellece esta terrible atmósfera, cuando pienso en ti. Es cierto, una haz de luz atraviesa mi mente. Aunque la realidad quede lejos e inalcanzable, el concepto sigue siendo fiel a su origen; ¡qué bello! Estar contigo aunque sin ti. Y bajo la cama tengo otra vez las maletas.
"Hay placeres, hay pesares, hay glorias, hay mil dolores." Canción. (Florencia del Pinar-SigloXV).
Tal vez en febrero pueda volver a ser yo. Tal vez desaparezcan los fríos, las heladas.
¿A qué profundidad del alma he llegado?
Es tarde, la noche es ya un susurro, momentos para saber y comprender más. Amor, en mis idas y vueltas en el tiempo llegué a una conclusión; "La Tierra no es un lugar razonable para ser ocupado por vida inteligente." Ascender al cielo de lo místico tampoco me sirvió de mucho. Tal vez lo que añore sean tus brazos, tu boca, tu cuerpo y tu alma.
Dime, amor mío, ¿qué nos salva?

Juan Antonio

P.D. Yo te quiero sencilla. Acaso pobre.
Con amor te desnudo.
Quedas como mi carne.
Como mi corazón y sus latidos.

viernes, enero 08, 2010

No era propio quererte...

¿Eres tú? ¿Eres tú quien me impulsa....inquietándome, a seguir con esta historia? Lo sé, no hay respuesta, no puede haberla, esa es su profundidad y su sentido. Ignoro qué o quién me trajo a este recuerdo, a esa caricia en la carne abierta. Quería irme ya, pues mi memoria está vacía de palabras y mis sueños se niegan a despertar. Qué se necesita para recordar la palabra "amor", ¿qué se necesita? Aquí donde estoy la palabra se agota, y la voz se adelgaza en un largo vacío. Aprendo a estar a solas. Sufrir sin motivo, llorar porque sí. Irme y llevarme un doctorado en "impotencia".
Yo no quería escribir nada, sólo quería vivirlo todo. Alcanzar aquel sueño que me negaba y niega su presencia. No, no amor, no me aparté de ti; nos apartaron. No era propio quererte. Aunque existiera una razón de amor y amar. Y entonces le dije adiós a todo. Sí, lo sé, todo se va, la adolescencia, las edades, todo, menos lo que permanece.
Hoy vino tu recuerdo con avaricia, a la hora de siempre, ¿cómo, amor, vivir, sin los dos? Recuerda que nos faltó un espacio, y sabes, lo sabemos, que ya nadie vendrá. Quiero que lo sepas, se va haciendo tarde, inmensamente tarde para inventar de nuevo lo que soy. Han violado incluso mis silencios.
Ya no recuerdo aquellos días de espaldas al reloj. Cuando la mar me daba su poesía en el azul confuso de los atardeceres, en mis sueños de niño, y en mis sueños de después. Ahora, los sueños yacen al borde de los caminos, ahora quedan muy pocas preguntas que me atreva a responder. La tormenta de dudas y vacilaciones, en torno al enigma del amor, desapareció.

"Llámate tú. Sé música de tu propio instrumento,
color de tu pintura, cincel en la madera
de tus sueños. Dibuja lo que quieras decirte,
escríbete tu historia, escúlpete en tu piedra."

Aprende, como yo fracaso, a estar a solas. Por mi parte, cuando llegue mi hora buscaré caracolas que te lleven mi eco, que te acerquen mis labios, y si la espuma crece, serán palabras mías, un telegrama que te diga; yo aún te amo. Amarnos fue nuestra única tierra, donde nacimos, donde pisamos.

Juan Antonio

P.D. Me hablan de no sé qué final, de no sé qué mundo.
"Bueno,
que se termine el mundo,
dame el anzuelo de tus dedos,
que soy un pez."

martes, enero 05, 2010

Hay momentos que justifican una vida...

No, no creo que fuera un sueño; tuvimos "nuestra casa" junto al mar. ¿Se puede estructurar la memoria? Yo creo que la memoria no es más que un depósito de objetos perdidos. Pero, la memoria actúa a pesar de nuestra voluntad. No, no creo que se pueda estructurar a menos que sea por escrito e inventemos. Lo que yo pienso es materia del tiempo, aunque hoy no me atreva a ordenar mis pensamientos. "Vengo de una noche oscura/donde habito palacios de silencio; recuerdos como antorchas; polvo de nada."
Era joven y me creía poeta, sólo quería dejar de angustiarme frente a la vida y conmigo mismo. Inmerso en la emotividad que me asaltaba por todas partes, eso que en la juventud nos duele y seduce de alguna manera. Hice demasiadas concesiones a la cordura, a la ternura, a la comprensión, y tal vez, a las respuestas de un futuro que sólo veía yo. Y si a todo esto le sumas una chispa de irracionalismo, una elevación a lo inclasificable, alguna que otra caída en lo caótico, o en las cercanías de lo absurdo, el resultado soy yo; una pura contradicción.
Sí, lo sé, eran otros tiempos, otras formas de expresión y contenido, otra estética, otra ética en suma. Tiempos de horizontes de devenir.
Permíteme esta danza ingrávida por mis cercanías, aunque sea consciente que controlar lo incontrolable sea mera utopía, ¡Eran tantas las ideas vibrantes de eternidad! Sigo opuesto a la mugre de lo real. Debe existir otra forma de concebir el mundo, otra forma de romper con el mundo sumiso y aburrido que han creado, en el que nos dicen qué tenemos que hacer, cómo y cuándo. Hoy no sólo se asesina a los hombres, sino también bosques, mares, a la naturaleza entera y lo que es peor, las universidades no producen ciudadanos, producen clientes. Son muchos los que se bañan en la piscina del consumo, luego se duchan en la rutina y ya han cumplido. Y, además, les venden, a plazos, la piscina paradigmática de la eterna juventud.
"El mundo no te regalará nada, créeme./Si quieres una vida, róbala." (Lou Andreas Salomé)
En esta era de ¡sálvese quien pueda! Repaso mis apuntes de Historia, y no, no aprendemos. Pero sí creo que la naturaleza es sabia y sabe de reciclarse a sí misma a pesar del hombre. En fín no perdamos la esperanza y sigamos luchando aunque ya sólo sea con la palabra. Qué somos sino memoria.
¿Te has puesto a mirar, así, sin prisas, como si todo el tiempo fuera tuyo? Yo te digo que "el poeta tiene grabado en su alma cuanto interesa al hombre." Lo que es patrimonio de cada ser al tiempo que comunión entre los demás seres, lo que figura en el compromiso particular de cada uno pero que vale para la más amplia inteligencia humana, en un bien común a todos, claro está. El entrañable distintivo de lo propio, de lo personal que -curiosamente- es lo más cercano a lo común. La historia de cada dolor, de cada gozo, de cada verdad, ¡Si supiéramos unirnos!
"Cambio de agonía como de traje./No le pregunto al herido cómo se siente;/me convierto en el herido."
¿Dónde está tu espacio? Donde tu verdad tenga su reino de imposibles. El tiempo nos aloja y despide en una travesía misteriosa e impresivible. En la vida, cada experiencia, es un punto de partida, no de llegada. Esa extraña sensación de estar en el mundo sin el mundo. " La experiencia no es propiamente lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con lo que nos ocurre." (Huxley). Esas otras realidades que escapan de una frontera rápida, pero forman parte de la Realidad Total, que te encauzan, te ubican, te esperanzan. Deja que tu mirada se pierda en el cielo inmenso y puro, cuando el cielo reciba en su belleza, el último fuego del ocaso. Depertar a tantos nuevos días, pues el tiempo no es nada sin en él no ocurre nada. Te lo creas o no, la paciencia también es cuestión de tiempo. El tiempo de mi vida ya suena tac-tic, no tic-tac, y lo siento, en su esencia misma, como se escapa, y en esa huida le pregunto; ¿yo tuve un destino?
Puede que esta sea mi manera de confesar que me olvidé (o no) de vivir. Es mi momento, mágico y sutil. Así como el amor es, se siente, pero nunca se alcanza. En mi alma siempre existió una cierta compenetración de las historias de finales felices. Me lo creí todo. Como un secreto del mundo, desde la pasión, desde la fantasía a lo real. Hoy, en mis paisajes interiores, el vacío está lleno de vibraciones. Escribir, mi otro modo de estar solo. Ya no quedan en mis venas grandes enigmas. Desde la niñez busqué (sin saberlo) el conjuro que había de franquearme la entrada al Gran Misterio.
Quiero que lo sepas, cuando escribo lo hago con el corazón, como si estuviera de paso, sobre un viejo andén de no sé qué estación de mis momentos únicos. Aprovecho entonces y todo esto te cuento.
"El hacha del leñador le pidió al árbol el mango y el árbol se lo dió." (R.T.) Declarar con mayor aproximación algunas de las cosas que me acontecieron, me resulta imposible. ¿Cómo transmitir lo que viene dado desde lo secreto? Todo es distinto ahora, ya no sé, ni me preocupa lo que necesito, y la libertad me queda lejos.
Es cierto que aún recuerdo esa mujer que tan profundamente se alojó en mi latido, junto a un ardiente anhelo de pasión y vida, es cierto que aún.. Aún recuerdo el lugar donde por primera vez pisé, sin saber lo que hacía, "una playa", y me enamoré de élla. Mi único y verdadero amor. Amor que quedó en mí para siempre. Eran otros tiempos, otras ternuras. Ahora el amor y la vida, sólo saben de urgencias...¡Cómo añoro aquellos momentos!
En estos momentos de ausencia, he recuperado un pensamiento; "Más yo te digo; Tú vendrás, amor, a recorrer la senda de lo eterno conmio."

Jean Antoine.

P.D. No fue un sueño
En un momento
Tuvimos nuestra casa
Junto al Mar.

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