Solo ante ti...
No sé si tú te buscas, y si al final te encuentras. Yo nunca me busqué, de ahí que tenga mis serias dudas sobre si algún día me encontraré. Lo que escribo es lo único que poseo, y sólo ante el desafío del folio blanco, me consuela la vida. Hasta mi tiempo regalé. Y no acabo de comprender esta misteriosa voluntad que me ayuda a resistir en las adversidades. Pero, ¿qué otra cosa me salvaría? En este mundo, que no me gusta, lucho por manterme libre y me atengo, como puedo, a mis principios. ¿Sabes? Le puse nombre a estos momentos; "Mundo de detalles menores."
Invierno. Cruel. Frío. Calella está saturada de inmigración, donde muchos jóvenes ( y no tan jóvenes) viven colgados de la droga y el alcohol. Aquí la única medida es el dinero, ¡tanto tienes, tanto vales! Las palabras interculturalidad, integración y tolerancia no existen. Todos me dicen ( casi todos) que viven en una pesadilla, que se sienten atrapados en lugares destruidos por el odio. Una cárcel donde ya no existe el regreso.
Acudo, de lunes a viernes, a las nueve de la mañana, a una misa donde somos muy pocos; unas doce mujeres ( la mayoría monjas, ya sin hábitos) y tres hombres, el sacerdote, Juan El Sordo, y yo. Es mi anónimo refugio, donde encuentro espacios de luz y verdad. Aquí supe que Cristo era vasco; Hombre y Dios (a-la-vez). Es un chiste que nos contó, a mitad de la homilía, el sacerdote. Hacía tanto frío que sólo se reía él. Son los personajes del imaginario local, ya no sé si reales o ficticios. Luchadores de la competación contra el tiempo.
Me gusta esta extraña luminosidad, que embellece esta terrible atmósfera, cuando pienso en ti. Es cierto, una haz de luz atraviesa mi mente. Aunque la realidad quede lejos e inalcanzable, el concepto sigue siendo fiel a su origen; ¡qué bello! Estar contigo aunque sin ti. Y bajo la cama tengo otra vez las maletas.
"Hay placeres, hay pesares, hay glorias, hay mil dolores." Canción. (Florencia del Pinar-SigloXV).
Tal vez en febrero pueda volver a ser yo. Tal vez desaparezcan los fríos, las heladas.
¿A qué profundidad del alma he llegado?
Es tarde, la noche es ya un susurro, momentos para saber y comprender más. Amor, en mis idas y vueltas en el tiempo llegué a una conclusión; "La Tierra no es un lugar razonable para ser ocupado por vida inteligente." Ascender al cielo de lo místico tampoco me sirvió de mucho. Tal vez lo que añore sean tus brazos, tu boca, tu cuerpo y tu alma.
Dime, amor mío, ¿qué nos salva?
Juan Antonio
P.D. Yo te quiero sencilla. Acaso pobre.
Con amor te desnudo.
Quedas como mi carne.
Como mi corazón y sus latidos.


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