Quemar las naves, de eso se trataba...(3ª)
¿Últimos tramos?
Debe ser un último tramo, empinado, supongo yo, al final de mis caminos. La lección no es otra que el análisis de todo lo vivido. Ni fue mejor, ni fue peor, simplemente fue. Y ahora, ya viejo, en cada instante que me ofrecen estos día a día, viajo, viajo sin parar...
Supongo que no es nada original, ni ocurrente, una vida más, otra novela para narrar. Pero es mi vida y sí soy tan irreverente que soy capaz de contarla.
Como contaba las estrellas de mi estrecha calle, en ese pedacito de cielo nocturno que se me permitía. Si alguna vez observas las estrellas no te olvides nunca del mundo real, puede que el tiempo te gaste una broma; olvidarte de ti mismo.
Instantes amados y amantes de lo que nunca fue mío. "Los espejos y los reflejos son todos culpables de la misma imagen." Y me duele en cada hueso lo imposible. Soportar, sufrir y más sufrir, es no hacer nada. De nada sirve nada. Aquí de nuevo contigo, soporto, duelo, pienso y no vuelo, ya no puedo. Qué harán, otros como yo, para olvidar, qué harán.. ¿pero es que aún no aprendí a caminar? A caminar solo, a eso me refiero.
Demasiadas puertas y melancólicas sentencias me hicieron comprender que sólo el amor es la alianza, la más perfecta, aunque me llevase a este punto muerto donde hoy despierto. Hoy las palabras se me antojan como efímeros planetas, la gravedad es inmensa, hoy, yo y mis silencios. Esta noche no se abrirán los mares porque el mundo ya no sueña.
Quiero echarme a dormir junto a la hoguera de los sueños, y mirar dentro, profundo, el fulgor de todos mis anhelos. Mis anhelos en cautiverio.
¿Quién soy? Voluntad y pensamiento, pero ya no soy el mismo. Aunque lo que ahora importa es el día siguiente, otro día, uno más, uno menos. Debí atesorar cada beso de amor recibido, de ahí la paciencia, la dulzura, y ese dolor que se niega a abandonarme. Te cuento un secreto; No existe refugio alguno en las sombras de los besos. Hilos que son pinceles, que según los utilices, cambian las versiones. La demencia debe ser esto; creer que tienes razón y que a nadie le importe, ni te tenga en cuenta. No cambiaré, sigo siendo el único loco en el manicomio de mis pensamientos. ¡Cómo duele! Caminar con el corazón.
Esta prosperidad, la de mis errores repetidos me enloquece. La alegría de no tener. Amiga mía, hay que escuchar primero lo que dice la vida, y luego cómo se apresura a vertirse la muerte.
¿Quién soy? Un alma enamorada del amor mismo. Que busca, que busca y sigue buscando.
Juan Antonio
P.D.
"Más que hijo de mis obras, soy hijo de lo que se me regaló y sobrino de lo que me fue encomendado. Y -siempre- mendigo de mi mejor saber."


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