lunes, noviembre 23, 2009

Quemar las naves, de eso se trataba...(Iª)

¿Quién soy?

Contestar sería como necesitar la prueba de la locura de la vida. Quizás un niño de pelo cano, que se negó a crecer, en su hondo vivir contradictorio. Que nunca necesitó que lo depositasen sobre algo pasado ni presente. Que intenta crear una verdad que no existe. Quizás me detuve, alguna vez, intentando ser algo. Que a través de las emociones diarias ensaya el sentido de la vida. Escribo lo que me duele, hoy en día; mis únicas sensaciones. Escribo para nadie sabiendo que tarde o temprano me volveré a encontrar.
Deberían, a ti que te que preguntas quién soy, permitirnos la conciencia del antes y el después de la vida. Como no es así, la vida se me antoja una lucha, una batalla más, una prueba, un paso inevitable, donde poder ser más conciente de la ausencia. ¿Somos un momento, álgido, de una sola naturaleza fragmentada? Sí, lo sé, no tengo dudas, este tiempo terrenal no lo puedo evitar, ni eludir, a menos que dimita de mí mismo. La vida es para vivirla no para que te viva, también lo sé. Como sé que el que inventó el tiempo tan sólo nos lo prestó no nos lo vendió.
Vivo un tiempo que no consigo comprender ( desaparecieron los cimientos del pasado) y que a la vez me convierte en espectador; es mi definición. Sigo (destino), sobreviviendo, amando y callando cualquier forma de vida, por muy pequeña que sea. El resto, a ti que preguntas, aquello otro que interesa tanto a los demás, no son más que formas de vidas ajenas. Pude vencer el odio cayendo (de bruces) en las cárceles del amor, lo que hace de mí el hombre más libre del mundo, pues nada me concedieron. Sinceramente, si estoy loco que sea con todo el derecho a estarlo. La verdad que me posee es vacía y perfecta; no existe más que la nada. Sigo pensando, opino, a veces, olvido, yo que siempre quiser ser solo. Perplejo, tan perplejo como el que considera que ha fracasado en todo. Por lo menos ( sonrisas ) queda la amargura de lo que nunca seré ni tendré. Y es que a ciertas edades se te antoja tan estúpido lo real como lo imposible. Yo no sé de tiempos no vividos, es así, ¿quién soy? Cualquier cosa, antes que ser el que va por la vida mirando atrás y sintiendo el dolor, por mucho que la pena sea honda, sea profunda. Dime, después de todo lo vivido, ¿en qué voy a pensar?
"¡No tiene límites!", me acusan, cómo tenerlos cuando dependes de los vaines del aire, del día siguiente. Muchos fueron los destinos que me vieron machar, pero muy pocos los que en realidad me supieron. Me receto generosidad ( conmigo también), la fe del carbonero y ese refugio que me proporciona el cielo, a cada instante, del cual nunca me sentí merecedor. Con los principios y finales de mis circunstancias ( las de mi vida )construí la paz y calma que me ocupa; biblioteca de sueños nunca contados. Quién se atrevería a penetrar este laberinto que soy yo mismo. En cada mujer que amé encontré un poco de ese amor que siempre supe y que jamás encontré, que jamás busqué. ¿Sabrías decirme porqué el amor nunca acaba por donde empieza? ¡Qué extrañas son las cosas del amor!
Hace tiempo que dejé de ser el pastor de mis pensamientos; mis sensaciones. Sólo queda, sencilla y pacíficamente irse donde nunca te alcance el pasado, irse sin más, allá donde la arena sea dorada, allá donde las orillas huelen a sal, allá donde la mirada siempre será azul; mis inicios. ¿Qué más podría añadir a mi alma? ¿Qué más? A ti que preguntas te digo; "Los dioses son dioses porque no se piensan.", He hecho de mí lo que no sabía, y lo que podía hacer también, aunque saliera mal. Crees que el mundo es para quien nace para conquistarlo, yo no lo creo, yo creo que el mundo es de los que piensan compartirlo. Dicen que ser solidario es síntoma de buena salud. Pero dime también, ¿dónde la razón?
¿Quién soy? ¿y tú me lo preguntas.....? yo era tú...

Juan Antonio...

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