sábado, junio 06, 2009

¿Ha llegado el momento...?

Te dejas vencer por los sentimientos. Luchando por la urgencia de un futuro inmediato, a ser posible esperanzador, te olvidas de vivir, tu vida. "No olvida quien finge olvidar, sino quien puede olvidar". En aquellos tiempos no había olvido y todo bullía. Un destino humano ligado con una conciencia a un deber. Ahora que todo se borró llega el momento. Un poco harto ya de este inútil trabajo de "un mundo mejor" para generaciones futuras que nadie necesita. Llegó el momento de la raza, la fuerza, resurgir y abandonar el espíritu, la contemplación, ser sólo razón y cuerpo. Que la vida sea el hoy, tal vez un mañana a corto plazo. ¿Dónde arrojé las llaves del valor? Demasiado tiempo creyendo que un momento feliz valía por toda una vida. Cuando me vaya del alma, ¿quién se acordará de mí? ¡Que me desnuden si quieren! No tengo ya otra cosa.
Sólo fuí el caminante que va dejando tras de sí migajas del momento vivido. Yo lo creí, lo creí siempre, que bastaba la calma y sonreír, en esos momentos felices.
Ni recuerdos, ni amargura, sino el gran escudo de las carencias que te permite el olvido. Urgía vivir a diario. Qué poderosa arma el abismo de las memorias. Paraíso-corazón, ¿qué hiciste conmigo? Llegó el momento, el inicio, el principio de "la otra vida". Jamás imaginé tanta soledad, tantos fantasmas. Yo creo que vivo -solo- delante de todos los secretos de la vida. Esa otra casa, siempre imaginada, al otro lado, allá en frente.
Me sueño en un profundo coma, que todo es mentira, y que tarde o temprano despertaré. Mis escasas fuerzas se rebelerán de repente. Abriré los ojos a un propicio momento de no sé qué vida. Soñé que acababa la pesadilla, soñé que gritaba; ¡He vuelto, he ganado! Por fin la luz, por fin conmigo alguien que me ama. En algún tiempo pasado o futuro, ya no importa, debí sentir lo divino, porque yo me acuerdo mucho del cielo. Y estoy aun aquí, aquí donde no hay nadie.
Me propongo rescatar mis tiempos, no más fugaces momentos de vida. Aunque sepa, que aún no he logrado sentir todo lo que mi imaginación dibujó, ya basta de vivir soñando. Qué solo estaré, pero qué bien, y para estar loco no tendré que pedir permiso. Pero, seré un loco-cuerdo, sque nadie lo sepa. Me quedaré parado, para siempre, en los claroscuros de las sombras del alma. ¿Porqué me nacieron nómada? Yo que sólo tenía bastante con vivir. Si estas son las sendas de los sabios, de los nabateos, yo me quiero ignorante el resto de mi vida.
Y volví a soñar, que despertada y estaba solo, y quería que vinieran, que vinieran todos, para irnos juntos, al azul inmenso, pero no vino nadie.
No existe la culpa, ni el bien, ni el mal. Existe lo que queda. La paciencia que requiere el día a día. El sinsabor del resultado; ¿Y ahora qué hago? El hombre es lo que hace, la conducta y un trocito de vida que yo llamé "amor", ese pedacito de vida que me fue concedida. Yo en mi paisaje favorito, solo, Peterpan, yo, mi causa y mi destino.
Llegó el momento de averiguar porqué son tan tristes y absurdas las cosas de los adultos. Debo desamordazarte mundo mío y liberar mi cuerpo. Y por las noches, en esas noches que nadie me ve, cantaré a las estrellas.

Juan Antonio

P.D. Contemplo mi huidiza soledad
atada por el miedo.

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