Deseé un imposible?
Qué fui antes de llegar a ser humano. Una vez fui domador de ballenas, pero sólo pude recordarlo en sueños, lo que me hizo experto en corrientes marinas. Antes del amor yo fui corazón, estoy seguro. Al fundirse amor y corazón aprendí los sentimientos. Quise ser ave, volar, me dotaron de alas y el viento me indicó los caminos del alma. Más tarde añoré la tierra y me propusieron sembrarla, accedí. Incluso llegué a ser árbol. Jugando con el viento me confesó que era aire en movimiento, aprendí los sonidos. "Ven con nosotras" me dijeron las nubes, descubrí mi planeta, las lluvias, las nieves, los volcanes. Me detuve un momento a descansar sobre valles, bosques y montañas y descubrí los animales, por cierto, suelen vivir en pareja ( la mayoría). El mundo animal es de una trágica belleza, diría que superior.
Lo que a mí nadie me enseñó fue la vida. Algunos dicen que la vida se estrena a diario. No concibo tal despiste en mí, pero habré de aceptarlo. Si ha de llegar la vida, ahora que me sé humano, supongo que habrá de llegar ríendo. Fue cuando tomé conciencia de la humanidad, que es incuestionable. Pero que la vida depende mucho de tu manera de pensar y sobre todo de tu forma de ser y hacer. Así pues la vida también puede llegar con una mueca. De ahí la sensación de sentirme ( a veces) "un descolgado" de la vida. ¿Cuánta ración de vida se me habrá dado? Risas y muecas y la vida que se me antoja un teatro. Idiotizado me quedé mirando el tiempo pensándolo mío. Recuerdo que una vez, cuando era niño, me pareció que el mundo era un juego, donde todos salían ganando. Quién no ha soñado en alguna ocasión que podía cambiar el mundo. Permítaseme esta loca reflexión; ¡Llegué a pensar que los muertos no mueren!
Tal era mi distancia con la vida que hube de gritar a todos los demás "¡Yo también existo!" La sordera de algunos humanos es más que notable. Encontré a otros gritando como yo, pero entre grito y más grito no nos oímos. Hasta que descubrí que; "caminante no hay camino, se hace camino al andar". Y como soy tan vehemente, caminé tanto que llegué a cansarme. Me ardían los pies, ¡lo juro! Y me senté, no podía más. En ese mismo instante concebí la familia. Algo increíble y que se repite constantemente. Además, lo mismo que se hace, se deshace. ¡qué cosas!
He llegado a pensar que mi planeta es la casa de todas estas familias. Aunque reconozco que el que repartió arrimó el ascua a su sardina. Qué manera más injusta de repartir. Hasta uno me dijo; " este es el resultado natural de la humanidad". No le volví a dirigir la palabra. Él, como represalia, se inventó todas las guerras posibles. Y una triología divina y añadió; "los demás dioses, según las modas". Qué tío más malo, le he hecho saber que si alguna vez tengo casa, ni se le ocurra presentarse en ella. Que siga con sus batallitas hasta que sólo quede él. A ver entonces con quién se pelea. Aunque este mal bicho es capaz de cargarse la casa de todos, con tal de salirse con la suya.
Acaba de llegar una paloma mensajera; "Que sepas Juan Antonio, que el hombre es un cinco por ciento, lo que le sucede y un noventa y cinco por ciento, su capacidad de reacción ante ello". ¡Que no estoy para bromitas, palomita! El reparto fue un fracaso y no me bajo de ese burro. Menos mal que no dijo que ya nacemos predestinados.
Si esto sigue así me busco una orilla, de una playa imaginaria, de mi isla fantástica y por descubrir. Que sepa el viento que existo y deje de traspasarme. Porque yo sigo pensando que hay algo en el espacio vital de este planeta nuestro, que sigue oliendo a ternura, solidaridad, fraternidad, y esa libertad, la del aire, que todos nos merecemos. De acuerdo, existe la raza de los bestias, buenos y malos, y me preocupa, pero nada que no podamos solucionar si es entre todos.
Mi mente, durante años dormida, despertó. ¿Deseé un imposible? ¿Un mundo mejor?
"..antes del horno fue el pan
y desde siempre el hambre
mercenaria de guerras y paces
rododendro que marcha a la deriva
y sin embargo
existe el cardumen de esperanza
y se busca su plateada silueta"
(María Víctoria Reyzabal)
Juan Antonio
P.D. "Siempre estoy asombrado de mí mismo" (O.W.)


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