martes, enero 05, 2010

Hay momentos que justifican una vida...

No, no creo que fuera un sueño; tuvimos "nuestra casa" junto al mar. ¿Se puede estructurar la memoria? Yo creo que la memoria no es más que un depósito de objetos perdidos. Pero, la memoria actúa a pesar de nuestra voluntad. No, no creo que se pueda estructurar a menos que sea por escrito e inventemos. Lo que yo pienso es materia del tiempo, aunque hoy no me atreva a ordenar mis pensamientos. "Vengo de una noche oscura/donde habito palacios de silencio; recuerdos como antorchas; polvo de nada."
Era joven y me creía poeta, sólo quería dejar de angustiarme frente a la vida y conmigo mismo. Inmerso en la emotividad que me asaltaba por todas partes, eso que en la juventud nos duele y seduce de alguna manera. Hice demasiadas concesiones a la cordura, a la ternura, a la comprensión, y tal vez, a las respuestas de un futuro que sólo veía yo. Y si a todo esto le sumas una chispa de irracionalismo, una elevación a lo inclasificable, alguna que otra caída en lo caótico, o en las cercanías de lo absurdo, el resultado soy yo; una pura contradicción.
Sí, lo sé, eran otros tiempos, otras formas de expresión y contenido, otra estética, otra ética en suma. Tiempos de horizontes de devenir.
Permíteme esta danza ingrávida por mis cercanías, aunque sea consciente que controlar lo incontrolable sea mera utopía, ¡Eran tantas las ideas vibrantes de eternidad! Sigo opuesto a la mugre de lo real. Debe existir otra forma de concebir el mundo, otra forma de romper con el mundo sumiso y aburrido que han creado, en el que nos dicen qué tenemos que hacer, cómo y cuándo. Hoy no sólo se asesina a los hombres, sino también bosques, mares, a la naturaleza entera y lo que es peor, las universidades no producen ciudadanos, producen clientes. Son muchos los que se bañan en la piscina del consumo, luego se duchan en la rutina y ya han cumplido. Y, además, les venden, a plazos, la piscina paradigmática de la eterna juventud.
"El mundo no te regalará nada, créeme./Si quieres una vida, róbala." (Lou Andreas Salomé)
En esta era de ¡sálvese quien pueda! Repaso mis apuntes de Historia, y no, no aprendemos. Pero sí creo que la naturaleza es sabia y sabe de reciclarse a sí misma a pesar del hombre. En fín no perdamos la esperanza y sigamos luchando aunque ya sólo sea con la palabra. Qué somos sino memoria.
¿Te has puesto a mirar, así, sin prisas, como si todo el tiempo fuera tuyo? Yo te digo que "el poeta tiene grabado en su alma cuanto interesa al hombre." Lo que es patrimonio de cada ser al tiempo que comunión entre los demás seres, lo que figura en el compromiso particular de cada uno pero que vale para la más amplia inteligencia humana, en un bien común a todos, claro está. El entrañable distintivo de lo propio, de lo personal que -curiosamente- es lo más cercano a lo común. La historia de cada dolor, de cada gozo, de cada verdad, ¡Si supiéramos unirnos!
"Cambio de agonía como de traje./No le pregunto al herido cómo se siente;/me convierto en el herido."
¿Dónde está tu espacio? Donde tu verdad tenga su reino de imposibles. El tiempo nos aloja y despide en una travesía misteriosa e impresivible. En la vida, cada experiencia, es un punto de partida, no de llegada. Esa extraña sensación de estar en el mundo sin el mundo. " La experiencia no es propiamente lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con lo que nos ocurre." (Huxley). Esas otras realidades que escapan de una frontera rápida, pero forman parte de la Realidad Total, que te encauzan, te ubican, te esperanzan. Deja que tu mirada se pierda en el cielo inmenso y puro, cuando el cielo reciba en su belleza, el último fuego del ocaso. Depertar a tantos nuevos días, pues el tiempo no es nada sin en él no ocurre nada. Te lo creas o no, la paciencia también es cuestión de tiempo. El tiempo de mi vida ya suena tac-tic, no tic-tac, y lo siento, en su esencia misma, como se escapa, y en esa huida le pregunto; ¿yo tuve un destino?
Puede que esta sea mi manera de confesar que me olvidé (o no) de vivir. Es mi momento, mágico y sutil. Así como el amor es, se siente, pero nunca se alcanza. En mi alma siempre existió una cierta compenetración de las historias de finales felices. Me lo creí todo. Como un secreto del mundo, desde la pasión, desde la fantasía a lo real. Hoy, en mis paisajes interiores, el vacío está lleno de vibraciones. Escribir, mi otro modo de estar solo. Ya no quedan en mis venas grandes enigmas. Desde la niñez busqué (sin saberlo) el conjuro que había de franquearme la entrada al Gran Misterio.
Quiero que lo sepas, cuando escribo lo hago con el corazón, como si estuviera de paso, sobre un viejo andén de no sé qué estación de mis momentos únicos. Aprovecho entonces y todo esto te cuento.
"El hacha del leñador le pidió al árbol el mango y el árbol se lo dió." (R.T.) Declarar con mayor aproximación algunas de las cosas que me acontecieron, me resulta imposible. ¿Cómo transmitir lo que viene dado desde lo secreto? Todo es distinto ahora, ya no sé, ni me preocupa lo que necesito, y la libertad me queda lejos.
Es cierto que aún recuerdo esa mujer que tan profundamente se alojó en mi latido, junto a un ardiente anhelo de pasión y vida, es cierto que aún.. Aún recuerdo el lugar donde por primera vez pisé, sin saber lo que hacía, "una playa", y me enamoré de élla. Mi único y verdadero amor. Amor que quedó en mí para siempre. Eran otros tiempos, otras ternuras. Ahora el amor y la vida, sólo saben de urgencias...¡Cómo añoro aquellos momentos!
En estos momentos de ausencia, he recuperado un pensamiento; "Más yo te digo; Tú vendrás, amor, a recorrer la senda de lo eterno conmio."

Jean Antoine.

P.D. No fue un sueño
En un momento
Tuvimos nuestra casa
Junto al Mar.

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