Deja de llorar...
Deja de llorar, nadie elige ser infeliz...
Aunque la vida te da sorpresas,"la mayoría de la gente vive sus vidas en una tranquila desesperación." Somos como ese pequeñito barco de vela que navega por el mar de la vida. Y como decía Horacio; "Recorremos el mundo en busca de una felicidad que está siempre al alcance de nuestra mano." Deja de llorar, aprendimos, los dos, desde la noche de todos los tiempos, que la felicidad no se encuentra, ¡se crea! Deja de llorar y vive, sólo eso te pido. Todos, sabiéndolo o no, buscamos un título para nuestra vida, título que tarde o temprano, aceptamos según nuestras circunstancias. Es posible, créelo, escapar de los lugares comunes y alcanzar el archipiélago de los lugares personales, de manera moderada, humildemente, y sé que tú lo mereces.
A cada instante sufriste el tiempo que la vida te impuso, cuando te conocí buscabas entre las circunstancias del pasado el salvavidas de tu presente. Pensando y creyendo firmemente que un mundo mejor era posible. Venías desnuda, de todos los lugares de donde te expulsaste. Atada a los valores ancestrales de tus mayores, eso te salvó, a ti sí, que sabías y sabes de voluntades de acero y soñadas. Cruzaste tantos puentes; ilesa. Puentes como metas y vértices que ensalzan y humillan. Tú que comprendiste, a tiempo, que el tiempo no existe a menos que tú lo diseñes. De ahí tu fuerza, tu firmeza, tu permanencia en la patria de las esperanzas. En un mar de incertidumbres, la ilusión eras y eres tú, rompiendo con la fuerza de las costumbres. Arraigada a lo que tu vientre engendró; ¡qué derroche de amor! Así te veía yo, así te pienso yo.
No existían si no tus propósitos, tus anhelos, despacio y en silencio caminando hacia esa supuesta cima convergiendo contigo misma en cada gota de agua que suponía un respiro. Lo conseguiste, me lo dice mi corazón.
Existía y existe el amor, pero antes que todo, tu objetivo; camino de espinas y sacrificios anónimos. A pesar de esa dureza conservaste la dulzura en tu corazón, manantial que irradia cariño a quien se te acerque. Burbuja de amor que te vivifica, te renueva, te eleva. Tu creatividad, hoy en día no es más que la suma de todos esos sacrificios y tu fe en lo imposible.
Recuerdo un tren, un andén, un espejo frontera, dos miradas que se convertieron en victoria venciendo a la despedida. Tú jamás mía sino por voluntad propia, tu realidad, mis locuras, truhán, bohemio, soñador, payaso serio, ¡tu risa! Tú y yo nunca aprendimos a despedinos. Amor no pasaba el tiempo, pasaba la vida. Fui tan tuyo como lo soy del viento y tú tan mía como el imaginario soplo de amor nos permitió.
Colores, poesías, mares de palabras, olas de pinturas. Hoy sé que fuimos dos corazones, separados, que en un momento de gracia, se supieron amar. Amor eterno, no era nada más. Hoy tú mi amiga y yo el que nunca se salvará. No aprendí amor, ni quiero, salvar el amor. Deuda que tarde o temprano habré de pagar.
No dejes nunca de luchar, guarda esas lágrimas, sigue pintando sueños. Yo no lo sé, si algún día, de las ausencias, nos podremos liberar.
Miremos, cuando las dos agujas del reloj estén en el vértice, allá arriba en el cielo. Estoy convencido que si seguimos mirando, con nuestra manera de mirar; "con los ojos del corazón", allá arriba alguien nos escuchará.
Miradas retóricas, pasión subterránea, valió la pena unir mi corazón al tuyo. Contigo aprendí la voluptuosidad de esconderme y la de decir la verdad...y es que nos amamos...
¡Maldita soledad que no me permite la desmemoria!
Juan Antonio
P.D. Entre tú y yo siempre existirá un manantial puro y cristalino.


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