Carta abierta una amiga...
Carta abierta una amiga que de vez en cuando, de muy tarde en tarde, me llama para saber si aún sigo vivo...
Amiga mía...
Mi vida ha sido una cascada de "inesperadamente el azar". Buscando en los astilleros del sueño un pasadizo secreto de estrellas que me llevase a la puerta pequeña del amor. Pero, existen secretos que no pueden ser transmitidos, de ahí mis silencios. Y es que hoy en día, ya no tienen afán para ir a las raíces de nada, pero les sobra para decorar las consecuencias ( según les convenga, claro está).
"Humildad no es bajar la cabeza, sino aguantar a pie firme bajo el chaparrón vertical del olvido del sueño."
Cierto es que desde nuestro "ahí" nos supimos acompañar. Me llamas. La última carta te alarmó (la del blog), "¿seguirá vivo?", " No te llamo más a menudo por no incomodarte", "sé cómo lo estás pasando, o al menos lo imagino", "me alegra saberte bien".
Amiga mía existe un rumbo para cada uno de nosotros, probablemente el mismo para todos; nacer y morir. ¡Claro! Existe la vida. Y cada uno la interpreta "a su manera". En mi caso sigo de pie, posiblemente se cierre, algún día, el círculo, pero, eso sólo dependerá de lo que misteriosamente me dio la vida. ( para mí es sagrada). Y sólo ese misterio mismo me la arrebatará. Como a todos, supongo.
Me responsabilicé en exceso con mis compromisos morales y sentimentales, y no pude hacerme cargo de mí mismo. Ser el dueño de tu vida es difícil, lo reconozco, en mi caso no necesité justificación alguna, aposté y perdí, sólo eso. Sigo siendo tan "yo mismo", que a veces me cuesta reconocerme.
El buen gusto por todo, la sinceridad degustada en las hondas bodegas de la amistad, la infinita proximidad de las palabras, la paciencia ilimitada, puntos de encuentros, amigos incondicionales. Defendiendo lo leve, lo menor, como puedo y permiten mis actuales posibilidades. Aún necesito aprender a diario, y compartirlo inmediatamente. Decía Curiel; "Desde esta ventana/ no se puede juzgar el mundo." Amiga mía, desde qué ventana podría yo juzgar la vida de nadie, si jamás necesité inventármela. Cometí errores ( fueron muchos) y espero seguir cometiéndolos. Espero y deseo que te alegrase hondamente, ¡Saberme vivo!
Sigue llamando, alarmada o no, cuando puedas y quieras, siempre estaré para ti. Ya sabes ( lo sabes bien) cómo me gusta estrenar sonrisas contigo. Sigue llamando, me localices o no, siempre encontrarás respuestas. Pues, a mi tu llamada me supo a milagro.
Juan Antonio
(siempre tuyo)
P.D. "Sólo amamos una vez. Y no somos conscientes de la única vez que amamos, porque la estamos descubriendo." (P.G.)


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