"a sentimiento"
“LA RECETA O EL COMIENZO DE LA POESÍA
Una gota de amor
por cada cinco versos
Tres cucharadas de oficio
por cada día del año
Un cuarto de inspiración
y otro tanto de locura
Un octavo de risa
aliñada con ironía
Media taza de recuerdos
y cuatro de realidad
Dos litros de lágrimas
instantáneas
Una docena de emociones
Cien gramos de fantasía
o de razón a gusto
A todo esto agregue sus ojos
sus manos y sus labios
y revuelva a fuego lento
durante toda la vida “
De vuelta a casa sabiéndome solo. Pensaba en otros tiempos, en otros lugares, pero no encontraba ninguno. El pasado borrado, el tiempo sin estaciones, las manos en los bolsillos y, yo ya no era aquel que soñaba con ese futuro incierto donde se abren los cielos. Recapacitando sobre un pasado, mi pasado, y sólo veía lejanías, algo que ya nunca volvería, ni los amigos, los de toda la vida. Fue entonces cuando comprendí que de amigos, muy pocos había tenido. Pero que como por arte de magia, siempre me sentí acompañado por un ser, alguien que yo sabía que seguía a mi lado. Alguien que cuando era necesario me reprochaba mi conducta, y en otros casos, me alentaba.
Yo necesito reinventar a cada instante, para no caer en los abismos del aburrimiento. Yo necesito la visión de un encuentro con el tiempo, no su fantasma, sino su verdad, porque en cada palabra, en cada infinito de cada palabra, hay pedazos de mí mismo. Ahora sé de mi locura, intenté la verdad, intenté un universo, el de todos los mundos, en un poema. Pero es cierto, ese “ángel de mi guarda” es quien me recuerda a cada instante que; “las estaciones del año son una metáfora de la propia vida.” ¿Quién me acostumbró a la magia de la vida, a sus misterios? Quién no me dejó ver que la vida va en serio, ¿quién?
Del dolor sé algo, dolor de ausencias, de incomprensiones, de soledades, de tristezas, del daño no intencionado. Del daño recibido, de los olvidos precipitados. De las alegrías también, hoy me propuse alegría, eso sí, sin conseguirlo. En un mundo que apenas llego a comprender. Lo sigo diciendo; a mí me lo contaron todo al revés. Y sigues caminando, y sigues pisando según el asfalto. Pues los zapatos son los que son, y lamentablemente no siempre los más apropiados.
Hoy en día no te puedes detener, no nos está permitido, o caminas o estás perdido, o avanzas, o retrocedes, o vives o mueres. Hoy en día sólo existen los momentos, fuera de cualquier contexto, ajenos al tiempo. Una lágrima en un espacio muy especial que sólo pertenece a un recuerdo único. Hoy en día te tienes que ganar el día; el único futuro.
Sin saberlo me detuve, dejé de caminar, absorto en mis pensamientos y noté que alguien me preguntaba; “¿por favor señor, sabría usted decirme dónde está la calle futuro?” No me lo pensé dos veces y casi gritando le contesté; “¡en el día, el futuro está en el día!” La persona, extrañada, me sonrío, como si aprobase mi respuesta y sólo dijo; “gracias, me hace usted un inmenso favor”. Cerré los ojos con fuerza, me los froté con las manos, quería reaccionar, indicarle aquella dirección, pero cuando los volví a abrir ya no estaba.
Son tantas veces que el amor pasó por delante de mis ojos de aquella manera, que sentí que acababa de vivir otra historia de amor, y que de nuevo no lo supe entender. Y la vida, de un día pasó a un momento, a un sentimiento y su nombre latía en mis labios, ¿amor dónde nos encotramos?
Peatón


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