viernes, noviembre 02, 2007

Somos nosotros los que venimos...

Somos los que vivimos en la misma casa con diferente educación, pero hijos del mismo tiempo y de los diferentes lugares que nos puedan ocupar. El movimiento de migración, antiguamente, se estudiaba por distintos factores, hoy en día, son otras cuestiones las que obligan a millones de personas a emigrar de sus países. Y la principal de todas es el hambre. Somos una sola ciudad con diferentes etnias que la representan, somos la humanidad, os que aún no se han enterado algunos…
Esta época, la que vivimos, me hizo recordar la historia de todas las historias por excelencia; Roma. Claro está que en aquella época se contaminaba menos. El auge y caída de los imperios. Pero esta vez es diferente, es la supervivencia del planeta o el desastre total. En su defecto llevarnos a una época donde unos pocos, muy pocos, van a vivir muy bien a costa de todos los demás.
No creo que sea el fin de la historia, ni mucho menos, pero sí creo que es urgente que los organismos que nos representan a nivel mundial tomen medidas de urgencias. Que ese orden mundial al que todos estamos supeditados económicamente, cambie. Que lo social emerja para articular formas de vida. Que lo enseñen en los parvularios. Que lo impartan como materia obligatoria en todos los países; los que vienen somos nosotros. Y todos, absolutamente todos, tenemos derecho a la vida, y a una vida digna.
Cualquier modelo económico conocido ha fracasado, si bien no sobre el papel, sí en la aplicación, en la práctica. Debemos reconstruir los parámetros que hasta ahora han regido ser o no ser persona, esta o no estar incluido. Pero con mano firme y desde ya. El hombre ha sido y es capaz de verse como un animal, y si dejamos el canibalismo fue porque perdimos la forma de los dientes incisivos. Fuimos capaces de comercializar con esclavos, negros o no, fuimos capaces de matarnos los unos a los otros, fuimos capaces en nombre de todos los dioses de las formas de horror más inverosímiles. Fuimos capaces de inventarnos todas las guerras posibles y justificarlas con todas las armas disponibles. Y ahora hemos de ser capaces de parar tanto horror y decidirnos por una humanidad global, y no se trata de “globalización”, sino de la gente, de la que muere por inanición, por enfermedades ancestrales, por el nombre de un dios inventado.
Debemos dejar Caín a un lado y abrazarnos a Abel. Ya es hora. Debemos dejar de consumir las atrocidades que nos venden. Dejar a un lado “yo tengo” y volver a “yo soy”. Encontrar alternativas que mejoren la globalidad del planeta y sus gentes. Y para ello yo propongo la cultura, la educación, un solo idioma, una palabra común a todos; somos todos. La moral no ha de ser otra cosa que la mejora de la evolución de la humanidad, en todas sus vertientes.
Estamos dentro de un círculo vicioso que incluso las formas atípicas nos sorprenden, otro tipo de familias, otro tipo de relación, las exclusiones, las diferencias, los del otro lado, el terrorismo despiadado de la ignorancia en nombre de no se sabe quién. O compartimos el granero, o lo poco que queda, se nos pudre. Y compartir es abrir horizontes, buscar otras soluciones, otras tierras donde sembrar, otras lluvias que recibir. Otros mares donde pescar.
Es cuestión de tiempo y de cultura, no de ricos y pobres. Es cuestión de sabernos los otros, no diferentes. No conozco una sola revolución anterior que no haya desembocado en una dictadura militar. Y es que no se trata de gobernar, se trata de compartir, de vivir, pero viviéndonos los unos a los otros, es decir, sabernos de la misma casa. El mejor gobierno es el que dura poco, y da paso a otro, como si de un relevo se tratase, Como el profesor de un pueblo que da paso a unos de sus alumnos para que asuma sus funciones. Es cuestión de cultura, repito, y la cultura somos nosotros, los que vienen y los que estamos, para encontrar mejorar la vida, calidad de vida que nos englobe a todos, no sólo a unos pocos.
Yo propongo la revolución cultural de todos los tiempos y caminar unidos hacia una misma lengua; la de todos.

Peatón

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