La Resaca...
Cuando uno intenta el gozo, el placer, el júbilo, las alegrías en definitiva, la sensación es una borrachera. Pues cuando no estás acostumbrado a esa manera de beber, al día siguiente la resaca es espantosa. Como beber sin probar bocado. Hay quien lo logra, yo no. Ya de por sí, mi estado emocional es completamente apasionado e hipersensible, como para que encima lo rocíe con alcohol.
Saber comer, beber, es en definitiva todo un arte. Como saber amar. Y creo, por fin consigo averiguarlo, que mi estado permanente es el de ese iluso que padece resaca y encima se arrepiente de lo bien que se lo pasó el día anterior. Adolezco de resaca de amor, sí señor. Es que no me atrevo a escribir “de amores”, más de una me llamaría; “pretencioso”. Por lo tanto, deduzco que el amor hay que tomarlo sorbito a sorbito.
Saber amar. Y aquí empiezan los problemas. Pues sólo se te permite beber de una botella, de una sola. Si bebes de varias, lo llamarán “amoríos”, que nada tienen que ver con el amor. O bien, aceptas la botella que el destino y tu timidez te han puesto en el camino, y sin que nadie se entere, te pegas algunos latigazos de otras botellas. A eso lo llaman; “mujeriego”. No puede ser. Porque si ella hace lo mismo, la hemos liado, el orgullo masculino es muy posesivo.
No conozco a nadie que haya conseguido separar el alma del cuerpo y que siga vivo. Así pues se trata de una misma botella donde beben dos, y vamos prosperando. Carne y amor. Una sola carne que son dos, una misma alma partida por la mitad. Y a eso yo lo llamo; “exclusividad”. Es decir, cuando convives con tu pareja, y la cosa, más o menos, con sus altibajos, va funcionando. Un destino en común, dos caminos, que llevan al mismo lugar; la casa, el hogar. En mi caso es curioso, me fui de tantas casas que he llegado a pensar que si esto sigue así, al final no tendré casa de donde irme.
Lo dicen, lo afirman, lo aseveran, el amor es entrega. Claro, te entregas a la otra persona en cuerpo y alma. Esperando, eso sí, que ella haga lo mismo. Cuando uno de los dos es rácano en la entrega, luego pasa lo que pasa, cada uno por su camino. Así que creo que mi resaca pudo ser originada por una mala entrega, o tal vez, debo decirlo, por hacer la entrega en un lugar erróneo, todo puede ser. El cielo lo juzgará, hoy con la resaca que tengo no estoy para conclusiones amorosas.
Tal vez habré de esperar que alguien venga a recogerme, que alguien me olvidó en esas entregas. Que soy un encargo atrasado, o por qué no, adelantado. Seguro que se equivocaron de tiempo y lugar, las direcciones a veces son así; equivocadas. O a lo mejor soy el encargo solitario, el que muestra que es verdad que todos los demás sí se entregaron. Pero no puede ser, no puedo tener tanta mala suerte. A ver si soy yo el que se resiste a ser entregado.
No lo sé, mañana lo pensaré, hoy con la resaca a cuestas no consigo reflexionarlo. Pero no creo que amar sea tan fácil. ¿o sí?
Peatón


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