No existe ningún lugar dentro de nosotros donde el tiempo se haya detenido. No somos más que trozos de circunstancias, la mayoría de veces, ajenas a nosotros. Un archipiélago con apariencias de continente. Formas que no paran de danzar para atrapar sueños. Y ya no sé si vale la pena acercarnos a nosotros mismos. Amenos que sea para decirnos adiós.
No existe un punto de encuentro donde todas las contradicciones se resuelven, simplemente nos adaptamos, o bien las llevamos al olvido. Lo que no quiere decir que la tensión vital desaparezca. En un solo segundo eres capaz de reconocer todos los errores de tu vida, para al siguiente segundo ser capaz de justificarlos todos. De esta manera el dolor existencial se acusa menos. Siempre que exista una salida, así sea la resignación, la rabia, el despecho, el odio, o incluso el amor, podremos seguir caminando. Pero si caes en la apatía estás perdido.
Nadie se levanta por la mañana preguntándose; ¿quién me necesita? Sino más bien ¿qué hago hoy? O ni siquiera eso. Eres el vehículo de una rutina que va y que viene. Es obvio que tener algo que hacer, unas obligaciones concretas, definen mucho. Y si no las tienes te las inventas. Creo importante saber qué pertenece a la rutina y qué al tiempo que realmente es tuyo y puedes disponer de el. Así no entran en conflicto. El problema de mucha gente es que sólo piensa lo que le gustaría hacer pero no lo sabe llevar a buen término. (Algunos, no piensan).
Muchos, al salir de la manzana del barrio donde viven se sienten extranjeros. Necesitan de la asociación de afectos a lugares y personas conocidas. El vecino, el de la cafetería, panadería, tabacos, etcétera. Son la imagen viva y corporal de sus necesidades y vicios, y sus virtudes, claro está.
Pero de pronto lo inesperado emerge. Al principio parece extraño, contradictorio o equivocado. Luego cobra sentido. Y tu mundo, hasta ahora en armonía, se desvanece. Un nuevo universo cobra vida y además tiene nombre. Hay un proverbio chino que afirma, el pincel no puede escribir dos caracteres de un solo trazo, y sin embargo esto es justo lo que produce un encuentro en “amor a primera vista”, Sin saber apenas cómo, te adentras en el mundo de los enigmas de la pasión.
Acabas de descubrir otro lugar, vida, sensación, acabas de redescubrir que sigues vivo. Ya no eres tú quien domina el día, tus gestos, tus detalles. Ahora te sientes arrastrado por una emoción inexplicable, y que sólo la calma la otra mirada. Ya no te preocupa revisar los tiempos, pensar en tus días para entender mejor tu vida. Pensar se desprende de tu ser, eres pura pasión. Amar es actuar.
El problema no son las miradas que se encuentran. Ni la vida que dejan atrás esas dos personas. El problema consiste en si sabrán construir un lugar común a los dos. Y en el caso que nos ocupa, único para ellos. No creo que hoy por hoy la gente abandone absolutamente nada por el riesgo que supone el amor. A menos que de un contrato se trate. ¿Cuántas miradas no se habrán perdido por culpa de la cobardía a perder no se sabe qué?
Yo creo que pase lo que pase, un final feliz sería este; si realmente fuiste capaz de ser fiel a ti mismo y a la persona que dices amar, repito, pase lo que pase, has ganado.
Peatón
P.D. La Vida es la solución, nunca el problema.


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