Anithéore, ¿del desamor?
Un punto de inflexión, creías tener una vida, sino plana, al menos dirigida hacía esa parte de los tiempos en que crees comprender todo lo que te pasa. Lo que te pasa a ti y a los demás. Y notas como el tono de tu voz cambia.
Inmerso en el mundo de las emociones. El vacilante universo de las emociones y la sensibilidad del alma. Intentando desplazarse en un tiempo que no reconoce. Sujetándose a historias vitales que le permitan comprender su propia historia.
Hombre que no vive de las mujeres pero que se desvive por ellas. Pero su timidez le lleva a no rechazar ninguna ilusión, ni a querer sólo a una mujer. Las cuales, en el fondo, aprovechan su debilidad y le manipulan a su antojo. Y es que la feminidad siempre se impone a la velada figura de un hombre que se cree el abandonado del virtuosismo amoroso.
Buscamos, a veces, atajos para no enfrentarnos al dolor y sufrimiento. Pero, qué misterios nos devuelve una y otra vez al desamor, al camino de los enigmas inciertos. Pues cuando el amor más deseado es el que más sufrimiento nos genera, algo nos hecho demasiado daño.
La tensión descontrolada en busca de una calidad amorosa. Uno buscaba consuelo y amistad, y el otro amor. Pero el antihéroe del amor no sabe sino irse, escapar ante el fracaso, huir para refugiarse de nuevo en ese dolor que lo reafirma.
Encuentra camas tatuadas de sombras que sudaron vida. Vive del reclamo y reproches del desamor en cada cuerpo que encuentra. Pertenece a las huellas de los caminos. Caminos que sus sueños puebla de figuras que no van a ninguna parte. Figuras que regresan del sentido amoroso entregado y vencido.
El antihéroe recorre caminos ya diseñados por corazones, ahora rotos, es el auditor del desamor. El consuelo de una noche que da paso a días venideros desde la cuna de una niñez que jamás debió abandonar.
No hay escape para el. Es la sombra de los caminos que acompaña por los tortuosos días del despecho, desamor, sufrimiento y dolor de los amores imposibles. Amores que sabe acabados y que intenta recomponer para delimitar los confines del deseo.
Sus únicos valores son el acompañamiento, el paseo de los paisajes del páramo. Una sombra alterada y ebria por reencontrarse con su cuerpo.
El antihéroe del amor, es el señor que posee las llaves de las puertas de salida del horror del desengaño.
Por un beso apuesta su alma, por una caricia su cuerpo, y por un amor sincero, la eternidad.
Peatón
P.D. Nunca te volveré a ver.


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