miércoles, julio 04, 2007

Cuando la verdad no se deja decir...

Se trata de la búsqueda de lo esencial ausente. De eliminar la perversión en la comunicación humana. Solucionar las contradicciones de la realidad social. O al menos entenderlas. La búsqueda de la soledad y los requerimientos del amor y lo evidente de lo irresoluble del dilema; la vida sigue.
Hoy se expresan como si tratase de un arte que contiene la conciencia del fracaso. Como la negación de la armonía del mundo. Es el mundo de personas huyendo de su existencia –a la que nunca terminan de abandonar-. A los que el sufrimiento de la soledad que padecen, les provoca un impulso expresivo que no es posible reconocer a menos que hayas tocado dolor. Padecen la imposibilidad de decir aquello que pretenden. Sus espacios dejan de ser receptáculos, y se convierten en el lenguaje de quienes recrean la desesperada búsqueda de soporte.
No consiguen decir la verdad, no lo consiguen. Es la ley de su drama, su substrato temporal queda suspendido, congelado mientras las palabras van y vienen en desigual competencia con el silencio. Habitan la patria de existencias dañadas. El tiempo reducido a un instante idéntico a sí mismo que recorre la historia del personaje repitiéndose sin fin.
Son los hijos de las palabras que no se dejan decir. Los que no saben modular el silencio. La evidencia de la miseria humana reducida al no decir. ¿Cómo expresar sin decir? Sólo les queda el silencio, la ausencia de significación. Y la inquietud existencial no remite. Y necesitan del otro que los percibe. Pero la inexistencia se manifiesta como soledad al no creer, el no sentir, ser percibidos por nadie. Es cuando aparece el conflicto entre el deseo y la imposibilidad, entre la voz y el silencio, entre hablar o callar. Nunca aprenderán que tras la palabra sólo hay vacío.
La exposición de lo interior, del subconsciente, de lo afectivo, se manifiesta en el intento de reconstrucción del sujeto mediante el monólogo espontáneo, mediante un fluir lingüístico sin rumbo aparente. Si la ausencia de palabra es inhumana, la incontinencia del lenguaje es la expresión del desamparo, de la absoluta inmanencia que anhela extinguirse.
Si no hay tiempo es porque no hay esperanza. El personaje abandonado a sí mismo. Se convierte en sombras. Intentado ser sombra de los monólogos exteriores. Y si aparece la ausencia del tiempo la minimización del espacio está servida. Intentan llevar el lenguaje hasta el límite detrás del cual no queda nada. Y hablan que una vez soñaron la poesía interior y no ese sufrimiento.
Yo quiero decirte que si algo en esta vida te seguirá esperando siempre, ese algo es la esperanza. Que no calles. Que grites tus silencios, tus miedos, tus sufrimientos. Los ecos de otras voces se unirán a la tuya. No me hagas visitarte al cementerio de las palabras. A los epitafios del silencio. Pasar de una tonalidad a otra es posible.

Peatón

P.D.
“Calor de besos, camino de luz, promesa eterna de amor, tú y yo.... para gritar de amor y callar en la pasión.”.

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