Un Universo oscuro...
Mis fantasías nacen de un universo oscuro. El destierro fue hace tiempo. Tanto tiempo que ya no recuerdo el país de mis orígenes. La indecibilidad y la ambigüedad pertenecientes a las tierras que habito, hoy en día, hacen de mí el loco de los recuerdos no solicitados, y el héroe de todos los proyectos inacabados habidos y por haber. ¡Cómo duele el silencio! Pero ya todo da igual, y esto no es más que una hoja de papel.
Ahora me resisto a no creer en nada. Yo soy mi única expedición. Una expedición a la vida. Pero la nave sigue amarrada, atada a los diques del miedo. El que inventó el secreto de la lentitud, ese, ese soy yo. Para no partir nunca. Pero amo tanto la vida que me quiere inmortal. Ahora me resisto a que me digan. Ya no sé qué más inventar para retrasar mi ida. Pienso, eso sí, que mi mar, de aguas profundas o no, me debe seguir esperando. ¿Tendrá isla mi mar?
No te inventes nunca un viaje. No te inventes nunca un amor. Si lo haces dejarás de viajar. Y te aseguro que no irás a ninguna parte. Los viajes no se inventan, se hacen. La verdadera catástrofe es quedarte, sostener la ilusión de que el amor es posible, y no defraudarte. La única manera de anular el olvido, en estas cuestiones, es reconocerte como un náufrago, o inventarte un Ulises a la medida. Lo que suele ser mucho peor. Pues si consigues el regreso sabes que nadie te espera. Un regreso imaginado, claro está, a la tierra de nadie.
Creo que me involucro en una práctica de liberación, será lo más razonable. Pues la culpa no puede ser exclusivamente mía, sería demasiado egoísta por mi parte. Y lucharé contra los del conocimiento interior, para mí son un verdadero peligro. Quiero que desaparezcan las actitudes defensivas. Y sé que el cambio radical ya no es posible. Que no me vuelvan a vender que es posible empezar desde cero. El que esté predestinado que no me busque. Soy marino de aguas desconocidas y por descubrir.
El amor viaja a una velocidad ilimitada, ahora estoy seguro. Y el universo, por muy negro que nos parezca nunca es eterno. Aunque no tenga edad. Amor, el tiempo siempre nos esperará, como ese mar mío, que no sé si una isla nos guardará.
Peatón
P.D. Si amar consiste en este dolor, a mí que me borren.


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