miércoles, septiembre 26, 2007

Dónde queda la realidad...

Aquella tarde desaparecieron todas mis certezas. Y fue entonces cuando surgió el verdadero motivo de mi viaje; todo se reducía a una explicación sobre la existencia. A esto algunos lo llaman buscar un lugar en la vida. Llevaba tanto tiempo ubicado en aquello que la gente pensaba de mí, que no conseguía, de ningún modo, mi propia realidad. Pero, según dicen, la memoria jamás es lineal.
Qué cierto es que la única manera que tiene uno de luchar es individualmente. Te aseguro que no existen luces sin sombras.
La gente se siente atacada. Desde el atroz individualismo al que ha sido condenada. ¿Cómo no van a estrechar su sentido de identidad? Qué importa ya convertirse en individuo, encontrar la privacidad, el espacio personal. Ahora lo único que importa es protegerse, aunque nadie sepa de qué. Y, claro está, la gente sigue empeñada en encajar “sus verdades” en un sistema humano que ha dejado de ser. Aquí quien no se conforma es porque no quiere. Esto es el mercado de las justificaciones. “Qué me vas a contar a mí que yo no sepa”, “¡Ja! Si yo te contara”.
Vivimos en mundo trágico donde, puede ser, no existen respuestas sencillas. Pero hoy en día a quién le importa formular preguntas. “Cuéntame algo que no sepa”. Pero si ya lo saben todo, qué hemos de contarles. Las libertades sólo emanan de los pueblos que se sienten y se saben libres. Y qué podemos esperar de un pueblo al que han asustado y acorralado hasta la saciedad. El miedo, ahora, ya no nos llega de las religiones, ahora nos llega con forma de hipoteca con etiqueta de la bolsa mundial. Miedo a todo, y además en silencio. El miedo a la identidad. Y lo peor de todo es que no existe nadie que no quiera llevar razón; “¡A mí me lo vas a contar!”.
Se juega con la natalidad, hasta se premia; ¡bingo! Otro embarazo más. Con la amenaza de una tercera guerra mundial. Con una globalización que en el mejor de los casos nos va a devolver a la edad media. A ricos y pobres y que se jodan los demás. Que se joda la biodiversidad y el medio ambiente.
No, no me pienso enfadar. Yo seguiré aceptando lo diferente. Yo rechazo cualquier tipo de violencia. Yo sigo esperanzado en la humanidad. “El recuerdo y la realidad necesitan un espacio”, decía un loco. Ser cuerdo en un mundo de locos, lo sé, es una locura. Lo sé y así me va. Pero yo sigo recordando cuando a la familia se la llamaba NAVIDAD, sin importar religión, ni culturas, ni colores. Y es que en otras épocas muchos éramos los que ansiábamos un mundo mejor, y lo más sagrado a lo que podíamos aspirar era; tiempos de paz.
Si lo sabes dímelo….. ¿Dónde queda ahora nuestra realidad?

Peatón

ecoestadistica.com