Cuando el viento acaricia la tristeza….
He pensado buscarme un rinconcito donde hablar y gustarme. Quién no deseó, alguna vez en su vida, un espacio vacío en el que construir su mundo con absoluta libertad. Espero que a través del monólogo el dolor se calme, pues los fantasmas de la soledad nunca desaparecen del todo, siguen ahí, escondidos, esperando una oportunidad, para invadirnos de nuevo. Estoy más que harto de perderme una y otra vez para no encontrar nada. Qué cierto es que a veces el amor se equivoca y toca el corazón con mano dura. Pero ningún amor se parece a otro, como ninguna noche se parece a otra.
Ciertas personas no lo saben, pero ya nacen con una buena dosis de fracaso incorporado. Los que nacen sin ningún síntoma, se pasan la vida intentando algún éxito. Tener, a cada instante, que recuperar y repensar la vida es un castigo que no le deseo a nadie. Yo no entiendo este desasosiego vital del que nunca he podido liberarme. Un corazón que me permite una cierta comprensión hacia el mundo, y que al mismo tiempo me exige distancias entre el amor y yo. Un yo incesante que busca su verdadera personalidad, un yo que continuamente se estrella con lo que la vida terrenal le propone. Y yo sé que no es más que mi dualidad conflictiva. Un peatón de la vida que por equipaje sólo lleva la maleta de la dolorosa inmadurez afectiva. “El silencio evidencia nuestro amor por leyes que no se pueden romper, ni probar”.
De dónde me nace esta conciencia, aún intacta, que consigue distinguir entre el bien y el mal. Sólo soy una conciencia alimentada por pérdidas y en ese espacio sólo cabe mi yo. Dicen, los que dicen saber mucho, que “lo bello no es sino dar con lo apropiado”. Pues entonces que alguien me explique en qué consiste lo apropiado. Mi carácter, hoy en día, no es más que mi camisa de fuerza. Mi rostro no es más que lo que observé. Ansiando distracciones que son mi única manera de quitarme de encima la noción del tiempo.
Y yo que sólo soñaba con unirme al viento. A veces lleno, otras, vacío. Un peatón trazado por historias siempre ajenas que se cruzan con la suya. Lo que le llega para ser querido, abrazado, y en ciertas ocasiones, comprendido y reconstruido. Esas cosas que me llegan y que nunca pedí. Pero de dónde llegan, de dónde surgen. Amar y ser amado, eso decía el cuento, y yo me lo creí. Y es lo que cuento, es lo que digo, que más vale amar y perder que nunca haber amado. Que la verdad se puede mirar de frente si de verdad quieres mirarte en ella.
Que debemos alejarnos de la melancolía absoluta del no haber sido. Que mientras la fábrica de sueños produzca, podemos llegar a ser. Que el tiempo es una escalera, que yo no sé si sube o baja, pero que los peldaños son para vencerlos. Que si me miras con esos ojitos y me sonríes con esa boquita, pues yo me derrito…y eso es la vida, precisamente, ser capaz de divisar una mirada agradecida, una sonrisa generosa. Que no somos más que el silencio de un beso nunca dado, que nunca daremos, pero sí soñaremos.
Vete tristeza, pues hoy tengo el sueño enamorado.
Peatón
P.D.
Qué buscas amor que me agredes
Qué tienes amor que me buscas amor
Qué lloras que no consigues
Qué dices sin llegar a decir
Qué escondes amor
Por si no lo sabes
no ha nacido
quien puedar tapar
con un dedo el sol
Si fueras feliz
yo lo sería
si fueras sincera
me tendrías
pero no,
lo tuyo fueron las sombras
y un corazón
que se destrozó
de cama en cama
de cama en cama...
(A una mujer que el corazón la engañó.)


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