domingo, noviembre 18, 2007

Gracias Vida,,,GRACIAS...

Llega la noche, y sin saber porqué ni cómo, te entregas, a ti mismo, como una mujer que acaba de saber que va a ser madre. Con la ilusión y el temor que conlleva. Las paredes de la soledad se me antojan hoy estrechas, y por las voces de las tinieblas, sé que he triunfado, de nuevo voy a ser yo. Vuelvo a ser compulsivo y caótico y tengo el alma en paz a punto para volar. Qué poco duelen los recuerdos esta noche. Paredes estrechas pero dibujadas por un manto de estrellas que me anuncian los nuevos días.
La vida viene marcada por la lucha contra el destino. Y cuando brotan en todo su esplendor las nieves, sabes que lo importante no es el destino, pero sí la lucha. No importa ya detrás de lo que corres, pero sí cómo corres. Las amenazas exteriores, incomprensiones, el mundo y selva de la oscuridad, ni tan siquiera el abismo de las mentiras pudo conmigo. Yo tengo duende, duende de un corazón sincero, duende de amor verdadero, duendes de ese mundo aún por venir, y que sé que vendrá.
El territorio que me ocupa se me antoja lejano, tierra de los que ya se han ido, de los que nunca estuvieron, de esos personajillos que hace mucho desparecieron de la superficie real del mundo, y cómo gritan para hacerse notar. Pero ya son invisibles a la verdad. Hoy, y en esta noche preñada de esperanzas, veo otra gente. Cada individuo con su historia personal a cuesta. Los que se empeñaron en ser, esos sí están. De los otros nada más puedo decir, son el olvido. El fulgor de lo intenso lo llevan en las manos. Supieron arar la tierra de la vida y esperar, y amar, y cuidar, y compartir. Solidaridad, responsabilidad, respeto, libertad, ciertas palabras no se pueden traducir.
Por fin una noche sin fantasmas, por fin la noche es el puente entre el mundo de las tinieblas y la esperanza hacia “las claras del alba”. Una vida de ilusión, de emociones y tragedia. Y lo sabes, cuando algo ha ido mal se pagan las consecuencias. Es la historia de siempre, la experiencia del amor y el sufrimiento que cobija pasiones, miedos y frustraciones. Esta noche no puedo controlar lo que escribo, la garganta es un nudo que poco a poco se va aflojando. Y siento que por fin respiro.
Nada envidio, nada, absolutamente nada, tengo y me tiene; la vida. Padezco la salud que corresponde a mis edades y mi corazón vuelve a ser un niño. Hoy recuerdo vida, como los trapecistas, tú y yo vida, besándonos en el aire. El sabor del tiempo, aquellos lugares comunes a la alegría, con esa gente buena, la que me quiso, la que quiere. Hoy recuerdo lo que fui, lo que soy y lo que siempre seré; mortal como todos los demás. La luz de aquella anciana que con sus ojos que me decía; “ama la vida y ella te amará”. Cómo te echo de menos abuela mía. La que le robaba los juguetes a la Navidad para dárselos a los niños en busca de sonrisas.
Yo soy ese momento en que tu mirada y la mía fueron cómplices y se prometieron en un cruce divino, luchar siempre en contra de cualquier destino. Gracias, es lo único que conseguirá que esta noche yo pueda dormir, dar las gracias, a todos, al cielo, a los caminos, a los amigos, a los que me tendieron la mano, a todas las sonrisas que se cruzaron conmigo. GRACIAS A LA VIDA.

Juan Antonio

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