martes, julio 31, 2007

De la piedad al amor...

Avanzando por una calle desierta me pregunto qué impulso me ha traído aquí en el fondo. ¿Qué distancia habrá de la piedad al amor? Decía uno que el preguntar es la piedad de pensar. Este paseo me ha sorprendido y me ha preñado de memoria involuntaria. Poco a poco se genera y emana de mí un sentimiento extraño. Sentimiento que me permite entrever todos los sentimientos en su conjunto. Y que al mismo tiempo me aleja de todos ellos. Noto como la piedad se derrama en otros conceptos, mi piedad, como compasión, misericordia, lástima o caridad.
Esto va de la constante piedad hacia nosotros mismos. Esto va para todos los náufragos que un día se atrevieron y tuvieron el valor de embarcarse en esa nave llamada del amor. Hemos de regresar, a la isla, a nuestra Ítaca. Abandonar los laberintos de la piedad y regresar a nosotros mismos en el punto de partida. Quién nos puede salvar sino nosotros mismos.
El regreso no es más que descubrir dónde se inician los caminos. Amar a toda costa. ¡Qué importan los caminos que dejaste atrás! Que esta nueva experiencia de la vida, nos haga nube de regreso y nos derrame en la tierra que siempre hemos creído. No se trata de aprender de los fracasos, se trata de saber cómo combatirlos. Ya basta de universos en el que las fantasías excluyentes coexisten. La única realidad eres tú. Aprende a conocerte, Crea tus propios vientos.
El pasado se desmenuza en fragmentos que vamos casando o aderezando según nuestra necesidad, remodelando lo ocurrido, escogiendo, en cada periodo de nuestra vida, lo más adecuado para un preciso instante. Hay otras cosas que no podremos cambiar, ni amoldar, ni rectificar, justamente por haber pensado demasiado en ellas, por haberse convertido en directrices de muchos de nuestros años o de nuestras cavilaciones.
Éstas podremos ignorarlas, no olvidarlas, o situarlas en una sensibilidad distinta, de ternura, reconociéndonos de modo tan nimio en aquello que, amorosos o niños, llegamos a ser. Y, todo, filtrado por la luz, por esa luz que hemos de saber encontrar para el regreso. Regreso a ese camino de la piedad al amor. El camino que nos pertenece, el que siempre fue nuestro.
A veces los paseos me sorprenden. Me encuentro con ese otro que una vez también fui yo, y me da por pensar la piedad...

Peatón

P.D. Algún día tu verdad habrá de caer en suelo fértil.

lunes, julio 30, 2007

Descensus ad inferos

Permíteme la tristeza, hoy paseo solo.
Cuántos infiernos más habré de vivir para salvarme, claro que a lo mejor esto es la vida y yo sigo sin enterarme. Apenas si recuerdo, hoy, ese otro que una vez también fui. Saltando de ilusión en ilusión, sabiéndome por momentos más lejos de la verdad, mi verdad. ¡Qué lejos me queda todo! Aquí pensando en las orillas y sus habitantes.
Camino y observo costumbres, dichos, gestos y personajes. Viendo el tormento de una humanidad que sufre las prisas por llegar a ninguna parte. Desde un presente donde adivino la confusión futura, las batallas de la ideología, la necesidad de sobrevivir en definitiva. Reconstruyendo, como puedo, las diversas capas de un hombre cuyos perfiles se modifican constantemente. Como ese loco al que tan sólo le queda caminar, su única manera de esquivar la muerte. El testigo privilegiado del lento agonizar hacia el final.
Quién me bañó con el desencanto, quién me arrebato el coraje. Yo creo que antes la gente vivía otra vida más interesante que la actual, la gente era menos egoísta, menos cínica, menos implacable. Gente que tenía algo nuevo que proyectar a diario, lo que les suponía un cambio, aunque fuera inventado, como una válvula de escape, de salvación. Y lo que no entiendo, ahora, es porque toda esta gente se ha empeñado en ver la misma película de horror, la que todos llevan en su mirada, en su semblante. Personajes, sí, pero qué mentalidad los guía.
El pensamiento siempre será un acto de supervivencia. Y permite a hombres y mujeres vivir hacia dentro en un mundo en el que apenas pueden encontrarse. Todo esto no es más que el perfil impreciso de una humanidad en construcción. Y a mí que el universo siempre se me concentró en un pueblo de mar. Ahora es cuando soy consciente; yo padezco la capacidad de percibir la vida como totalidad cuyo sentido es inmanente tanto a los acontecimientos grandiosos como a los mínimos de la vida cotidiana. El dolor del silencio que nada ni nadie podrá colmar ni aplacar ni consolar.
Para un soñador irónico, rebelde y romántico, como yo, el paisaje no es más que un ir y venir por ver si encuentro donde quedarme. Aunque ese lugar sólo sea mental. Creo que el sentimiento de piedad y ese puto talento que me dieron para captar los matices hacen de mí un músico que toca para sordos. Entre el “fuego abrasador de los sentidos” y la “espiritualidad glacial” de la vida. Pero, quién nos habrá vendido el delirio de normalidad.
Yo soy ahora la mirada agotada que encuentra, lo que otro impone, en todas partes. Aquí las preguntas son redundantes con respuestas igual de ignotas que de precisas. El mundo avanza hacia la exclusión del acto de mirar. La gente desconfía de la imagen que es lo mismo que renunciar al mundo. La visibilidad externa y cegadora permite el no-pensamiento. Y, estoy seguro, nos han robado el contraste entre lo invisible y lo visible.
Arrastrado y devorado por este momento yo sólo me hago preguntas, ¿cuándo se vive?, ¿cuándo es el presente? En este descenso a los infiernos, de esta tarde de verano surcada por rayos insolentes, cuántas veces habré de morir…

Peatón

P.D. “….una de las maravillas de la literatura es que lo imaginado por un hombre llegue a ser parte de la memoria de otros.”

sábado, julio 28, 2007

Hoy reconozco que no existe un lugar para la salvación...

Hoy reconozco haberme construido un lugar de salvación; la razón de mi existencia. Cuando el espacio privado se convierte en una cascada de decepciones sólo te queda la resignación, a la que sueles llamar soledad. Cuando eres incapaz de reconocer lo que es tuyo, en esta vida, te identificas con todas las contradicciones que te salen al paso. Y te inventas tantas vidas como fracasos llegaste a vivir. ¡Qué poderosa es la imaginación! Te sientes como el invitado que todos desean pero que ninguno se queda.
Cuántas revoluciones, propias, nos inventamos a lo largo de nuestra vida. Inventos imposibles encerrados en discursos alucinados, locos. Donde crecen, viven y mueren esos sentimientos que jamás nos atrevimos a contar. Pero cuando descubres que tu lugar de salvación es un pasado idealizado ya es demasiado tarde para todo. Vives un presente extraño. Presente que te obliga a pensar en ese futuro imaginado, con la intención, deseada o no, de olvidar ese pasado.
Pertenezco a esa época donde todo valía algo más que un duro. Y ahora que todos hablan de euros, soy consciente que me quedé sin cambio. Lo mío siempre fue la calderilla, el sueño de encender un habano con un billete de cinco mil pesetas. Pero, ¡la gente ya no está para romanticismos! Ahora hasta Don Juan “sale del armario”, y según me cuentan viaja en carroza rosa. Añoro eso días de radio cuadrada, botones, aguja, de lámparas incandescentes, la que me largaba los chistes de Gila, las ocurrencias de Álvaro de la Iglesia, la irónica guitarra de Emilio el Moro, o el cocidito madrileño. Ya no quedan románticos, no.
Que no decline el presente, que se joda el futuro y que el pasado deje de ser un rechinar de dientes. Que me devuelvan el bolero, el tango y la milonga, mojaditos de pasodobles. Ese otro pensamiento, el que me hacía madurar, pensando que lo original siempre estaría en cualquier ciudad del mundo menos en la mía.
Hoy siento que dejé de mirar fuera. Que ahora sólo me miro dentro. Que ya no sé dónde están los límites entre la verdad y la mentira, o todo lo que me invento. Y que en este lugar donde creo que me salvo, ya no suena ni el piano del diablo.
Hoy, para encontrar un lugar de salvación sólo basta una cosa; protestar por todo, qué más da si sabe o no se sabe, el caso es protestar. O protestas o te paralizas en el asfalto, tú mismo.
Hoy necesito que alguien me diga que una vez yo fui niño…

Peatón

P.D. "Ves cosas y dices ¿por qué? pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo ¿por qué no?"

domingo, julio 22, 2007

No te amoldes nunca...

Determiné no amoldarme. Intercambiando personajes avancé y retrocedí en el tiempo. Era el portavoz de los monólogos interiores transferidos. Es cuando descubres que tu única facultad y castigo es verte condenado a pensar por tu cuenta. Cuando nunca te acostumbras a las sorpresas y piensas que fuera se está mejor. Los sentidos en esa época dependían del entorno.
Yo sé que las palabras del amor siempre pertenecen a un juego. Soy el epicentro de una relación que respira aire de cripta. Buscando un espacio donde las palabras echen a volar, lo único que aún no han sido capaz de tasar; el olvido jamás deseado. Debí sobreponerme a mí mismo y a mis excesos. Y aún no sabía que daba forma al poema que soy hoy en día.
La identidad es tan innumerable como la realidad que la rodea y la habita. Pero yo nunca supe ser dueño de mis silencios. Otros a su historia personal suman la colectiva. Al impulso juvenil, imaginativo, la intención estética. Y yo que sólo en mis noches supe expresar y anotar lo inexpresable. Al ser capaz de fijar la locura me supe poeta, sin saber que ya era el poema.
Ese lugar donde coincides contigo mismo, donde aparece la conciencia, y la sinceridad se torna humilde. Y de parte de las víctimas sólo recibes crónicas de la lucha contra el sufrimiento. Y todo es un juego de amor contigo mismo. Para pensar el tiempo, la vida propia, como saber que eres hijo de un tiempo que pertenece a todos. Y nunca te conformas, quieres más.
Me negué a ser el retrato de ese intelectual que alcanza su libertad interior al precio de sufrir miseria y desamparo. ¿sobre qué animal cabalgamos al cruzar el tiempo de nuestra existencia? Creo que sólo sufrimos una cosa; la idiotez. Nos olvidamos de la risa, de las bromas, de esa capacidad de encajar lo otro que nos relega al olvido. Las eternidades de los instantes.
Nuestra vida toma conciencia en el borde de las orillas del fraude amoroso. Pero yo no quise amoldarme. Y me negué el mar. El tormentoso mar del olvido y sus mentiras. Si alguien hubiese sido capaz de contarme el amor yo pido no nacer. Aquí, ni los poetas hablan de amor, sólo de olvido, fraudes, desengaños, traiciones, desamor y soledad.
La melancolía y la constante advocación de la soledad y el desamparo del individuo en la naciente sociedad tardo-moderna. El pensamiento no es nada si no está informado por la pasión y por la propia experiencia del hombre. Y la vida, nuestra vida, es el lugar en el que la naturaleza, la historia y el pensamiento forman un todo.
Si ese todo en tu vida es amor abandona las dudas, los fracasos, quema naves y adéntrate en la patria de las oportunidades que representa el vivir a diario. Deja de medir la magnitud de las pérdidas. El triunfo eres tú, el logro de la vida tú. No te amoldes nunca al horror de las multitudes.
Vale la pena seguir intentando ser uno mismo.

Peatón

P.D. “CUANDO un hombre planta árboles bajo los cuales sabe muy bien que nunca se sentará, ha empezado a descubrir el significado de la vida.”

sábado, julio 21, 2007

Anithéore, ¿del desamor?

Un punto de inflexión, creías tener una vida, sino plana, al menos dirigida hacía esa parte de los tiempos en que crees comprender todo lo que te pasa. Lo que te pasa a ti y a los demás. Y notas como el tono de tu voz cambia.
Inmerso en el mundo de las emociones. El vacilante universo de las emociones y la sensibilidad del alma. Intentando desplazarse en un tiempo que no reconoce. Sujetándose a historias vitales que le permitan comprender su propia historia.
Hombre que no vive de las mujeres pero que se desvive por ellas. Pero su timidez le lleva a no rechazar ninguna ilusión, ni a querer sólo a una mujer. Las cuales, en el fondo, aprovechan su debilidad y le manipulan a su antojo. Y es que la feminidad siempre se impone a la velada figura de un hombre que se cree el abandonado del virtuosismo amoroso.
Buscamos, a veces, atajos para no enfrentarnos al dolor y sufrimiento. Pero, qué misterios nos devuelve una y otra vez al desamor, al camino de los enigmas inciertos. Pues cuando el amor más deseado es el que más sufrimiento nos genera, algo nos hecho demasiado daño.
La tensión descontrolada en busca de una calidad amorosa. Uno buscaba consuelo y amistad, y el otro amor. Pero el antihéroe del amor no sabe sino irse, escapar ante el fracaso, huir para refugiarse de nuevo en ese dolor que lo reafirma.
Encuentra camas tatuadas de sombras que sudaron vida. Vive del reclamo y reproches del desamor en cada cuerpo que encuentra. Pertenece a las huellas de los caminos. Caminos que sus sueños puebla de figuras que no van a ninguna parte. Figuras que regresan del sentido amoroso entregado y vencido.
El antihéroe recorre caminos ya diseñados por corazones, ahora rotos, es el auditor del desamor. El consuelo de una noche que da paso a días venideros desde la cuna de una niñez que jamás debió abandonar.
No hay escape para el. Es la sombra de los caminos que acompaña por los tortuosos días del despecho, desamor, sufrimiento y dolor de los amores imposibles. Amores que sabe acabados y que intenta recomponer para delimitar los confines del deseo.
Sus únicos valores son el acompañamiento, el paseo de los paisajes del páramo. Una sombra alterada y ebria por reencontrarse con su cuerpo.
El antihéroe del amor, es el señor que posee las llaves de las puertas de salida del horror del desengaño.
Por un beso apuesta su alma, por una caricia su cuerpo, y por un amor sincero, la eternidad.

Peatón


P.D. Nunca te volveré a ver.

domingo, julio 15, 2007

De la pasión de lo profundo...

La pasión de lo profundo nace y se desarrolla sobre las bases de una actitud que es un dar más allá del recibir. Nace del silencio y se hace en silencio. Y si es con palabras, es más allá de la forma ritual. Supera la ficción – realidad, una actitud de espera no pasiva, vigilante. Y te ves dispuesto a creer en todas las verdades de este mundo, con tal de conseguir que esa pasión llegue a materializarse.
Arreglas la casa, tu casa. Adoptas todas las formas posibles para el entendimiento. Para el acercamiento. Preparas la escena, repasas las palabras; ¿qué decir? Superas las luces, las sombras, y creas un espacio que como base sólo pretende el tacto. Pero aún no lo sabes.
¿Tiemblas esqueleto? Y sabes que te lleva a ese otro lugar donde habita la pasión. “L’amour c’est dans le toucher” que decía Buffon. (el amor es en el tacto). Cómo hablar del cuerpo sin usar el cuerpo, cómo hablar de la pasión sin verle los ojos. Y dónde ubico esto que siento. El hemisferio cerebral izquierdo entra en lucha con el derecho. El resultado es una nueva globalidad de significados emotivos y no sólo lógico-cognitivos.
Eres de nuevo el conquistador universal, el que se identifica con las estrellas. Eres de nuevo carne mortal que aspira a la eternidad. Pero nunca solo. Lo sabes porque sudas gotas de silencio. Y necesitas gritar, mirar, oír, sentir, tocar. Ya no te bastas, ahora tienes que decirle, que te oiga, que te devuelva la imagen, el roce, ese camino que con ella te lleve a la verdad. Es cuando lo adviertes; “necesito” de esa otra persona.
La pasión de lo profundo define tu lugar de soledad, y comprendes, por fin, que la soledad también se puede compartir. Por eso intentas evitar los errores, los que llevan al miedo. Definir un contacto que sabes que se dará. Y la espera siembra dudas, advertencias que sólo Yago sería capaz de pronunciar. El conocimiento de ti mismo se hace patente.
El amor es cosa de valientes, lo sabes, pero cómo deshacerte del niño que llevas dentro hasta el encuentro real. E inventas palabras, sucesos, ocasiones otras de amor. Y ríes sin sentido, la espera se agudiza. Necesitas de sus palabras para volver a tu libertad.
En el límite entre la cordura y la locura mantienes el equilibrio. Esto va de amor, te dices, pero sólo lo consigues murmurar. Aparece el instante. Y saltas al abismo. El tiempo se ralentiza, los detalles emergen, una luz especial para dos. Y en esa parte del mundo hablan las almas, y las palabras intentan decorar el sentimiento mutuo.
De la pasión de lo profundo no quiero hablar, será mejor callar, tocar y esperar. Que amanezcan islas rodeadas de un mar que nos permita amar, lo que tú eres, lo que yo soy, lo que somos, en ese intento para que las palabras no se pierdan en la soledad.

Peatón

P.D."Toda mi vida he sido como es esta fortaleza; lo prohibido en ella he sido yo"

domingo, julio 08, 2007

De ideas simples y gustos complicados...

Cuando el amor se lamenta

Yo quería una criatura divina, es cierto. Pero dotada de razón, sí, también de intuición, asombro, sensibilidad, candor, pasión, recuerdos…Y sólo me permitieron el sueño. Y me regalaron el mito. El mito de una edad de oro en el seno de sus orígenes.
Llevaba inscrito en su propia sangre el respeto por la naturaleza. Había hecho de la alegría un lugar donde habitar, su casa, su santuario. Todavía no había sido domada, organizada, disciplinada, sometida. Sólo era pureza, inocencia, eclosión, impulso, frescor, espontaneidad. Era la naturaleza verdadera. Aún sin mancillar. No corrompida por la civilización, ni deformada por lo artificial. Andaba descalza, sintiendo la arena, oyendo las caracolas de la orillas del mar. Tierra virgen.
Aprendí los consejos del viento, demasiados tiempos olvidados. Mi único “delito” ha sido encontrarme en un lugar y en unos tiempos difíciles e inadecuados a mi naturaleza. Y si esto sigue así yo quiero una nueva civilización. Me dijeron que podía soñarla pero jamás alcanzarla. Pero cómo se adentra uno en la zona desconocida, cómo aprende uno a pisar en tierra virgen.
Las creencias funcionan aunque nadie crea ya. Le cuento La Navidad a mi hijo, sabe que no existe, pero oye lo mágico, se lo digo yo, cree en ese momento, sé que el cuento no existe, pero sí La Navidad, y lo importante es que mi hijo se deja decir. Se lo dice su padre. Y los dos sabemos que lo que nos une son las ganas de decirnos, aunque la creencia sea el pretexto. De lo simbólico a lo real, unidos por un abrazo.
Hubo una vez que tuve el orgullo herido, sabía de ese amor, sabía que debía encontrarlo, pero jamás supe que no lo encontraría. Y aprendí el atravesamiento de la fantasía. Pero nunca me dijeron que aún podía empezar desde cero. A veces me pregunto: “¿De quién soy yo?” Y la voz del interior me contesta que siempre soy de otro, que ya no pudo regresar a la playa de los juegos de infancia. Pero pienso seguir viviendo mirando horizontes nuevos. Mis actitudes hace tiempo que dejaron de ser defensivas.
Me dejo llevar por el movimiento de los deseos, la nave es la metáfora gigante de cómo estoy controlado por ese otro que siempre me contempla. Ese otro que una vez fui y que no me permiten alcanzar de nuevo. ¿Dónde estará lo real? En este mundo, en este mundo donde nos sentimos atrapados en una compulsión llamada insatisfacción. El hecho de que aquella historia de amor debía empezar en algún punto me impacientaba. ¿Qué hice mal? ¿Cuándo será el encuentro?
Porque si la creencia en ese amor perdura, porqué no tengo a quien contársela. Con quien compartirla. ¿Es esto el purgatorio? ¿Será el amor una gestión de los desamores? “La pureza vista de cerca provoca estertor; hay ejércitos pero no soldados, nadie puede responder a la pregunta quién soy. Es el tiempo de nadie, y por eso mi tiempo.”
Por eso yo pido ahora el amor. Con o sin pureza, pero mío. Acepto este tiempo. Pero que sea mío, mi tiempo. No más demora, no más creencias, sólo una realidad; un tiempo compartido. Mi patria, mi ejército, unos labios compartidos, unas lenguas trenzadas, el sonido de un corazón, aunque el tiempo, de vez en cuando, me recuerde que son dos. Dos los corazones que laten. Y un tiempo compartido.
No tenemos afán para ir a la raíces de nada, pero nos sobra tiempo para decorar las consecuencias. Esto no es un lamento, esto significa reclamar lo que una vez me fue prometido. Un tiempo donde las lamentaciones hacen crecer las flores del olvido.

Peatón

P.D. El amor anduvo siempre en harapos y en harapos sigue, el narcisismo insurreccional no atiende a razones, se privatiza hasta la sal de la tierra. Es un tiempo de luchas, que es mi tiempo.

miércoles, julio 04, 2007

Cuando la verdad no se deja decir...

Se trata de la búsqueda de lo esencial ausente. De eliminar la perversión en la comunicación humana. Solucionar las contradicciones de la realidad social. O al menos entenderlas. La búsqueda de la soledad y los requerimientos del amor y lo evidente de lo irresoluble del dilema; la vida sigue.
Hoy se expresan como si tratase de un arte que contiene la conciencia del fracaso. Como la negación de la armonía del mundo. Es el mundo de personas huyendo de su existencia –a la que nunca terminan de abandonar-. A los que el sufrimiento de la soledad que padecen, les provoca un impulso expresivo que no es posible reconocer a menos que hayas tocado dolor. Padecen la imposibilidad de decir aquello que pretenden. Sus espacios dejan de ser receptáculos, y se convierten en el lenguaje de quienes recrean la desesperada búsqueda de soporte.
No consiguen decir la verdad, no lo consiguen. Es la ley de su drama, su substrato temporal queda suspendido, congelado mientras las palabras van y vienen en desigual competencia con el silencio. Habitan la patria de existencias dañadas. El tiempo reducido a un instante idéntico a sí mismo que recorre la historia del personaje repitiéndose sin fin.
Son los hijos de las palabras que no se dejan decir. Los que no saben modular el silencio. La evidencia de la miseria humana reducida al no decir. ¿Cómo expresar sin decir? Sólo les queda el silencio, la ausencia de significación. Y la inquietud existencial no remite. Y necesitan del otro que los percibe. Pero la inexistencia se manifiesta como soledad al no creer, el no sentir, ser percibidos por nadie. Es cuando aparece el conflicto entre el deseo y la imposibilidad, entre la voz y el silencio, entre hablar o callar. Nunca aprenderán que tras la palabra sólo hay vacío.
La exposición de lo interior, del subconsciente, de lo afectivo, se manifiesta en el intento de reconstrucción del sujeto mediante el monólogo espontáneo, mediante un fluir lingüístico sin rumbo aparente. Si la ausencia de palabra es inhumana, la incontinencia del lenguaje es la expresión del desamparo, de la absoluta inmanencia que anhela extinguirse.
Si no hay tiempo es porque no hay esperanza. El personaje abandonado a sí mismo. Se convierte en sombras. Intentado ser sombra de los monólogos exteriores. Y si aparece la ausencia del tiempo la minimización del espacio está servida. Intentan llevar el lenguaje hasta el límite detrás del cual no queda nada. Y hablan que una vez soñaron la poesía interior y no ese sufrimiento.
Yo quiero decirte que si algo en esta vida te seguirá esperando siempre, ese algo es la esperanza. Que no calles. Que grites tus silencios, tus miedos, tus sufrimientos. Los ecos de otras voces se unirán a la tuya. No me hagas visitarte al cementerio de las palabras. A los epitafios del silencio. Pasar de una tonalidad a otra es posible.

Peatón

P.D.
“Calor de besos, camino de luz, promesa eterna de amor, tú y yo.... para gritar de amor y callar en la pasión.”.

lunes, julio 02, 2007

LA GESTION (Segunda parte) La sensatez

Qué le ha pasado al buen juicio, a los prudentes, a los cuerdos. ¿Qué ha sido de la sensatez? Compruebo que el mundo de la sensatez ya no acaba ni empieza en uno mismo. Ahora la sensatez se rige por otros parámetros; si tienes o no el último móvil, la última Black Berry, si tienes pareja ( eventual, claro está), sin definir. La sensatez está ahora en el horario profesional. Que se lo digan al programa “cámara café”. ¡Un éxito mundial! Los que se pierden en un fin de semana, y para apagar penas lo celebran el jueves. Los que gritan; ¡Por fin lunes! Escondidos en las relaciones profesionales, detrás de; “¡cuánto trabajo y nadie se entera!”. Estoy por recomendar al Vaticano que vuelva a las empresas, con o sin forma de capilla. Que haya una hora de meditación profunda. Es cierto, Budá les está comiendo el terreno a los cristianos. Todos parecen estar en trance.
Soy tan liberal, tan entregado que la empresa me pidió quedarme hasta las 11h00 pm, y yo acepté. Sé que no cobraré las horas, pero me sirve de justificación para decirle al que está en casa “lo siento, hoy salgo tarde”. Como si obtuvieran un orgasmo prolongado; estiran la jornada laboral. Todo sea por la empresa “ Es lo que hay”.
Seamos sensatos me decía mi propia estima. Si a todos estos les quitas el trabajo, estoy seguro, les quitas la vida. Y son felices y están contentos. Lo demuestran de la siguiente manera: “sé que este no es mi trabajo definitivo, pero pronto lo encontraré”. “Sé que no tengo ni idea para qué sirve lo que hago, pero qué más da.” Lo importante es levantarte, tener donde ir, donde explicar la vida tan monótona que llevan. Lo importante es quejarme y oír quejas. La mejor comunicación made in spain. ¿Cómo estás? -Pregunta uno- ¡Pues anda que tú! -contesta el otro-. Se miran se sonríen y son cómplices, se han arrancado la sonrisa del día. Tener algo que contar, sentirse incluido.
Proyectos tienen, sí. No son tontos. Y además leen que ni te cuento. Se lo leen todo. Y si la editorial coincide en portada de edición, sin llegar a ver el título, dicen; “uf, te va a gustar, es genial ese libro”. Tan bonito el libro, esa letra grande, abundante, fíjate que llegué hasta el The End. ( menuda mierda de libro, piensa para sus interiores). Te diré, lo sé de seguro, que ese libro tiene 780 páginas. Es decirlo y al momento, súbitamente, piden una aspirina. Para el dolor del recuerdo; 35 euros el libro, y ni se acuerda quién era el autor. Vamos que el libro es una manifestación descrita por Rajoy.
Pero seamos sensatos. Apliquemos el sentido común. Saben de todo. Y si no lo saben, exclaman al oír eso que precisamente saben; ¡ah! Sí claro, eso ya se sabía. Pero ya me dirás, de qué te sirve. Esos libros no son los que cambiaron el mundo. El mundo lo cambió mi padre, con su seiscientos. Después fue ochocientos cincuenta. Después un Simca mil, etc. Y hoy en día, gracias a ese esfuerzo, yo tengo una casa, una torrecita de verano, y un audi. Y tengo una hipoteca que se viene conmigo en el último viaje. Pero quién vive hoy en día sin hipoteca. Es la vida, la hicimos así.
A estas reflexiones yo las llamo el milagro heroico. Hay que ser sensato, si no tienes hipoteca que pagar eres un don nadie. Los hijos del momento. “Si quiero hacerlo lo hago, lo importante soy yo”. Quién dijo sensatez, quién dijo responsabilidad. La vida debería ser un momento óptimo de brotes de felicidad. Sensaciones que nos haga olvidar la dureza de no pagar una letra y sus consecuencias.
No puedo dejar de sonreírme si les propones; “teoría crítica de la sociedad”, ( me sonrío), te matan, te niegan el saludo. O eres un Nike o nada. El nuevo dios según Televisión. “Y a mi de qué me sirve saber que Zenón fundó la Estoa”, con lo bien que se está en el curro, viendo a unos, criticando a otros, bah! A mí me van a hablar de sensatez. Con ese jefe que es la sal de mi vida.
Bueno,por hoy ya está bien, seguiremos..
Peatón

P.D. Os aseguro que necesitamos una brújula para guiarnos en el mundo moderno, para sortear el actual laberinto, ya no sólo de datos, sino de insensatos.

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