De la piedad al amor...
Avanzando por una calle desierta me pregunto qué impulso me ha traído aquí en el fondo. ¿Qué distancia habrá de la piedad al amor? Decía uno que el preguntar es la piedad de pensar. Este paseo me ha sorprendido y me ha preñado de memoria involuntaria. Poco a poco se genera y emana de mí un sentimiento extraño. Sentimiento que me permite entrever todos los sentimientos en su conjunto. Y que al mismo tiempo me aleja de todos ellos. Noto como la piedad se derrama en otros conceptos, mi piedad, como compasión, misericordia, lástima o caridad.
Esto va de la constante piedad hacia nosotros mismos. Esto va para todos los náufragos que un día se atrevieron y tuvieron el valor de embarcarse en esa nave llamada del amor. Hemos de regresar, a la isla, a nuestra Ítaca. Abandonar los laberintos de la piedad y regresar a nosotros mismos en el punto de partida. Quién nos puede salvar sino nosotros mismos.
El regreso no es más que descubrir dónde se inician los caminos. Amar a toda costa. ¡Qué importan los caminos que dejaste atrás! Que esta nueva experiencia de la vida, nos haga nube de regreso y nos derrame en la tierra que siempre hemos creído. No se trata de aprender de los fracasos, se trata de saber cómo combatirlos. Ya basta de universos en el que las fantasías excluyentes coexisten. La única realidad eres tú. Aprende a conocerte, Crea tus propios vientos.
El pasado se desmenuza en fragmentos que vamos casando o aderezando según nuestra necesidad, remodelando lo ocurrido, escogiendo, en cada periodo de nuestra vida, lo más adecuado para un preciso instante. Hay otras cosas que no podremos cambiar, ni amoldar, ni rectificar, justamente por haber pensado demasiado en ellas, por haberse convertido en directrices de muchos de nuestros años o de nuestras cavilaciones.
Éstas podremos ignorarlas, no olvidarlas, o situarlas en una sensibilidad distinta, de ternura, reconociéndonos de modo tan nimio en aquello que, amorosos o niños, llegamos a ser. Y, todo, filtrado por la luz, por esa luz que hemos de saber encontrar para el regreso. Regreso a ese camino de la piedad al amor. El camino que nos pertenece, el que siempre fue nuestro.
A veces los paseos me sorprenden. Me encuentro con ese otro que una vez también fui yo, y me da por pensar la piedad...
Peatón
P.D. Algún día tu verdad habrá de caer en suelo fértil.

