Seguiré viviendo a mi manera...
A veces, hay que refrescar los sentimientos, para simplificar las cosas. Contigo, me pregunté en diversas ocasiones, cuál era tu empeño para darle sentido a tu vida, a tu tiempo. Contigo no paré de hacerme preguntas. Contigo no obtuve ni una sola respuesta. Perdóname este collage de soliloquios divergentes, pero yo también necesito respirar. Amiga mía el amor es como un espejo que refleja todo lo que se le pone por delante.
Y yo quiero recordar lo bonito. Los primeros días, los paseos largos y anchos, las risas, tomarte en brazos, ¿recuerdas cómo se reía África? Las esperas, largas esperas en esa parada de autobús, y tu caminando desde la risa al encuentro de "lo otro". Cómo se marchitaba la rosa a medida que ibas llegando.
Amiga mía la libertad y el orden no son excluyentes, y cuando las oposiciones del pasado desaparecen todos escribimos con una nueva savia. Contigo, amiga mía me convertí en mi propio psicólogo. Y de alguna manera hube de aprender a superar mi propia desesperación: no sentirme correspondido. Fue como una autoterapia, un intento de comprender mis complejos, mis propios miedos, para así caminar de ninguna parte a ninguna parte.
Lo más importante ahora es ese sentimiento de pérdida reciente, y el presentimiento de un futuro nebuloso, confuso, donde el túnel padece aisas. Pero tarde o temprano aparecerá otra luz. Nunca calculé, ni sumé, ni resté. De ahí que cuando camino nunca miro al suelo, sino al cielo. Me elevaron nubes de algodón para librarme de este mundo que no comprendo. Y viajé a la utopía, a lo irreal, a los sueños jamás conseguidos, si supieras cómo anhelaba precipitarme en algún corazón, que al menos se pareciera un poquito al mío. ¡Qué extrañas son las cosas del corazón! ¿verdad?
Aunque te sigas resistiendo a ello,yo lo que quiero es que te vaya bonito. Que si nos volvemos a ver en esos paisajes de la vida, me digas que estás bien, que vives, que eres feliz, y que tu hábitat rebosa de paz. Que amas y te sientes amada en todos los sentidos. Amiga mía, imagino que cada cual evalúa el precio de su propia alma. Pero me resulta tan dificíl ponerle precio a lago. Tal vez aprenda de aquí en adelante. Tal vez aprenda. Siempre me gustó anotar las voces de la vida, la propia y las ajenas. Espero encontrar ese corazón donde espacio y yo se funden para transmitir el respirar del mundo. Y no creo que sea tarde.
Esta es la verdadera imagen de este hombre que surge de estos relatos, el que te quiere bien amiga mía y que también se fué, que debe irse. A lo mejor encuentro entre tanta suciedad cierto sentido, tal vez la mano de la providencia. El hombre que seguirá atento, con su intensa percepción, a los más tenues cambios de sentimientos.
He de salir de este desierto donde habitan los nómadas afligidos. Ese flujo de vida angustiosa, el de los de una vida sin ímpetus heroicos, los del lentísimo arrastrarse según las circunstancias. Donde sus balbuceos se vacían, gimen y se pierden en sueños estéticos. ¿sabes? El balbuceo de esas personas se organiza, y hacen lo posible para volver a juntarse, como hombres que escalan una muralla por lados opuestos.
Amiga mía cuando amo sólo pido ser correspondido. Y esto lo digo de un modo tranquilo y educado. Aunque sea a la luz de este cataclismo que me supone haberte perdido amiga mía.
Peatón
P.D. Siempre habrá un trocito de cielo para cada uno. Aunque no sea del mismo paraíso, siempre lo habrá. Te deseo un paraíso ameno y lleno de tus cosas. Pues para mí sigue siendo el lugar donde Adán y Eva se encontraron.