viernes, septiembre 01, 2006

Amor sin patria...

Yo quise la patria del amor donde todo se resume. Yo quise exiliarme de todos los tiempos conocidos. Yo quise una vida de vidas. Y me encontré en la búsqueda de la verdad. Qué riqueza de sentimientos, qué multitud de deseos. Y, claro está, qué de amarguras.
Cuando decides viajar, tienes que mantener el tipo hasta el final. Y nosotros los solitarios, sabemos algo de esos viajes a través de las almas. Y es a merced de los caprichos del destino, los que sean, que los solitarios gritan libertad. Yo vengo de un incompleto paseo por el cosmos de los sueños. Ahora necesito un lugar limpio, sano y bien iluminado. Por primera vez, yo me necesito. Estoy harto de sentirme una pieza errante de este universo, para mí, sin sentido.
Te hablo casi al oído, como cuando los niños se cuentan sus travesuras. No quiero más patria de lo que emana hacia dentro. Siempre fui juguetón, nunca pedante. Y quien querría el desamparo de un mundo sin palabras.
Es ahora, y sólo ahora que solicito y ruego la cara amable del destino. ¡Qué sarta de actos sin finalidad! Cuánta verborrea esculpida en los rincones de los vientos de la pasión. No te condenes nunca a llegar siempre al mismo punto de partida. Avanza. No te arrojes a la resignación de las degradaciones insalvables. No te acomodes a ninguna melancolía. ¿Has oído hablar de la magnitud trágica de la experiencia humana? Seres raros y vacíos, vidas grises y disimuladas, gastadas o malgastadas, que se confunden el horizonte. Vidas grises, pero vida en definitiva.
Necesité de muchísima clarividencia para adentrarme en esas realidades. Te aseguro que también descubrí que todos necesitamos de una historia para seguir. Y que yo sepa, tampoco yo poseo la llave de los misterios... Hoy me siento el guardián de la fórmula que acuña el olvido. Y de nuevo aquí, en el positivismo optimista que apela al sosiego, a la serenidad, y por qué no a la vida. Abandono las ensoñaciones y frustraciones de los corazones rotos, de los corazones insatisfechos. Ahora todo consiste en levantar la vista y especular sobre los horizontes visibles.
Amanece, por fin, mi primavera, el espíritu de la regeneración y de la alegría. Yo me quiero feliz. Y no volveré a abrazar ninguna sinceridad desarmante, no volveré a padecer de utopía. Que aparezcan los destellos de un posible futuro y que mi nueva cama sea muy grande. Aunque mi nueva casa sea el embrujo y la pasión de los secretos del silencio. ¿Qué queda de ti corazón? Montañas, mares y bosques, paisajes que sólo pertenecieron a los sueños, a lo que sucede más allá del tiempo, más allá del espacio. Yo me juré eternidad. Yo nunca juré odio. Y al romperse el tacto de mi corazón, supe que también juré amor.
Con esta despedida apelo a la razón de todas las locuras, ¿locuras de amor? Si yo pudiera volver a ese instante,justo antes de conocerte.Sabiendo lo que ahora sé,consciente de todo lo que fue,y soñando lo que soñé.Si yo pudiera no conocerte,y volver a esperarte.Si yo supiera al menos en que fallé.Pero algo me dice en el corazón,que no me equivoqué,Sino, tan sólo, que yo de nuevo,que yo de nuevo amé...
"¡Qué cosas extraña es el amor!"

Abrázame amor...abrázame...

Peatón

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