Tránsitos...
Nos vayan como nos vayan las cosas,
Nos vaya como nos vaya la vida,
En un momento dado,
Todos regresamos a nuestra soledad.
Soledad que contiene nuestro verdadero yo.
Y continuamos de un punto a otro por caminos y parajes, a veces, insospechados.
__________________________________
Hasta qué punto nos evadimos en esa otra realidad que llamamos futuro. Qué nos hace suponer que esa otra realidad es mejor. Nos mudamos tantas veces de un sitio a otro que al final perdemos el sentido de la ubicación. Y todo es mejor, menos el presente.
Qué misterio se esconde tras todo lo que decimos para así evitar que nos puedan ver tal y como somos. Y en el braceo por la vida ciertos temores moldean nuestro destino.
No perdamos nunca el hábito de la verdad. Y que nuestra capacidad de aprender sobreviva siempre. Aunque hoy en día, si caminas con la verdad, es como caminar desnudo. Se trata de aprender a elegir un asunto a nuestro medida, se trata de aprender a ver.
No somos más que viajeros sometidos a tránsitos que se suceden en cascada. Y la vida sigue. Y queremos ese origen de vida pensando que tal vez allí se encuentre la respuesta. Quién sabría dominar el curso de los tránsitos, o tal vez, detenerlo.
Si alguna vez te topas con el que le puso precio a todo, esquívalo. Dile que en ti ni se compra ni se vende. Que todo está por conquistar o rendir, pero que jamás se vence.
Y si a la noche te entregas, guárdate un rayo de luz. Pues no creo que la soledad sea vocacional. Pero sí creo en ese miedo a mostrar los sentimientos.
Te aseguro que existen otros sueños para alcanzar la realidad imaginada, sin necesidad de
perjudicarnos, ni de bajar a los abismos.
Son demasiados ya los que no saben qué hacer con el aburrimiento, ni con la rutina. La rutina existe, es cierto, pero también debemos aprender a movernos en las ilusiones. Aprender a vivir con la rutina para que nunca nos visite el aburrimiento.
No podemos exigirles a las relaciones sentimentales lo incalcanzable. Proponernos un encuentro con nostros mismos, con los demás, no debe ser tan malo. Y así permitir que lo espontáneo moldee nuestros sentimientos.
La vida no son más que caminos haciendo tránsitos. Los tránsitos de la vida.
El niño que hay en mí sigue encantado, el adulto sigue sin entender nada.
Peatón


<< Home