viernes, julio 21, 2006

Me voy. Nos vamos.

Me voy. Nos vamos…

Hago lo que creo que debo hacer y sin complejos. Quien no encuentra acomodo en un mundo lo encuentra en otro. Yo vengo del viento y me voy con el viento.
¿Cómo decirte lo que pienso, lo que siento? ¿Cómo decírtelo? Me amarás cuando me hayas olvidado.
Todo esto me provoca un deseo claro, pero sin objetivos precisos, y tanto más fuerte en la medida en que carece de objetivos. Es un deseo puro, un deseo de nada.
El lunático, el amante y el poeta están hechos por entero de imaginación. El loco ve más diablos de los que llenan el infierno. El amante, igual de alienado, ve la belleza en el cuerpo de cualquier mujer, sin asomarse a su alma. El poeta, en divino frenesí, mira del cielo a la tierra, de la tierra al cielo y, mientras su imaginación va dando cuerpo a objetos desconocidos, su pluma los convierte en formas y da a la nada impalpable un nombre y un espacio de existencia.
Me voy, nos vamos, quiero relatar los embrujos de los que puede ser víctima el corazón. El deseo no cumplido, la certeza de que a final solo la soledad espera a la vuelta de los caminos. Me llevo el reflejo difuso de lo que pudo ser y está irremediablemente perdido.

¡Qué cosa extraña es el amor¡

La noche está sosegada. Música callada. La soledad sonora. Y mis recuerdos que vagan aquí y ahora….La prudencia es desesperadamente pobre, pero lleva tesoros en su corazón. La prudencia conoce sin buscar, ve sin mirar y hace todas las cosas sin obrar. El espíritu anda por mejor camino que el corazón, pero nunca llega tan lejos. Es cierto, la prudencia no desea más que la ausencia de deseos.

“Más vale equivocarse absolviendo a un culpable que condenando a un inocente”.

Me voy, nos vamos…Amiga mía no hay mejor espejo que el amigo viejo.

El corazón de la noche, mi único hábitat. Aquel corazón tampoco respondió a mi voz, a su alegría o aflicción despierta. Todo terminó… y mi canción resonará donde ya nada queda de ella, en las noches desiertas…


Me lleva el viento y apenas si me resisto. Siento que me voy…

¿Donde están ahora aquellas compañeras del azar, de mis años de infierno desnudo? A vosotras os envío mi adiós y mi saludo, a vosotros os olvido con el viento.

“Todo se asienta sin una palabra ni significado,
Se va decantando sin evaporarse:
Nunca se alcanza a despertarlo enteramente
Y no existe sino en el recuerdo y el olvido”

Peatón (poeta del silencio)

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