jueves, julio 20, 2006

Pasa la vida...

Pasa la vida


Pasan los días, y nada nuevo en el horizonte, salvo mis pensamientos que se suceden.

Qué poca gente supo llegar a los verdaderos rincones de mi corazón.

El hijo de la Tierra nacido para amar, para sufrir. No hablo de la dureza de la sociedad con un hombre justo, no hablo de eso. Vivir es sólo un modo de oscura claridad.

Háblame de tus éxitos sentimentales. Y comprenderás al hombre. A este hombre que nació sin patria. Mi siempre inexistente país de origen, mi corazón errante que busca ese lugar.

Las cosas deberían explicarse de modo tan sencillo como sea posible, pero no más. Las características de la variedad y el colorido de la realidad, nuestros únicos movimientos. Claro que siempre sientes la presión del dilema de decidirte por un camino.

Un camino sin mujer, por que la mujer te abandona o te trata como a un hijo ya cuarentón. “El amor, cuyo poder siente la juventud, se aviene mal con la vejez”

Nadie me presionó en mi decisión: el corazón y no el interés, fue mi único consejero, Yo no la amaba. Y me fui del desamor para olvidarme del amor. Este es el desorden propio de mi vida.

Nadie es culpable del desamor y menos del amor…pues, quien manda en el corazón……

Ruido de nueces, ruido de amor… ruido y más ruido…


¿Qué siento?
¿Qué me hace querer no sentir?
¿Qué enfermedad padezco?
Que no encuentro remedio alguno
¿Es el olvido?
¿Es esto dolor?
No olvidar. No recordar
Lo que un día fue… ¿el amor?
¡Ay! Doloroso y perpetuo instante.

Peatón

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