martes, julio 11, 2006

Laberintos

Laberintos

28 de Abril de 2002

Hola:

“Cuando lloré nadie supo de mi llanto
Y ahora que río
Todos me recuerdan
Que una vez lloré…”
A veces nos encerramos en lo irreal. Lo inexistente tiene más peso en nuestras vidas que lo cierto. En la vida cotidiana no se habla de lo irreal, como si censuráramos las fantasías en el momento de tenerlas. La mayoría de la gente se relaciona más con sus fantasmas que con sus familiares o vecinos.
Y es verdad que a veces, el estirar las piernas en el interior de las sábanas, uno tropieza con otro cuerpo colocado en espejo respecto al suyo.
Aunque en apariencias no ocurra nada, el fantasma de fuera evoca el que llevamos dentro.
De repente, a través de unas palabras, palpamos con nitidez algo muy íntimo y muy verdadero, y eso nos ayuda, nos sirve. La palabra edificadora.
Y es que los recuerdos se tejen con delicados silencios.
El juego, la distracción y saber abordar con elegancia la diferencia entre el amor y el deseo. Y nos gusta jugar, recurrir al origen de las cosas. Nos gusta amar.
Estoy aquí sentado en una mesa, fumo y escribo en uno de esos silencios que dicen más que mil palabras.
No te lo pienses más, únete a otros silencios, comparte tu soledad. Encontraremos las palabras justas que nos ayuden a vivir, a salir del laberinto, no te lo pienses más; ama y déjate amar.

Os quiero

Peatón

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