lunes, julio 10, 2006

Yo me quiero ir a África...

Yo me quiero ir a África
(“Con el aire de lo “déjà vu”)

Tal vez mi alma fue cortada a su medida, tal vez. Aparentes ingenuidades, sutilezas reales, de lo que casi fue, sin ser. Me dejó una sonrisa en los labios y la experiencia compartida de empezar a querer.
Tal vez soñé (en el amor) una perfección que no concierne a la vida. Esa lentitud que a veces oxida el amor, el paso de las cobardías y las prevenciones. Pues ella era y es lo anterior a la decepción. La que adecuaba los recursos a la razón emocional.

Tal vez esto sirva para desvelar hacia atrás lo que fue la vida amorosa de cada uno. Como en un juego de espejos. Desnudos de esas máscaras que esconden las verdaderas identidades. En ese terreno de la ósmosis entre pasión y deseo. El terreno de la nada. Indecisiones, amagos de entrega de amor, y retiradas para acabar cayendo verticalmente en el vicio. El vicio de las despedidas.
Me siento como el héroe intocable entre la realidad y la ficción. Al que siempre confunden en sus motivaciones. Mis antiguos desvíos y mis ya escasas reservas sentimentales.

Y yo aquí relatando el cúmulo de mis derrotas vitales. En este valle de los poetas perdidos, en este fraude del soplo de las palabras. Yo he cruzado mi tiempo hasta llegar de nuevo a este jardín, con las manos vacías.
Quiero volver al origen para reencontrarme con los pastos fértiles, yo me quiero ir a África.

Y si puede ser, seguir con la función vital de hacer feliz a los demás.

Juan Antonio

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