martes, julio 11, 2006

Víctima de la voluntad de vivir

Víctima de la voluntad de vivir

Como una ceremonia silenciosa, melancólica y nunca desesperada, escribo estas letras. Instalado en esta espera eterna, donde la voluntad se fortalece o se quiebra. Mi salvación siempre ha sido escribirme, en sentido vital del término. Sentado en una cafetería de mi barrio, escribo con entusiasmo pero ya sin convicción.
Hoy quise tomar el espejo de la vida entre mis manos para observar; me equivoqué, dudé, sentí miedo, sufrí y fui feliz. Y ahora toca renacer.
Intento encontrar la llave que me sirva para mirar el mundo de manera diferente. Fuera de toda protección sin refugiarme en palabra alguna. Yo quisiera abrir una ventana enorme, para volver a mirar el mundo sin pretender convertirlo en una caricatura.
Sospecho que la vida es un proceso vulnerable y en constante tensión con los demás, con sus rostros, con sus infinitas posibilidades de significado. Yo creo que cualquier futuro sería mejor si se construyese ahora. Yo quiero desnudar y revelar el inaudito centro de mi gravedad más pura. Por eso, y sólo por eso, pretendo contar la verdad, y nada más que la verdad. ¿Quién no tiene un secreto que contar?
Soy un hombre moderado por tradiciones lejanas en el tiempo y en el espacio, tradiciones que ya no abundan, salvo en el recuerdo de los mayores. Un hombre solitario que todavía, y a pesar de todo, no ha aprendido a estar solo. Mi reloj interno se negó a marcar el paso del tiempo. Y a solas con mis miedos intuyo que todo va a sufrir un vuelco radical sin posibilidad de retorno.
Cómo asumir el peso de la ósmosis en una realidad opaca. Para exacerbar la oscuridad tienes que ser un experto en mundos subterráneos. Yo que ni tan siquiera pude ser experto de mí mismo. La vida es un espejo, un espectáculo, cuyo objetivo se encuentra en uno mismo, y yo no creo en la objetividad. Lo aprendí todo demasiado tarde. Pero, “si no soy mejor, al menos soy otro”. Aunque sólo me sirva para tomar conciencia de mí mismo. A mí que tampoco me enseñaron a dialogar con las medias verdades y las enteras mentiras.
Quiero llevarme mis ilusiones a otra parte, mis fantasías de juventud, dejad se de ser el extraño de mí mismo. Qué turbadora incertidumbre; mudar de vida. Caminar de nuevo por la ciudad de mis sueños y melancolías. Recuperar el movimiento de ida y vuelta, ese oleaje que busca siempre la conciliación de los opuestos. Abandonar la insoportable soledad del penitente, y reencontrarme contigo vida.
Yo que creía que todo era para siempre, hoy me siento como el que siempre pierde en los juegos del amor y al que la muerte evita. Quién, en algún momento de su vida, no se sintió víctima de la voluntad de vivir.

Peatón

P.D. Explorar en el yo; en el intento de escribir sobre uno mismo, porque todas las realidades sociales se han esfumado y queda sólo la existencia desnuda.

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