jueves, julio 20, 2006

Breve diálogo...

Breve diálogo…

“Allegro ma non tropo”

Juan.- ¿Qué nos hace falta para ser felices?
Antonio.- El vivir cotidiano y sus problemas exigen la aplicación del sentido común, la razón, el juicio y ser personas de buenas costumbres.
J.- Observa esta sociedad actual, está plagada de carencias, y ya no distingue entre el bien y el mal.
A. Ya lo sabemos, aquí sólo cuenta el éxito económico.
J.- ¿A esto le llamas sociedad? Una sociedad donde el pesimismo está de moda y la melancolía parece muy elegante. No quieren nada y lo desean todo. Aunque también es cierto que lo intentan.
A.- Son los intentos de unas personas por habitar decentemente esta pesadilla indecente que nos encontramos viviendo. Quizá sea la única realidad.
J.- Deberíamos ver más a los niños, que son bombas de vitalidad y nos recuerdan que tenemos el imperativo moral, de buscar un futuro positivo, de luchar y superarnos. Quizá deberíamos volver al origen, al verdor de nuestra infancia.
A.- A veces, por las mañanas, siento que mi futuro está menguando de un modo alarmante. A veces, ni me miro al espejo. Y si me miro hago que no me veo.
J.- Pero dime ¿Qué nos hace falta para ser felices?
A.- Lo que el mundo demanda es el imperativo de la inclusión. ¡Que me incluyan! En los servicios sociales, en el mercado de trabajo, en la sociedad. Debe ser eso: estar incluido.
J.- ¿Qué significa la suerte de vivir?
A.- ¿Y tú me lo preguntas Juan? El escandaloso parecido de la felicidad con la fortuna.
J.- Es extraño lo que el mundo hace de nosotros y lo que nosotros hacemos del mundo.
A.- Juan tú y yo siempre lo acariciamos todo y nunca tuvimos nada ¿consistirá en eso? En no desear nada y que todo te maraville…
J.- Al menos tú y yo hemos conseguido llevarnos bien, aceptarnos como somos. Es decir, nos conocemos, nos sabemos y supimos mantenernos firmes. ¡Que de batallas! Perdedores puede ser, pero jamás vencidos.
A.- Por cierto Juan y tú qué crees que nos hace falta…
J.- A veces tampoco vemos la realidad por mucho que nos asomemos a ella. La realidad no es más que el milagro de vivir. Y lo que nos sobra es toda esa basura que nos echaron encima.
A.- De acuerdo, la vida es para vivirla y no para que te viva. Así pues, sigamos ayudándonos a vivir.
J.- Esperemos que no sea demasiado tarde ¡Que extraña es la memoria del mundo! Y nosotros aquí hechizados por el destino que nos tocó vivir.

“De saberte vivo
De tu ausencia muero
Eterna agonía
Que no te tengo
Que yo te quiero”

Peatón

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