jueves, julio 20, 2006

Carta del adiós...

Carta del adiós

Querida amiga:

“Crecer. Crecer y olvidar lo que fuimos. Renunciar a las utopías, a los sueños que de pequeños tuvimos, olvidarse de Nuncajamás y convertirse en un completo idiota. Esa es la traición de Wendy, para algunos, una ley natural”.

No estoy triste, ni alegre, sólo poeta.

Querida amiga, quédate con la parte buena de mí. Me sabes ángel y demonio, pero tú quédate con el ángel.

He decidido partir. Por eso quiero escribir esta carta, quizá de amor, carta libre de compromiso. Dejando brotar de mí lo más íntimo. Para que sepas quién soy, para que sepas como entiendo yo el amor.

Y la escribo desde aquí, al borde del infinito. En los límites del bien y del mal. Un ángel y un demonio que te escribe una carta de amor, de amor del bueno, del amor bonito.

Quiero escribirte una carta de amor. Para no irme, para no quedarme, para estar siempre a tu lado, contigo y sin ti, en una eterna despedida.

Los tiempos en mi vida nunca fueron favorables (no es un lamento) sino que mi único tiempo: la paradoja, la contradicción.

Por encima de la nostalgia, el dolor, te digo adiós. He de irme para nuca tener que regresar, como aquellos amantes a la antigua…

Si no he podido recomponer mi vida es que nunca tuve vida.

Una carta de amor… allí tu silencio, en tu recóndita alma la podrás leer. Si, si, esa voz soy yo. El sueño de tu infancia, el de la adolescencia y después el que añorabas cuando fuiste mayor.

Yo ahora debo partir, pero antes quiero escribirte una carta de amor. Te pido que cierres los ojos. Que imagines aquel único amor… aquel que te dio la vida, el cuerpo y el alma, esa es la carta de amor que te escribo. La de los dos, tu sueño y yo la creación.

Yo debo partir… me alcanzó de nuevo la noche…. Y en ella me pierdo yo.

Un beso, una caricia y algo más que no te cuento….


Peatón

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