El bisturí de la verdad...
El bisturí de la verdad
Esto va de amor y sordidez… por si a alguien le interesa.
Yo que tanto tiempo vivo muerto respondiendo sólo a los dictámenes de una fuerza superior, y fundamentalmente privada. A veces me pregunto ¿Cuándo escribo, a quién le escribo? ¿Eres tú?
Toda correspondencia es siempre sospechosa, no lo olvides, no hay que creer nunca en una sinceridad total. Las cartas tienen siempre dos autores, quien las escribe y los destinatarios a quienes se dirigen y en cuya función se escriben.
Ese mundo tuyo misterioso, inabordable, lleno de caminos, grietas, insinuaciones, entendimientos y dudas entre verdad y mentira, entre fingimiento, conocimiento y verdad. Ese mundo tuyo tan particular y peculiar que siempre responde a otra intención; la necesidad y el deseo.
Me gustó penetrar en tu “dentro”. El deseo de conocerte y penetrarte el alma, el entendimiento, me gustó saberte. El deseo de conocer tu secreto que se acabó convirtiendo en el deseo de conocerte, de conocerte a ti…..
Querida mía, para que te atrape una historia, la que sea, sólo se necesita una cosa; estar disponible, nada más.¿Sabias que el optimista se arma de pesimismo para defender su engaño? No hay que olvidar que antes de hablar, vemos. Pero es cierto, hay que saber callar, callar acerca de nosotros mismos.
Siempre creí que se puede acceder a extractos más expresivos de la personalidad desarreglando los sentidos, desarreglando la percepción normal de las cosas. Y así alcanzar logros expresivos notables. Aunque ahora tenga mis serias dudas al respecto, eso fue lo que siempre creí .Pues no soy partidario de los híbridos de ficción y realidad porque la ficción termina absorbiéndolo todo. Acontecimientos y más acontecimientos que no tienen entidad alguna y sólo son lo que se recuerda de ellos.
Me era extraño tu comportamiento (ahora, ya no) ¿Es esa la manera, tu manera, de decirme “aquí estoy”? si es así… lee esto;
El que quiere conocer tiene que desconocerse. Debe haber un desprendimiento para ir en busca de uno mismo. Y así, como siempre digo, acabamos encontrando la paz en no buscarnos de ninguna manera.
Me costó aprender todo esto. El proceso de búsqueda de un método y no tanto de un credo, que permita trascender el dolor inherente a la vida mediante la erradicación de su origen; el deseo, tan estrechamente ligado al egoísmo y la frustración.
Soy hijo natural de mi concepto. Vivo en un medio donde los golpes se ablandan, se insonoriza el otro mundo y se aligera el peso. El medio en estas dimensiones es tanto la disolución como el olvido. Olvido puro. No sufres, no lloras, ni sientes placer, ni gritas. Incólume, silente y ausente.
Quieres desaparecer, marcharte hasta alcanzar una zona ideal donde no existas o sólo seas el anónimo destello de un hombre.
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En las despedidas siempre cruza uno la frontera trémula, no entre el pasado y el presente, sino entre el hace unos minutos y el ahora mismo, y eso provoca una agitación interior que seguramente nos vuelve más vulnerables, o más perceptivos a las texturas diversas de la memoria, como a las diferencias de temperatura y densidad de las corrientes en el agua donde empezamos a nadar.
Al observar las pasiones humanas, acaso aplaque en mi mismo mis propias dudas y contradicciones y me acerque íntimamente a la verdad de la vida y de la muerte, presintiendo su doble interconexión.
¡Que extraño es todo esto¡ Entre todos los lugares del mundo he venido a este lugar para conocerte.
Ya salgo del mar inexplorado por ti, de tu “dentro”…-
Y ahora he de verter tu alma a las claridades del día.
Peatón
“Y si alguna vez te desespera
Un gran silencio,
Es el silencio mío”
(Basta leer esto para no sentirse solo)


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