viernes, agosto 11, 2006

La combustión de los sueños...

Y los sueños ardían, y los sueños quemaban….

Aquella otra manera de ser, de comportarse. De pensar y sentir que sólo ella sabía. La mirada suspendida en aquel pensamiento lejano, tan lejano que ni ella sabía adónde viajaba en esos momentos. Cuando las horas del futuro acuden al presente.
Fueron instantes de soledad, o tal vez vividos solitariamente. Instantes en los que la combustión de los sueños se regeneraba. Instantes que sólo le pertenecían a ella y a esa otra que siempre quiso ser; la otra, su gran amiga, su eterna enemiga.
¿Durante cuánto tiempo había dejado de hablarse? Ya no lo recordaba. Los días fueron sus aliados en aquel tiempo de la nada. En el tiempo vacío. Y el tiempo huía. Con una sonrisa recordó sus primeros días en ese confesionario llamado soledad.
Su primer beso, su primer amor, su primer sueño. No eran momentos del pasado, pero se imponía una nueva memoria. La necesidad de crear un presente algo reconfortable. Un presente que si no le hiciera pensar en el futuro, al menos, le hiciese no recordar ningún pasado.
Cuando la piel anuncia alguna arruga, el corazón se dispone al engaño. "Los sueños no siempre son la mejor forma de construir la vida, por que invariablemente uno despierta"
Ese algo que pasa y nunca llega, ese pensamiento que la predispone siempre al amor. Ese deseo que le oprime el pecho. Esa pasión que necesita y no encuentra.
Y los sueños ardían, y los sueños quemaban…

Peatón

P.D. "La esperanza es como el ensueño de un hombre despierto."

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