Aún queda vida...
En un mundo donde a las guerras las llaman instrumentos de pacificación, qué significado adquiere la vida, qué importancia se la da a la muerte.
De la naturaleza zoológica humana a la cultura humanística superior, me hago las siguientes preguntas: ¿Cada hombre un dios? ¿Qué o quién se empeña en hacernos creer que el individualismo y sus circunstancias es la única salida?
Me gustaría oír hablar de nuevo de derechos humanos, de fortalecimientos de la seguridad y la paz, de la generalización del bienestar, solidaridad con el Sur e inmigración sostenible. Garantías energéticas y energías renovables. De objetivos mayores que refuercen nuestras metas comunes (los de la humanidad).
Creo que es el momento (quedan pocos) de unificar esfuerzos. Pues a medida que se emplea la violencia como única solución a conflictos que a todos nos atañen, los brotes de fanatismos (incluso los religiosos), se aceleran. Lo que implica que otras naciones se vean obligadas a educarse en unas disciplinas bastante erróneas, disciplinas sobre la defensa, por si acaso. Confundiendo así su economía, su política, teniendo que tergiversar “las verdades sociales” de una realidad que se les escapa.
En estos tiempos, y en estas sociedades, las llamadas Primer Mundo, la felicidad se ha convertido en un fastidio, en una pesadilla, pues siempre hay que estar deseándola.
Sociedad que se rige por un único dios llamado Economía. Con su hijo bastardo y paladín; “reducir gastos”. Este fenómeno ha absorbido cualquier organización que intente regular, ya sea estatalmente, u mediante otros organismos de carácter social, cualquier brote de humanidad. Su único objetivo: mayores beneficios. Un dios que se devora a sí mismo preparando el camino para el fin de la historia.
Olvidaremos los nombres, el significado de las palabras, olvidaremos la vida y la muerte. Y el que nos ha hecho olvidar la muerte sabe perfectamente cómo lograr y cuáles son sus objetivos. Pienso que ya es hora, de que todos, desde nuestras posibilidades, nos devolvamos a los caminos de la vida.
Decía Feijoo: "Hay un vulgo que sabe latín"
Peatón
P.D. "La gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas."


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