No dejes nunca la herida abierta
No dejes nunca la herida abierta
Cuando todo se fragmenta, y los trozos se apartan vertiginosamente y brillan a lo lejos. Y te niegas de nuevo a unirlos, porque sabes, que ya nunca volverá a ser la misma imagen. Sobresale la evidencia, el silencio se torna elocuente y la lectura entre líneas flota en la superficie helada. Y la percepción de lo que hay más allá de ti te recomienda pensar. De modo que piensas y piensas y vuelves a pensar, y luego un poco más. Y decides que ya no hay nada que hacer. Salvo encontrar ese camino que te devuelva a la paz. Pero mi corazón no entiende una paz impuesta y menos en virtud del equilibrio de las emociones. Si yo pudiera ordenar esa torre de Babel que habita en mi corazón, si yo pudiera. Y es que a veces sucede que no hay nada tan falso como la verdad. “todo alude, todo es alusión y todo es oblicuo”. (M.Z.) Cuando tu mundo ha perdido su sentido, cuando tu mundo se ha desintegrado por el caos, lo que se mostraba lleno de sentido se vuelve insignificante. Extraños mundos donde todo está sujeto a interpretación, donde todo debe ser interpretado. El oscuro nacimiento del mundo que dejo siempre se identificó con una revisión de nuestros pasados inmediatos. El juez de la desconfianza, el dios de la rentabilidad, paredes de los engaños y desengaños. El corazón debiera nacer sordo a los cantos de sirena. En tono ameno y humilde, te digo que debo continuar mi viaje. Seguir siendo yo mismo. Construyéndome sin prisa ni pausa. Pues la desgracia infinita e insoportable es la inaceptación de uno mismo. El buen sentido está en asumir la vida toda. Asumiendo incluso esta nueva locura. Necesito devolverme a la fantasía. Porque en la fantasía está la energía del proyecto de nosotros mismos, por encima de la conciencia real de nuestra persona y el mayor o menor realismo con el que vivamos. La locura de la plena identidad que desaparece en la cordura o en la vigilia. Que de nuevo irrumpa en mi vida lo incomprensible y el misterio; el enigma inquietante de la vida. Y quiero seguir en mi utópica búsqueda del último universo de lo maravilloso. En ese mundo, del cual me voy, desaparecieron los pensadores y llegaron los enemigos de las promesas de un mundo mejor, llegaron los idiotas de las apariencias efímeras. Y estos son los últimos brotes de un tronco central ya cortado. Brotes que yo te escribo, que yo te explico.
Peatón
P.D. “No soporto la presunción intelectual, en el sentido orgulloso espiritual”.Creo que el único lenguaje romántico es el que nace del corazón en términos coloquiales.


<< Home